La Ganadería Arriazu, especializadas en reses bravas, ha dado un nuevo paso en su proceso de diversificación del negocio. Y es que la empresa familiar de Ablitas ya ha iniciado la construcción de su primer cebadero con capacidad para 300 terneros. Una infraestructura que permitirá a la empresa duplicar su producción de carne y reforzar una línea de negocio que nació tras el impacto de la pandemia.
Tras seis años de gestiones y trámites, y tal y como avanzó este medio, el proyecto comenzó a tomar forma a finales de enero, aunque las condiciones meteorológicas ralentizaron el avance de las obras. «Estamos muy contentos. Ha sido un camino largo, pero por fin lo hemos conseguido», explica el hijo de los fundadores, Borja Arriazu, a Navarra Capital.
El origen de esta iniciativa, que estará operativa antes de que finalice el año, se remonta a 2020, cuando la cancelación masiva de fiestas patronales en toda España paró en seco su actividad principal: el suministro de reses para encierros, sueltas de vaquillas y concursos de recortadores. Ante ese escenario, la familia decidió explorar nuevas vías y apostó por la producción de carne de vacuno, una línea que comenzó a materializarse el 15 de abril de 2022 con la llegada de las primeras vacas.
Desde entonces, el crecimiento ha sido progresivo. A los primeros lotes de vacas navarras, de 40 y 35 cabezas, se sumaron posteriormente veinticinco novillas francesas y otras quince procedentes de Soria. En la actualidad, la explotación cuenta con 150 vacas madres y 140 terneros de raza limusina, una variedad de origen francés muy valorada por su calidad cárnica. Todos ellos se crían en la finca La Torre, de 35 hectáreas, mientras que la comercialización se lleva a cabo principalmente a través de Ganados Barberena.
UN NUEVO OBSTÁCULO
El nuevo cebadero permitirá escalar esta línea de negocio, que viene de crecer entre un 10 % y un 15 % en facturación el año pasado. No obstante, la aparición de casos de dermatosis nodular en explotaciones de Aragón ha obligado a activar medidas sanitarias en Navarra. El Gobierno foral ha ampliado la vacunación a todo el ganado bovino, lo que implica la inmovilización temporal de los animales hasta que desarrollen inmunidad. «Esto nos va a perjudicar a la hora de desplazarnos a pueblos donde hay sueltas de reses», constata Arriazu.
Una circunstancia que afecta directamente a su calendario habitual, con compromisos en localidades como Cintruénigo y Corella, así como en municipios de Teruel, Castellón y Valencia. «La incertidumbre es máxima», reconoce. A pesar de ello, la ganadería mantiene su hoja de ruta y confía en que el nuevo cebadero marque un punto de inflexión en su evolución.













