sábado, 2 diciembre 2023

La investigadora de Nilsa que idea nuevos cauces para la gestión del agua

Andrea López es la nueva secretaria técnica del grupo coordinador de la I+D+i en la Asociación Española de Abastecimiento de Agua y Saneamiento (AEAS). Tras este hito, protagoniza un nuevo episodio de Navarra-Makers, la iniciativa de la Corporación Pública Empresarial de Navarra (CPEN), en colaboración con Navarra Capital, para visibilizar la contribución de las sociedades públicas y sus profesionales al desarrollo de la Comunidad foral y al bienestar de su ciudadanía.


Pamplona - 21 septiembre, 2023 - 17:37

López compatibiliza su labor en Nilsa con la realizada en la Asociación Española de Abastecimiento de Agua y Saneamiento. (Foto: cedida)

El consumo de agua crecerá un 1 % anual hasta 2050, lo que abocará al mundo a un escenario de escasez hídrica, advierte la Organización de las Naciones Unidas. Por tanto, mejorar su aprovechamiento e impulsar su reutilización son, en un contexto marcado por la emergencia climática y la sequía, medidas críticas para una correcta gestión de este recurso. Lograrlo o no dependerá probablemente del esfuerzo anónimo, y muchas veces invisible, de miles de hombres y mujeres de ciencia como Andrea López (Irún, 1985), técnica de I+D+i en la sociedad pública Nilsa. “Es una responsabilidad que el recurso con el que trabajamos sea limitado, imprescindible y bastante delicado por lo que hemos visto en este último año”, constata.

Para comprender el nivel de entrega con el que afronta su misión, debemos bucear en su infancia en Irún. “Crecer entre tanto verde te conecta más con la naturaleza. Y poder contribuir a preservarla desde mi puesto es algo que me ilusiona”, confiesa López, que todavía alberga la curiosidad y las ganas de aprender de aquella adolescente que primero se encaminó al bachillerato tecnológico y luego creyó encontrar en la ingeniería química el puente entre la ciencia y la tecnología. “Siempre he sido bastante curiosa y creí que la ingeniería química aportaba esa parte de ciencia que echaba en falta en el bachillerato”, rememora.

“Todo lo que implique mejorar, aportar y aprender para optimizar los tratamientos de aguas residuales y generar impacto positivo es muy gratificante”

Entonces comenzaron a sucederse una serie de “saltos a lo desconocido” en su trayectoria. El primero, su traslado a Zaragoza para realizar la carrera. Después, el hallazgo en los últimos años de estudios de la tecnología medioambiental y las oportunidades que brinda para la protección del medioambiente. Una vez finalizada la licenciatura, y mientras realizaba el máster que iba a facilitarle el acceso al doctorado, tuvo su bautizo profesional de la mano del Laboratorio de Calidad de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE). Allí pudo participar en la puesta en marcha de un laboratorio que buscaba analizar parámetros microbiológicos en aguas superficiales. “Aprendí cómo se podía implementar un área de laboratorio, acreditar este tipo de parámetros, solventar inconvenientes e imprevistos…”, relata.

EL ATERRIZAJE EN NILSA

El hecho de haber superado los inconvenientes e imprevistos que supone implementar un área de laboratorio le dotaron de los conocimientos necesarios para lanzarse a hacer el doctorado. Y el azar quiso que, debido a un convenio de colaboración entre la Universidad de Zaragoza y Nilsa, las muestras de aguas residuales urbanas que analizó para su tesis procedieran de depuradoras navarras gestionadas por la entidad.

A raíz de aquella colaboración, surgió la posibilidad de incorporarse a la sociedad pública en 2019 como investigadora del área de I+D+i. No se lo pensó. Conocía en detalle la labor de Nilsa y siempre había considerado que Navarra tiene un modelo ejemplar para la depuración de aguas residuales. “Especialmente cómo se gestionan el canon, el plan de saneamiento y cómo este sistema ha permitido construir depuradoras en muchos municipios, incluso de 250 habitantes o menos”, ensalza.

