Hay quienes creen que los Sanfermines marcan el final. Pobres ilusos. Los navarros más fiesteros saben que el chupinazo no es un clímax, sino una señal de salida. Es el disparo que inaugura la maratón juerguista del verano. De hecho, hay cuadrillas que tiran de calendario como quien destapa botellas: buscando el siguiente brindis. Hay quienes buscan divertirse en locales que ponen música más allá del pop y el reguetón, quienes prefieren canciones de los 80, o quienes se decantan por los festivales. Y si llega septiembre y sigues buscando fiesta… También hay muchas opciones.
Por eso, desde Vanity Capital, te invitamos a hacer un recorrido por cinco pueblos de la Comunidad foral donde continuar la fiesta después de San Fermín. ¿Te animas?
1. Cadreita
Del 15 al 22 de julio se celebran las fiestas patronales de Cadreita, en honor a San Miguel. Comienzan justo un día después del final de los Sanfermines. Parece que alguien (con muy buen criterio, por cierto) hubiese dejado una mecha encendida para que la juerga no se apague de golpe.
2. Irurtzun
El tercer miércoles del mes de julio estallan las fiestas patronales de Irurtzun. Las casas, la plaza, los bares, los balcones… Todo se hincha de ruido, de color, y de un entusiasmo que viene de lejos y permanece una semana entera. ¿Y sabes qué es lo mejor? Da igual si llevas años viniendo o es tu primera vez. Si estás estos días aquí, eres uno más. El ambiente festivo te atrapa. Desde el primero hasta el último baile, las calles se convierten en un lienzo donde la alegría colorea todo.
3. Puente la Reina
Con motivo de la festividad de Santiago, Puente la Reina conmemora sus fiestas patronales del 24 al 30 de julio. Durante siete días, el pueblo se transforma con música que resuena en cada esquina, encierros que aceleran el pulso y una variedad de actividades diseñadas para todas las edades.
4. Ancín
Entorno al 25 de julio, con el cohete y una ofrenda floral a la Virgen del Carmen, comienzan las fiestas de Ancín. Cada día posee su propia esencia: hay uno pensado para los más pequeños, otro para la juventud, y también llega el turno de los mayores, con una misa en honor a San Fausto. Y así, casi sin darte cuenta, el pueblo va girando alrededor de una misma idea: la de celebrar que estamos juntos, que seguimos aquí, y que aún quedan muchas fiestas por delante.
5. Miranda de Arga
Del 23 al 30 de agosto, Miranda de Arga se transforma. Ya no se alza como un pueblo tranquilo que se arrulla con el murmullo del río. Durante una semana, todo el ambiente festivo colma las calles de dos colores que conocemos muy bien: el blanco y el rojo. Así que, si llegas desde otras fiestas con el cuerpo rendido pero el alma todavía encendida, este pueblo puede darte lo que necesitas: unos días más de vida intensa. Y si vienes por primera vez, ya te avisamos: no será la última.
6. Los Arcos
Del 14 al 20 de agosto, Los Arcos se convierte en un hervidero de música, color y bullicio. Cada tarde hay actividades pensadas para todos los gustos: competiciones deportivas, talleres, y encuentros gastronómicos que terminan dando paso a la noche más animada. Por la noche, las orquestas y los bares locales mantienen el pulso de la diversión hasta que las farolas se apagan.
7. Murchante
En Murchante, las fiestas patronales del 28 de julio al 3 de agosto mezclan tradición y desenfreno con naturalidad. Desde la mañana se escuchan los preparativos de concursos populares y actividades taurinas, mientras que por la tarde y la noche la música se apodera de la plaza. Los jóvenes se suman a los conciertos y los más veteranos a las charlas y copas que surgen en cada esquina.
8. Cascante
Del 25 al 31 de julio, Cascante se transforma. Las calles y plazas se llenan de verbenas que parecen no tener fin. Cada rincón del pueblo vibra con alegría: conciertos improvisados en la plaza, bailes espontáneos en las terrazas, y grupos que se van pasando de bar en bar como si todo el verano se concentrara en esos siete días.













