lunes, 15 abril 2024

La energía que transforma a Pablo Herrera

Quería ser paleontólogo, pero el mundo de la energía captó su atención. Así, estudió Ciencias Ambientales en la Universidad de Córdoba, ciudad que dejó atrás cuando decidió marcharse a Barcelona por amor. Hoy, como director general de ON510, la comercializadora eléctrica del Grupo Enhol, se muestra satisfecho con las cifras alcanzadas en tan solo un año: 1,6 millones de euros en facturación y 600 clientes.


Tudela - 19 enero, 2024 - 13:42

Pablo Herrera estudió la carrera de Ciencias Ambientales en la Universidad de Córdoba. (Fotos: Sergio Martín)

Ya lo decían los grandes científicos: la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma. Los cambios ocurren continuamente, también en la vida de nuestro protagonista, Pablo Herrera. Sin indicio alguno de nerviosismo, nos saluda con una expresión amable y se prepara para posar con elegancia frente a la cámara. Carraspea y sonríe. Todos tenemos una historia. Esta es la suya.

Aunque diversas variaciones de rumbo han neutralizado su acento, su actitud entusiasta y su gran sentido del humor le delatan. «Soy andaluz de los pies a la cabeza», reconoce orgulloso. De su Córdoba natal recuerda la gastronomía, el calor que azota las calles en los días de verano y, por supuesto, la alegría contagiosa de los cordobeses, que él mismo ha heredado. El sur le gustaba, pero siempre tuvo en la cabeza la idea de «cambiar de aires», quizá por la curiosidad que tanto ha marcado su camino. «Quería conocer otros lugares, saber de todo un poco, aprender de la vida», narra con una mirada dulce hacia el pasado. Pero ese «cambio de aires» tuvo que esperar.

«Quería conocer otros lugares, saber de todo un poco, aprender de la vida»

La gran pasión de aquel niño andaluz que contemplaba el mundo con ojos inquietos era la paleontología: «Me encantaban los dinosaurios. Quería ir a la Patagonia y desenterrar fósiles». Este sueño se intensificó tras un viaje familiar a Tenerife, que todavía ocupa un hueco especial entre sus recuerdos. Allí no había dinosaurios, pero todo le parecía mágico. «Fue la primera vez que me subí a un avión. Los animales, los paisajes… Todo era de película». Tan exóticas le resultaron las especies que incluso decidió adoptar como mascota a un loro gris africano que luego se llevó a Córdoba. «Lo llamé Teo. Le enseñé a hablar. Con el tiempo me di cuenta de que era hembra y, al final, le cambié el nombre a Tea. No era un dinosaurio, ni tampoco vivió los ochenta años que yo imaginaba, pero me acuerdo de toda esa experiencia con muchísimo cariño».

Con el tiempo, fue creciendo en su interior el deseo de dejar su huella en el mundo. Así, se decantó por estudiar Ciencias Ambientales en la Universidad de Córdoba. «Escogí una carrera bastante polivalente, pero no guardo un recuerdo extraordinario ni especialmente positivo de ella, aunque es cierto que me ayudó a vincularme con el mundo de la energía, que es a lo que me dedico ahora», apostilla. Mientras reflexionaba acerca de qué le depararía el futuro al finalizar sus estudios, se cruzó en su vida la oportunidad perfecta para dejar atrás Andalucía y mudarse a otro lugar.

UN AMOR DE 840 KILÓMETROS

El destino quiso que Pablo ampliase sus horizontes con un factor clave en la mayoría de los grandes relatos: el amor. Sumergido en los comentarios de un blog de humor en el que participaba de forma activa, conoció a una mujer que cambió el transcurso de su historia. Carla llegó a su vida para llenarla de luz. «Todo comenzó de una manera bastante original. Ella era de Barcelona. Al principio, simplemente éramos dos usuarios anónimos que intercambiaban opiniones en una plataforma de Internet. Un día, de repente, nos dimos los teléfonos y empezamos a hablar», relata con ternura. 

