En la memoria de Mónica Giraldo, las mañanas de su infancia en Medellín comienzan siempre igual. El sonido tenue de la casa despertando se entremezcla con el olor profundo y cálido del café recién hecho de su padre. Hoy, décadas después y a miles de kilómetros, ese mismo aroma sigue vivo en un pequeño rincón de su nueva tienda en el barrio pamplonés de Iturrama, donde una estantería sostiene una bola del mundo y pequeñas chivas colombianas cargadas de sacos de café, como si en ellas viajara también toda su historia.
Desde el pasado enero, Mónica, de 45 años, atiende a sus clientes en Moka Té y Bienestar, un nuevo establecimiento ubicado en el número 70 de la calle Iturrama. Esta colombiana que llegó a Pamplona hace más de dos décadas ha dado un giro a su vida, ya que, hasta 2024, trabajaba en Postres Goshua, en Ultzama. «A pesar de estar fija y llevar ya ocho años en la empresa, sabía que sería más feliz poniendo en marcha mi propio proyecto», explica a Navarra Capital.
Ese «otro sitio» no era tanto un lugar físico como una forma de vida. Siempre interesada en las propiedades de las plantas, Mónica decidió formarse en naturopatía y profundizar en el estudio de las hierbas medicinales. Con esa base, y tras reacondicionar un local que llevaba años cerrado, finalmente germinó su empresa: «Mi intención era conseguir un espacio pequeño y acogedor donde la gente se sienta a gusto, piense en su bienestar y disfrute de la experiencia solo con entrar y dejarse envolver por todos los olores».

Las bebidas funcionales Maca Latte y Pink Latte son algunas de las más demandadas por los clientes.
La esencia de Moka Té y Bienestar gira en torno a las infusiones. Su especialidad son los tés, con más de 50 variedades que abarcan desde los clásicos verdes, negros y rojos hasta mezclas aromatizadas. También ofrece rooibos sin teína y combinaciones pensadas para distintos momentos del día. Entre ellas, destaca el «rooibos buenas noches», una de las más demandadas, elaborada con plantas como manzanilla, tila o menta, pensadas para relajar el sistema nervioso y favorecer el descanso.
Otra de las mezclas más populares es el chai chocolate caliente, que combina especias como jengibre, cardamomo o pimienta con cáscaras de cacao, aportando un toque dulce muy apreciado por los clientes. Y entre los tés verdes, el de manzana y jengibre se ha ganado un lugar especial por su sabor y sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Más allá del placer, Mónica también apuesta por las «bebidas funcionales», como el maca latte con cacao, algarroba y canela, orientado a aportar energía, o el pink latte, elaborado con remolacha, azúcar de coco y canela, pensado para mejorar la circulación y ayudar en casos de anemia.
El local cuenta además con una sección de infusiones orientadas a dolencias concretas. Mezclas como «al mal tiempo miel y melisa», recomendada en procesos gripales, o «adiós hinchazón», enfocada a problemas digestivos, responden a una filosofía clara: poner las plantas al servicio de la salud cotidiana. «Hay muchas dolencias o enfermedades que se pueden curar con plantas, sin necesidad de medicación. Solo hay que saber elegirlas», afirma.
CAFÉ DE TODO EL MUNDO
Pero si hay algo que conecta directamente con sus raíces es el café: «Como buena colombiana, en mi tienda no podía faltar una cuidada selección de cafés de especialidad. La gente ya está más informada de las propiedades de este fruto, de ahí mi interés por vender a granel».
Por eso, ofrece alrededor de diez variedades de distintos orígenes como Centroamérica, Sudamérica, África e India, aunque va añadiendo sabores nuevos para sorprender a sus clientes. El café colombiano, especialmente el procedente de Medellín y su entorno, es uno de los más exitosos junto con el de Costa Rica, de perfil más ácido y afrutado. Entre los africanos, destaca el de Etiopía, especialmente el de la región de Sidamo, o el de Kenia.

Su especialidad son los tés, con más de 50 variedades que abarcan desde los clásicos verdes, negros y rojos hasta mezclas aromatizadas.
La experiencia se completa con una pequeña sección de confitería, pensada para acompañar las bebidas. Bombones de chocolate con té matcha o rooibos, gominolas con extracto de té blanco (muy populares entre quienes buscan endulzar sus infusiones) y galletas de una empresa de Logroño reflejan también su apuesta por productos de calidad y, siempre que es posible, de proximidad.
En línea con esa apuesta por el bienestar integral, Mónica ha incorporado también una sección de cosmética y cuidado personal con productos de una empresa cántabra, Decolores, especializada en fórmulas 100 % naturales. En sus estanterías conviven champús sólidos sin siliconas ni sulfatos, tratamientos capilares respetuosos con el cuero cabelludo y una línea de cuidado facial elaborada a base de ingredientes naturales. A ello se suma un pequeño espacio dedicado a la aromaterapia, con aceites esenciales, y una propuesta poco habitual como los mikados, ambientadores con un 90 % de componentes naturales y libres de químicos agresivos.

El establecimiento de la emprendedora colombiana se ubica en el número 70 de la calle Iturrama.
Así, el balance de estos primeros meses ha sido muy positivo. Mónica reconoce que el boca a boca ha sido su mejor aliado y que, por suerte, quienes entran repiten: «La mayoría se queda a gusto porque se sienten atendidos. Ese trato cercano es esencial, saludar, escuchar y orientar marca la diferencia respecto a otros comercios más grandes». El barrio de Iturrama también ha jugado un papel clave. La reapertura de locales cerrados durante años está «devolviendo vida a sus calles», y Moka Té y Bienestar forma ya parte de ese impulso. Muchos de sus clientes son vecinos que no solo compran, sino que sienten el proyecto como algo propio. «Algunos incluso bromean con comprarme algo cada día porque quieren que el negocio funcione, que se quede», añade.
Con esa base, Mónica mira al futuro con una idea clara: que su tienda sea más que un punto de venta. Aspira a que se convierta en un refugio cotidiano, un lugar donde encontrar pausa. «Quiero que sea una solución para muchas personas que buscan un momento de paz», resume en sintonía con el lema de su marca, ‘Donde el té encuentra la calma’.













