Sonia Guinea, de 32 años, siempre ha tenido una inclinación natural hacia la organización, el cuidado de los detalles y la creación de «ambientes especiales». «Desde pequeña me gustaba encargarme de los cumpleaños o comidas familiares para que todo estuviera en su sitio», rememora la joven pamplonesa.
Esta afición se trasladó a las primeras bodas de sus amigas, a quienes de manera natural les aportaba ideas, les daba consejos y les guiaba para que su gran día fuera inolvidable: «Sin ser consciente, ya estaba haciendo mis primeros pinitos como wedding planner«.
Sin embargo, su trayectoria laboral comenzó lejos de los altares. Durante años, trabajó como secretaria de dirección en tres ámbitos diferentes: despacho de abogados, construcción y gestoría. Quizás porque su camino profesional ya estaba predestinado, la «inquietud» le llevó a compaginar su trabajo en una constructora valenciana mientras se formaba como ‘wedding planner’ por su cuenta.
Y, en 2024, «picada por la curiosidad» y con el «deseo de crear un proyecto propio», dejó su empleo en Valencia, regresó a Pamplona y puso en marcha Tu Boda con Sonia. «En estos trabajos ya estaba desarrollando habilidades (gestión, planificación, trato humano o creatividad) que son esenciales para la organización de bodas. Desde fuera, se ve como un día muy bonito, pero detrás hay muchos proveedores, presupuestos, reuniones, decisiones… Sentí que podía aportar calma, orden y seguridad en este proceso y decidí convertir mi pasión en mi profesión. Fue innato», resalta.
Ese mismo año se enfrentó al «gran examen»: su primera boda. Una experiencia que recuerda como una mezcla de responsabilidad, entrega y nervios. «Quería que todo saliera perfecto y, sobre todo, que la pareja disfrutara y estuviera tranquila», recuerda. Al día siguiente, recibió la nota del examen: sobresaliente, ya que el matrimonio le envió un mensaje de agradecimiento y le daba la enhorabuena. «Ese domingo estaba por las nubes, era la persona más feliz del mundo. Había apostado por mi sueño, pero necesitaba la confirmación de que era capaz de dar la talla», confiesa.
Dos años después de emprender esta aventura y con decenas de bodas a su espalda, aquella apuesta personal ha recibido un reconocimiento de calado. Los Wedding Awards 2026, premios anuales del sector nupcial, le han distinguido como la mejor ‘wedding planner’ de Navarra. «Al principio me quedé en shock, no me lo podía creer. Fue una gran sorpresa y estoy muy contenta. Este premio es una confirmación de que Tu Boda con Sonia está construyendo poco a poco su camino con identidad propia», destaca.
El galardón ha tenido una repercusión inmediata porque, además de recibir encargos, el Club Atlético Osasuna ha contactado recientemente con ella para organizar la primera preboda de la historia en El Sadar. «Como rojilla fiel, me ha emocionado mucho que confíen en mí para preparar un evento tan especial en un lugar emblemático e histórico de Pamplona», asegura.
En la actualidad, Sonia está buscando parejas osasunistas a las que les encaje esta propuesta, que tendría lugar en las salas vip del estadio e incluiría una visita guiada a las instalaciones. «Me parece una idea espectacular para personas con sentimiento rojillo», anima.
LAS CLAVES
El «trabajo constante» es uno de los motivos principales que, a pesar de su incipiente andadura, le han aupado como mejor organizadora de bodas en la Comunidad foral. Y es que, hasta que ambas personas se dan el «sí quiero», se deben realizar un sinfín de preparativos que comienzan a planificarse hasta con un año y medio de antelación. «No solo es el día de la boda. Ese momento es la parte visible, pero detrás hay mucho trabajo porque acompañas a la pareja desde las primeras decisiones», comenta.
En primer lugar, la organización comienza con «una fase de escucha», cuyo objetivo es conocer a la pareja en profundidad para que cada boda sea «única, irrepetible y se base en la esencia de la pareja». Para ello, Sonia realiza infinidad de preguntas sobre sus historias personales, aficiones y aquellos detalles que pueden convertirse en elementos distintivos de la celebración. “Les pregunto de todo. Quiénes son, su forma de ser, su familia, aficiones, cómo se conocieron, viajes juntos, cuántos años llevan saliendo, dónde se pidieron matrimonio… Siempre tengo esa curiosidad porque las mejores ideas salen de la escucha activa. Así se plasman las bodas con alma”, recalca.
A continuación, se definen los presupuestos y se buscan los proveedores que convertirán esa idea en realidad. Para ello, Sonia dispone de una red de proveedores que abarca casi cualquier sector: hoteles, restaurantes, bodegas, caterings, fotógrafos, videógrafos, diseñadores gráficos, grupos de espectáculos en directo o de música, empresas de iluminación y sonido, joyerías, sastres, costureras, peluquerías, tiendas de manicura, floristerías, papelerías, transporte, alojamiento, mantelerías, cuberterías, decoración… Y hasta sacerdotes: «Me implico al 300 %. Pasamos tanto tiempo juntos que a veces terminamos siendo amigos».
Para ofrecer este amplio abanico de servicios, también debe estar al corriente de todas las novedades del sector. «Constantemente consulto redes sociales, editoriales y revistas especializadas. También pregunto a proveedores por sus innovaciones», apunta. Las últimas tendencias, que suelen proceder de Estados Unidos, son los elementos impresos en tela (menús, fotografías o dibujos realizados en la misma boda), mesas en forma de serpiente en vez de redondas o los ‘wedding content creator’: personas que graban el ‘detrás de la escena’ en formato vertical para que la pareja al día siguiente comparta reels de la boda en las redes sociales.
Pero Sonia defiende que una boda no debe convertirse en una acumulación de modas pasajeras, sino en una selección que encaje con la personalidad de los novios. «Una boda única no es necesariamente la más extravagante o la que ofrece algo nunca visto, sino la que posee un hilo conductor que refleja quiénes son. De ahí la importancia de trabajar con un año y medio de antelación. Es la única manera para recomendarles con criterio», ahonda.
Y, como consecuencia de todo este proceso, se consigue el verdadero elemento que permite que la boda sea inolvidable: la confianza mutua. «Es fundamental que la pareja se sienta entendida y perciba que se le aconseja, no que se le impone. También que sea consciente de que ese día habrá una persona calmada pendiente de todo. Solo así los novios soltarán el control y disfrutarán de verdad», concluye.