Por aquel entonces, las redes sociales todavía no habían eclipsado el mundo con su gran aparición, y tampoco el coste de las llamadas desde un teléfono fijo era demasiado económico. Así que Pablo tenía citas desde cabinas que encontraba en plena calle. «Yo iba con mis monedas y hablábamos lo que durase la calderilla que iba metiendo», rememora. Más de 840 kilómetros no fueron barrera para dos personas que se amaban y, un día, decidieron romper la distancia. Pasaron de tenerse lejos a convivir en el mismo hogar, en Barcelona. Hoy, a sus 41 años, con dos «niñas preciosas de ocho y cinco», ambos se sienten plenamente felices por aquellas decisiones que tomaron en su juventud.

«Si por mí fuese, me pasaría la vida estudiando»

Ya en Cataluña, Pablo quiso ampliar su formación con un Máster en Ingeniería Ambiental de Empresa por el Instituto Químico de Sarriá (IQS) y, posteriormente, con un Máster en Energías Renovables por el Instituto Universitario de Investigación Mixto CIRCE, que realizó a media estancia entre Zaragoza y Barcelona. «Me apasionaba la energía. Quería saber cómo se mueve, cómo se utiliza…», recalca haciendo especial hincapié en la satisfacción que le produce estudiar y aprender. «Si por mí fuese, me pasaría la vida estudiando», añade entre risas. Pronto descubrió que el manejo de datos también le llamaba la atención. Así, se aventuró con un Máster en Estadística Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos: «Con toda esta coctelera de estudios, ya me sentía cómodo y preparado para dedicarme de lleno al interesante campo de las energías».

DE UNA MULTINACIONAL A UNA EMPRESA FAMILIAR

Su primer contacto con el mundo laboral fue como becario en Endesa, donde permaneció un año. Hoy la define como una «experiencia muy positiva», pues a nivel empresarial conoció de primera mano el funcionamiento de la distribución, la generación y la comercialización de la energía. Después, Tracklander abrió sus puertas para ofrecerle el puesto de product owner, que ocupó casi dos años. «Aprendí mucho sobre turismo y sobre cómo trabajar con inversores para hacer que funcione la financiación», expone.

En Barcelona amplió su formación con un Máster en Ingeniería Ambiental de Empresa por el Instituto Químico de Sarriá.

En Barcelona amplió su formación con un Máster en Ingeniería Ambiental de Empresa por el Instituto Químico de Sarriá.

Más tarde, trabajó en Inergy como jefe de área de Sistemas de Información y Gestión Energética. «Allí estuve dos años y medio, y aprendí sobre contabilidad y regulación energética«, concreta.

Con el gusanillo de conocer de primera mano el campo de la comercialización, se le brindó la oportunidad de fichar por Holaluz, una empresa tecnológica de transición energética dedicada a la energía eléctrica de origen 100 % renovable: «Quería saber cómo eran las tripas de la configuración de precios, cómo comprar energía y cómo llegar al cliente final». Así, trabajó cinco años en la compañía, donde ocupó diversos cargos como analista de pricing y liquidaciones o portfolio manager hasta, finalmente, ser el responsable del equipo. «Durante ese tiempo, la firma creció mucho. Triplicó su plantilla», evoca.

Entonces, la compañía de luz Nexus le ofreció un puesto como portfolio manager, y allí se mantuvo cinco meses. Pero su vida volvió a dar un giro cuando, desde Navarra, la familia Oliver le propuso afrontar un reto muy especial: liderar la nueva comercializadora eléctrica del Grupo Enhol, ON510, como director general.

CERRAR EL CICLO

En 2022 aterrizó en el mercado ON510, una comercializadora y proveedora de servicios de energía eléctrica adaptada a cada consumidor industrial, pyme y doméstico. «De repente tuve en mis manos la oportunidad de colaborar en una empresa familiar y ver crecer un proyecto desde cero», cuenta Pablo con ilusión.

«El usuario agradece mucho el ‘tú a tú’. Para nosotros, cada consumidor es único y ese es un valor diferencial de la marca»

Tras una visita a las instalaciones de la compañía en Tudela, aceptó el reto. La presentación de la comercializadora tuvo lugar el pasado noviembre, pero sus operaciones comenzaron mucho antes. «El 1 de enero de 2023 empezamos a comprar energía en el mercado. Con ON510 pretendemos cerrar el círculo. Nosotros promocionamos, construimos y explotamos parques eólicos y solares, y ahora cerramos ese proceso con la compra de energía y el suministro al cliente final», remarca.

