En el corazón de Tierra Estella, entre encinares, brisas templadas y ecos de historia, la finca Zarapuz volvió a ser epicentro del toreo a caballo. Allí se presentó este jueves un desafío que ha despertado ilusión y respeto en partes iguales: Guillermo Hermoso de Mendoza se encerrará con seis toros de distintas ganaderías el próximo 2 de agosto en la plaza de su ciudad natal. Una gesta singular que resuena con aroma a epopeya en un mundo que valora tanto el arrojo como la fidelidad a las raíces.
La cita no fue una rueda de prensa o una presentación pública al uso. Fue una liturgia entre amigos, familia y admiradores. Una comunión entre el campo bravo y la sociedad navarra. Allí se dieron cita figuras del deporte como Miguel Indurain, Unai Laso, Oier Sanjurjo, Martínez de Irujo o Jon Mariezkurrena; rostros conocidos del ámbito político y cultural navarro, y decenas de estelleses que no querían perderse el prólogo de una tarde que ya es historia antes de celebrarse.
El anfitrión, cómo no, fue Pablo Hermoso de Mendoza, patriarca de una dinastía que ha revolucionado el rejoneo. Con palabra precisa, aunque emoción clara, Pablo expresó lo que para la familia significa este reto. “Un año después de mi despedida en esta misma plaza, ver a Guillermo afrontar un reto tan único como una encerrona en solitario con seis toros me llena de emoción. Esta finca, esta tierra y esta gente lo han visto crecer. Hoy, también quieren verlo triunfar”.

Pablo Hermoso de Mendoza actuó de anfitrión en su finca Zarapuz junto a Javier Saralegui (izquierda) y su hijo Guillermo (derecha)
Guillermo tomó la palabra con la serenidad de quien ha aprendido a manejar los tiempos no solo en la plaza, sino también fuera de ella. Agradeció a la vida por lo que le está ofreciendo, y a su pueblo, Estella, por haberle visto dar sus primeros pasos como rejoneador. “Me hacía especial ilusión que este reto fuera aquí, donde debuté. Lo soñé muchas veces, pero cuando lo planteamos de verdad… vinieron los miedos. Es algo nuevo. Seis toros son muchos. Pero confío en que podré enfrentarme a ello y será una tarde muy especial para toda Estella”.
La variedad de hierros añade una dificultad técnica notable. Cada toro exige un planteamiento distinto, un temple distinto, una lidia personalizada. “Será un esfuerzo físico y mental enorme —reconoció Guillermo—, pero tengo una yeguada amplia y he contado con la ayuda de muchos amigos. Espero que los estelleses lo sientan como un logro suyo. Que esta tarde sea para mi gente”.
Mencionó especialmente a su amigo Iñaki, estellés y autor del cartel oficial, donde el rojo, blanco y negro de la tierra envuelve los perfiles de seis toros que encaran de frente al espectador. “Quisimos hacer un cartel especial porque sabemos que va a ser una tarde especial”, dijo Guillermo.
Tras las palabras, el momento más esperado: la presentación de los caballos. Uno a uno, Guillermo fue mostrando los ejemplares que serán parte de la lidia, desde los caballos de salida hasta los de banderillas y los del último tercio. Cada uno con su historia, su carácter, su vínculo con el jinete. “Tienes que entender a cada caballo. Son como personas. Cada uno tiene su personalidad. Hay que conocerlos, convivir con ellos para ser uno en la plaza”.
Entre los presentes, los aficionados reconocieron nombres ya míticos en su cuadra, caballos que han brindado faenas de leyenda. Pero también hubo espacio para la ilusión del futuro: una nueva generación de potros de apenas cuatro años que empiezan a despuntar. “Hay uno en especial —confesó— que aún no he montado. Lo ha estado preparando mi padre y es a quien más está mimando. Es hijo de Índico. Aún no lo he montado pero cuento con él para el 2 de agosto”.
PREPARANDO LA «GRAN» GESTA
El reto de Estella llega en el punto álgido de una temporada espectacular para Guillermo. En lo que va de año, lidera con holgura el escalafón de rejoneadores a nivel mundial. Más de treinta festejos, medio centenar de orejas, cuatro rabos y un indulto —el del pasado 9 de marzo en Guadalajara, México, a un toro de Peñalba— avalan una trayectoria en plena ebullición.

A Guillermo le hace «especial ilusión» que su primer encierro con seis toros sea en la plaza de su ciudad natal, Estella.
Sus dos faenas más recordadas de este 2025 han sido, además del indulto en Guadalajara, la conquista de la Monumental de Aguascalientes el 11 de mayo, donde cortó cuatro orejas y un rabo también a toros de Peñalba. A ello hay que sumar su reciente y resonante actuación en la Feria del Toro de Pamplona, donde hizo historia con dos orejas y rabo en su hito con Veleto.
En este contexto, la encerrona en Estella no es una excentricidad, sino la culminación lógica de un año de madurez y plenitud. Y hacerlo en casa, con su gente, añade una carga simbólica de enorme potencia.
La corrida del 2 de agosto será, además, uno de los platos fuertes de las fiestas patronales de Estella. Guillermo será el protagonista absoluto de la corrida de rejones, mientras que el resto del ciclo contará con un cartel que completan los diestros Francisco Expósito, Javier Castaño, Francisco Martínez y Rodrigo López.