En Nilsa fue la primera persona con dedicación completa a la investigación, recuerda “con ilusión y orgullo”. Y su incorporación permitió consolidar el área y sus líneas de trabajo, así como dotarla de mayor peso y responsabilidad en los proyectos en los que participa.

PUNTA DE LANZA DE LA INNOVACIÓN 

A las órdenes de Jairo Gómez, responsable del área, y con el apoyo de Itsaso Izarbe como parte del equipo técnico, López trabaja actualmente en Tudela, donde se encuentra la segunda mayor depuradora de Navarra. La instalación alberga, además, un laboratorio con instalaciones a escala semiindustrial y escala piloto en la que llevan a cabo la mayoría de las pruebas que desarrollan. De esta forma, pueden afrontar los principales retos a los que se enfrenta la depuración de las aguas residuales: desde la recuperación de nutrientes esenciales para la agricultura hasta la optimización del tratamiento de la línea de fangos que se genera a lo largo de la depuradora, pasando por la detección y la eliminación de contaminantes como algunos fármacos.

La presencia creciente de estos últimos llevó a Nilsa a participar en un proyecto europeo de detección de antibióticos en los cauces fluviales de los ríos navarros. Los resultados de la investigación facilitaron la localización de estas sustancias en zonas próximas a explotaciones de ganadería intensivas y a núcleos importantes de población. Permitió, igualmente, el estudio de tres tecnologías de eliminación a escala de laboratorio y el desarrollo de un piloto semiindustrial.

“Es una responsabilidad que el recurso con el que trabajamos sea limitado, imprescindible y bastante delicado”

Pero, sin duda, la iniciativa en la que mayor implicación ha tenido López ha sido Retos Magnyfos, un proyecto en el que Nilsa figura como entidad líder y en el que la investigadora ejerce como coordinadora. En concreto, este proyecto busca recuperar el fósforo contenido en las aguas residuales urbanas. Este elemento químico es fundamental para los organismos vivos, no tiene sustituto conocido y se usa como fertilizante agrícola. Sin embargo, según las previsiones de la ONU, las fuentes naturales de este elemento podrían agotarse en el próximo siglo y, además, su presencia en altas dosis es fuente de contaminación en aguas. Por eso, su recuperación contribuye a la economía circular y mitiga los riesgos para el medioambiente.
Este es solo un ejemplo más de lo decisiva que resulta la labor de López y sus compañeros y compañeras. Un trabajo, sin embargo, desconocido para gran parte de la ciudadanía. Por eso, en Nilsa también quieren dar respuesta a ese desconocimiento general y recientemente han empezado a producir un pódcast mensual para difundir su labor y los proyectos más destacados. “Queremos llegar a todo el mundo para explicar la importancia de lo que hacemos”, argumenta la investigadora.

Llegados a este punto, le preguntamos algunas claves que pueden ayudar a entender su carrera, en constante progresión. López pone en valor la importancia del equipo “para sentirte acompañada y respaldada en la creación de valor”, así como del entorno “para no temer equivocarte”. Además, la investigadora advierte de la obligación de mirar a largo plazo: “Es importante ponerle mucha ilusión y que te guste lo que haces por el grado de exigencia y dedicación que requiere una actividad investigadora que no siempre es en línea recta”.

La última parábola en su vuelo ha sido su designación como secretaria técnica del grupo coordinador de la I+D+i en la Asociación Española de Abastecimiento de Agua y Saneamiento (AEAS). Se trata de un gran hito en su carrera, puesto que dicha organización es la entidad de referencia a nivel nacional en materia de saneamiento de aguas urbanas y abastecimiento al reunir a más de 300 entidades públicas y privadas de todo el país. En cualquier caso, López no pierde el foco. “Todo lo que implique mejorar, aportar y aprender para optimizar los tratamientos de aguas residuales y generar un impacto positivo es muy gratificante”, resume.

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