La esencia del proyecto radica en Navarra, pero la firma pretende ampliar su punto de mira. «Queremos crecer, aunque manteniendo la filosofía de empresa familiar». Y es que, precisamente, el hecho de mantenerse como una entidad pequeña es lo que hace que el cliente se sienta especialmente cuidado. «El usuario agradece mucho el ‘tú a tú’. Para nosotros, cada consumidor es único y ese es un valor diferencial de la marca».

UN BALANCE POSITIVO

Satisfecho, nuestro invitado comenta que la comercializadora eléctrica se adapta a cada usuario. «Nos sentimos orgullosos de tener un amplio abanico de clientes. Por ejemplo, particulares de edad avanzada que prefieren facturas en papel. Nosotros nos adecuamos a sus necesidades. Actualmente, vivimos en un mundo digital, pero no podemos dar la espalda a los mayores».

Ya son 600 los clientes que han decidido confiar en ON510, cifra que a finales de este mes espera duplicar. «En cuanto a energía, manejamos 25 GWh al año en consumo y 16 GWh en representación de plantas. Nuestra idea es seguir creciendo en las dos actividades, en la compra y la venta. En este primer año operativo, hemos facturado 1,6 millones», especifica. Según sus previsiones, a lo largo de este nuevo año la firma alcanzará un total de energía gestionada de 60 GWh, lo que provocará un aumento en su facturación de seis millones, incluyendo ambas líneas de negocio: suministro a cliente final y representación de activos renovables.

Satisfecho, Pablo menciona que le enorgullece ver crecer ON510 desde cero.

Satisfecho, Pablo Herrera destaca el orgullo que le genera ver crecer el proyecto de ON510 desde cero.

Acto seguido, se toma unos segundos para reflexionar y echa la vista atrás. Los objetivos son ambiciosos, pero la inflación de precios ha supuesto un antes y un después en el sector. «En 2022, el precio podía variar más de un 100 % en un solo día. Tener previsiones era imposible. No podíamos configurar ningún producto, porque no sabíamos su coste real. Nos la teníamos que jugar, todo cambiaba en cuestión de segundos». Baja la mirada mientras expone que aquellos fueron tiempos difíciles. Aliviado, nuestro protagonista suspira y admite que la situación se ha tornado más estable. «Ahora, el sector se siente más cómodo de cara a ofrecer y configurar productos con visión a medio plazo. Tenemos un entorno más favorable».

MUCHA ENERGÍA, POCA DEMANDA

Un problema que preocupa al país es que está produciendo más energía de la demandada. Pablo tiene clara la solución: para generar demanda, hay que invertir. «La demanda lleva años decreciendo. 2023 se ha cerrado con un 2 % por debajo del año anterior. Yo soy optimista, creo que de aquí a 2030 la demanda remontará y cambiarán las tendencias. Por ejemplo, se electrificará mucho más el transporte rodado. Ese exceso de generación de energía se tiene que compaginar con un factor esencial: el almacenamiento. Creo que la clave está en la instalación de bombeo y baterías», analiza.

«En 2030, la demanda remontará. Se electrificará mucho más el transporte rodado»

Para quienes apuestan por el autoconsumo, el producto estrella de la comercializadora es ON-Cloud. Un servicio de batería virtual, que permite almacenar la energía excedentaria de las placas fotovoltaicas en forma de euros para compensar así el coste de las facturas de electricidad: «Hay clientes que pueden tener sobredimensionada su instalación de autoconsumo. Nosotros lo almacenamos en una hucha virtual y se aplica íntegramente al final de la factura como descuento». Además, en colaboración con el Club Atlético Osasuna, hay una tarifa especial para socios del club rojillo, que conlleva un descuento del 20 %.

Entonces, Pablo vuelve a regalarnos una sonrisa. «Estoy en un punto vital en el que soy feliz», subraya mientras nos acompaña a la salida de las instalaciones que, de hecho, se encuentran en obras. «¿Veis? Al final todo está siempre en continua transformación».


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