miércoles, 21 abril 2021

La mediación, una alternativa eficaz en los conflictos por alquileres de locales

Cierres de negocios, disoluciones de empresas, temor a no poder devolver los préstamos ICO... Son muchas las consecuencias negativas de la pandemia en la economía. Uno de los problemas más comunes es la dificultad que sufren muchos arrendatarios para pagar los alquileres de locales comerciales y hosteleros. Dichos conflictos han supuesto, en el caso de Mediación Navarra, un incremento del 20 % en el número de consultas recibidas. Sus responsables desgranan a este medio las ventajas de esta vía alternativa frente a la judicial.

Jesús Jiménez
Pamplona - 7 abril, 2021

Las socias-fundadoras de Mediación Navarra. De izda. a dcha., Elena Sarasa, Amaya Sanz y Maite Ruiz. (Foto: Ana Osés).

La irrupción de la pandemia provocada por el Covid-19 ha afectado de lleno a muchos negocios. A la espera de que la vacunación facilite una cierta vuelta a la normalidad, los malos datos de carácter económico-empresarial siguen acumulándose. Sobre todo en sectores como el turístico o el de la hostelería. En este último caso, por ejemplo, cerca de 20.000 familias navarras ven amenazados sus negocios. Y otro tanto sucede en el caso del comercio minorista. La crisis económica actual ha propiciado el cierre de más de 40 establecimientos solo en el Segundo Ensanche y el Casco Viejo de Pamplona.

A menudo suele olvidarse que, debajo de esas ‘grandes cifras’, se suelen esconder auténticos dramas personales. Amaya Sanz, socia-fundadora de Mediación Navarra explica que “son problemas agudizados, en más de una ocasión, por varios motivos”. “En unos casos porque se ha mezclado lo profesional y lo personal como, por ejemplo, los proyectos impulsados y regentados por matrimonios, parejas, amigos o familiares”, detalla.

Amaya Sanz: “El Covid-19 ha pillado a muchas empresas con estos temas sin ordenar”.

También influye mucho el desconocimiento y la falta de información, que “siempre suele aparecer en el peor momento”. Por ejemplo, ante un impago del alquiler del local que ocupaba la empresa quebrada o la imposibilidad de devolver los créditos solicitados previamente. Son situaciones que se han multiplicado por influencia de la pandemia y que, para Sanz demuestra un hecho irrefutable: “El Covid-19 ha pillado a muchas empresas con estos temas sin ordenar. En nuestro caso, hemos vivido un incremento exponencial de las consultas y solicitudes de información vinculadas a este tipo de dificultades de en torno al 20 %”.

EN BUSCA DE UN ACUERDO SATISFACTORIO

Llegados al momento en que una de las partes deja de pagar y otra de recibir lo acordado, de nada sirve lamentarse. Mucho menos volver a insistir en la necesidad de informarse bien con un profesional de trayectoria contrastada antes de firmar cualquier papel. Tampoco el hecho de que resulta recomendable calibrar todos los escenarios que se pueden dar, no solo los favorables, cuando se decide emprender o abrir un negocio.

Elena Sarasa: “Una de las fortalezas de la mediación es que plantea una solución beneficiosa, donde nadie sienta que ha habido vencedores o vencidos”.

Todo eso queda en un segundo plano ante un problema (el cobro del alquiler) que requiere de una solución a poder ser rápida y adecuada a las expectativas, los intereses particulares y las necesidades de quienes lo sufren en primera persona (el arrendador y el arrendatario). “Es ahí donde las ventajas y oportunidades que aporta el proceso de mediación la sitúan como una alternativa válida a la clásica vía judicial”, apunta Maite Ruiz, otra de las socias-fundadoras de Mediación Navarra.

¿Cuáles son esas posibilidades? La primera y más importante es la búsqueda de “una solución beneficiosa para todas las partes y donde nadie sienta que ha habido vencedores o vencidos”, destaca Elena Sarasa, compañera de Sanz y Ruiz. Para ello, un primer paso imprescindible es buscar que las partes asuman la situación. A este respecto, Sanz recuerda que “los conflictos son inevitables porque son consustanciales al ser humano”. El trabajo de la mediación irá encaminado, por tanto, a que los afectados lo afronten desde una visión amplia y en positivo. “Ese mínimo cambio de actitud puede representar el punto de encuentro necesario para facilitar el siguiente paso: la negociación”, resalta.

AGILIDAD, VENTAJA ADICIONAL

En esta segunda fase, el principal reto será pasar de una negociación inicial de posiciones (que supone anteponer los objetivos particulares por encima de todo) a otra basada en detectar intereses comunes. Ruiz explica que “la pregunta se convierte en la principal herramienta que tiene la mediación para lograr ese cambio”. En ese sentido, puede resultar clave proponer a las partes si es más beneficioso mantener ocupado el local que dejarlo vacío o analizar las posibilidades de un plan que acomode el pago del alquiler a la situación real del negocio que lo acoge. “El uso de preguntas nos permite alcanzar ese tipo de acuerdos, lo que muestra claramente la validez de la mediación como método alternativo a los tribunales para resolver conflictos como el generado por el impago del alquiler de un local”, expone Sarasa.

Maite Ruiz: “El uso de preguntas nos permite alcanzar acuerdos, lo que muestra la validez de la mediación como método alternativo a los tribunales”.

No solo eso, en la mayoría de los casos se cierran esos acuerdos beneficiosos y compartidos por las partes. “Y todo de una forma ágil y rápida, lo que suele ser una ventaja adicional más que diferencia este sistema de resolución de conflictos”, sentencian las responsables de Mediación Navarra.

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