jueves, 22 octubre 2020

“La mayoría de los agricultores ya no mira al cielo”

Navarra acogió esta semana un encuentro internacional de expertos, en el que se debatió sobre la implantación del 'Big Data' y la digitalización en el mundo agropecuario de Iberoamérica. Esther Esteban, directora del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria, destaca que superar la brecha digital es el mayor reto del sector.

Cristina Catalán
Pamplona - 24 octubre, 2019

Esther Esteban, directora del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria. (Fotos: Pedro Sobrado)

Organizado por la sociedad pública INTIA, el XVIII Encuentro del Sistema de los INIA de Iberoamérica congregó esta semana en Navarra a representantes de quince países, seis comunidades autónomas y seis organismos internacionales. Las jornadas se centraron en la aplicación del ‘Big Data’ y las herramientas de digitalización dentro del mundo agropecuario, con el objetivo de buscar soluciones comunes a los problemas sectoriales de los países que conforman la Asociación Estratégica entre la Unión Europea, América Latina y el Caribe (ALC). 

Esther Esteban, directora del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), analiza para NavarraCapital.es los temas más destacados del encuentro, en el que que se puso de manifiesto la necesidad de fomentar el uso de la tecnología digital inteligente y de eliminar las barreras que existen en este sentido para que los sistemas alimentarios sean más sostenibles, resilientes, justos, responsables, reactivos, seguros y protegidos. Eso sí, teniendo en cuenta los aspectos sociales, éticos, de seguridad y ambientales que conlleva su utilización. 

Los participantes en el encuentro. (Foto: Pedro Sobrado)

Los participantes debatieron sobre la aplicación del ‘Big Data’ en el mundo agropecuario.

 ¿En qué consiste exactamente la digitalización del sector agropecuario?
Se podría definir como la toma de decisiones por parte de los diferentes actores de la cadena de producción de alimentos, que se apoya en herramientas informáticas fundamentadas en grandes bases de datos (climáticos, de suelo, de imágenes de satélite, fenológicos -referentes a los fenómenos biológicos relacionados con el clima-, de variedades vegetales o razas ganaderas y otros); en modelos matemáticos que pueden bucear en estos datos y analizarlos; en detectar tendencias; y en predecir comportamientos futuros. 

¿Qué beneficios conlleva la aplicación del ‘Big Data’ en la agricultura?
La implantación del ‘Big Data’ en la agricultura es progresiva e imparable. Es más importante en explotaciones agrarias más profesionalizadas, en grandes explotaciones de productos de gran valor. Pero también en cooperativas que agrupan a un gran número de pequeños agricultores. Estos dos tipos de modelos son los que más rápido están adoptando la tecnología. Sabemos que el instrumento informático de uso más generalizado en nuestra sociedad es el teléfono móvil. Por tanto, a medida que vayan apareciendo más aplicaciones de móvil que faciliten la toma de decisiones basadas en el manejo del ‘Big Data’, más rápido se introducirá la digitalización en la agricultura. La digitalización permite el uso más eficiente de los recursos, anticiparse a riesgos como plagas y enfermedades, tomar las medidas de prevención adecuadas, predecir las cosechas, adaptarse mejor a los mercados y más beneficios que estarán por venir.

“En la agricultura, el principal reto al que se enfrenta el sector es la brecha digital“.

Los países de la ALC han emprendido acciones para buscar soluciones a problemas agropecuarios comunes. ¿Cuáles son esos problemas y qué medidas se están tomando?
En la agricultura, el principal reto al que se enfrenta el sector es la brecha digital. Esta brecha puede ser de diferentes tipos. Existen la brecha del conocimiento, ya que no todas las personas están igualmente formadas para utilizar las herramientas digitales; la brecha económica; la brecha de género; y la brecha social. Todos estos problemas son un reflejo de que el sector agroalimentario europeo y latinoamericano es enormemente variado, por lo que los problemas no pueden resumirse en un párrafo. Cuando hablamos del sector agropecuario, por ejemplo, tenemos realidades muy diferentes en Brasil y Argentina de las que podemos encontrar en Centroamérica, distintos tamaños de explotaciones, distinto nivel de formación de los agricultores y ganaderos, distinto nivel de tecnificación y de inversión…

¿Puede citar ejemplos de cómo se están aplicando nuevas tecnologías en el agro y la ganadería, que muestren los beneficios de dicha digitalización en el campo?
Hay empresas que están ofreciendo servicios de llave en mano, con un programa de acompañamiento a lo largo de toda la cadena de producción del alimento, desde la semilla hasta la comercialización. A otro nivel, existen aplicaciones de móvil que informan al agricultor de cuál es la dosis más adecuada de fertilizante o de fitosanitario y cuándo aplicarlo; que informan o incluso controlan el riego de la explotación, utilizando sensores de humedad en el suelo y teniendo en cuenta la pluviometría; que pueden predecir la cosecha, de forma que el agricultor puede organizar la comercialización del producto con tiempo…

El encuentro ha congregado a representantes de quince países, seis Comunidades Autónomas y otros seis Organismos Internacionales.

El encuentro congregó a representantes de quince países, seis regiones y organismos internacionales.

Siendo el agropecuario un sector tan tradicional, ¿está mentalizado de la necesidad de estos cambios? ¿Es consciente de que, además de ser una oportunidad, va a resultar vital para su competitividad a futuro?
Cada vez más, el agricultor y el ganadero están más profesionalizados y entienden su explotación como una empresa. Y a ningún empresario le gusta correr riesgos. Por tanto, estas herramientas que reducen el riesgo y que pueden ser accesibles a través del móvil, del que todos dependemos cada vez más, se irán introduciendo cada vez más. La mayor parte de los agricultores ya ha dejado de mirar al cielo para saber si va a llover y mira la aplicación de la Agencia Española de Meteorología (AEMET) o cualquier otra que puede predecir el tiempo. También hay aplicaciones que siguen la evolución de los precios del grano en el mercado. Así, poco a poco, se irán adoptando estos avances.

“La implantación del ‘Big Data’ en la agricultura es progresiva e imparable”.

¿Qué lugar ocupa Navarra en este ámbito? ¿Cómo ve al sector agroalimentario foral desde fuera?
En Navarra, la empresa pública INTIA, dependiente del Gobierno de Navarra, ha entendido perfectamente los beneficios de la utilización del ‘Big data’. Fue la primera comunidad autónoma en desarrollar una herramienta denominada Agroasesor, que ha puesto al servicio de los agricultores de otras comunidades autónomas y que les ayuda a la toma de decisiones; ha participado en proyectos europeos relacionados con la digitalización; tiene una plataforma de asesoramiento y una estación de avisos de plagas y enfermedades; organiza numerosos cursos de formación a extensionistas y a agricultores… En definitiva, Navarra es una comunidad autónoma pionera en el uso de estas herramientas.

Según Esteban, la implantación en la agricultura del Big Data es progresiva e imparable.

Esther Esteban.

 ¿Qué conclusiones destaca del encuentro celebrado?
Todos los países iberoamericanos, el INIA y los centros de investigación de varias comunidades autónomas hemos podido compartir cuál es el estado de adopción de estas herramientas en cada uno de ellos. Hemos visto que unos están más avanzados que otros y que estamos dando diferente uso a este conocimiento. Lo más importante es que este encuentro sirve para poner todo esto en común, establecer conexiones, colaboraciones, aprender unos de otros y evitar duplicar esfuerzos. Debemos recordar que el conocimiento que no se comparte es un conocimiento inútil.

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