Uno de los bosques más impresionantes de Europa se extiende donde los Pirineos comienzan a desplegar su paisaje más verde y profundo. Allí, entre hayas centenarias, senderos históricos y un silencio que parece eterno, late el corazón de Quinto Real, un territorio donde naturaleza, cultura e historia han convivido durante siglos. Hoy, ese paisaje majestuoso se prepara para escribir un nuevo capítulo.
En este entorno privilegiado nace Kintoa, un proyecto territorial que busca poner en valor uno de los hayedos más extensos y espectaculares del continente. ¿El objetivo? Reforzar la identidad del territorio y generar un impacto positivo y duradero mediante una combinación equilibrada de deporte, naturaleza y desarrollo local.
El hayedo de Quinto Real es el auténtico protagonista. Un bosque profundo, húmedo y cambiante con las estaciones, donde la luz se filtra entre las copas y el suelo cruje bajo las hojas. Un paisaje que invita tanto a la contemplación como a la aventura.
Lejos de plantearse como un simple reclamo turístico, Kintoa se inspira en la propia esencia del lugar: caminos tradicionales utilizados durante siglos por pastores, contrabandistas, comerciantes y viajeros que atravesaban estas montañas. Hoy, esos mismos senderos se transforman en el escenario de una nueva forma de entender el turismo activo, respetuoso con el entorno, arraigado en la comunidad y con vocación de futuro.
DEPORTE EN ESTADO PURO
La primera gran acción visible del proyecto será la Kintoa All-Mountain Race, una carrera por etapas de mountain bike que celebrará su primera edición los días 12 y 13 de septiembre de 2026. El recorrido conectará tres enclaves del Pirineo navarro: Eugi, Zubiri y Aurizberri / Espinal.
Los participantes atravesarán senderos naturales ya existentes, adentrándose en el corazón del bosque. El formato combinará tramos cronometrados de subida y bajada, ofreciendo una experiencia auténtica de mountain bike en pleno entorno pirenaico.
Pero más allá del desafío deportivo, la carrera pretende convertirse en una experiencia completa. Durante el fin de semana habrá una comida popular, chill area con música, concierto de cierre, feria de productores locales, zona de exposición de marcas colaboradoras, actividades abiertas a todos los públicos… En paralelo, la implicación del voluntariado, asociaciones locales y empresas del territorio busca crear un ambiente cercano y acogedor para participantes y visitantes, transformando la carrera en una celebración del valle.
TURISMO CON RAÍCES
El proyecto Kintoa comparte una filosofía clara: respeto por el entorno, sostenibilidad real y retorno al territorio. La prueba discurrirá por senderos del Espacio BTT Trail Eremua y por antiguos caminos tradicionales de Quinto Real, evitando infraestructuras artificiales y apostando por un uso responsable del medio natural. Además, la organización trabaja con un protocolo ambiental y con un planteamiento de impacto territorial positivo, alineado con la estrategia turística de los valles implicados.
La iniciativa es fruto de la colaboración entre varias entidades del territorio: el Espacio BTT Trail Eremua, la Asociación Turística Nafar Basoak, la Asociación Turística Irati-Orreaga y Auñamendi Natur Kirol Elkartea. Juntas buscan consolidar una cita anual que aspire a convertirse en referente del calendario MTB nacional, pero manteniendo siempre una identidad profundamente ligada al territorio.
Para Joseba Martínez, presidente de la asociación Irati-Orreaga, el proyecto representa mucho más que una prueba deportiva. «Este evento viene a consolidar la apuesta que hacemos desde la asociación sobre un turismo que cree en el territorio. Visión de trabajo conjunto, respaldo social y respeto por la naturaleza. Esta iniciativa cristaliza años de trabajo asociativo con el apoyo de empresas y entidades locales hacia un Pirineo vivo e innovador», defiende.
Con el nacimiento de Kintoa y el lanzamiento de la Kintoa All-Mountain Race, Quinto Real se posiciona como un nuevo referente de calidad en el norte de la península. Un lugar donde el deporte se integra en el paisaje y donde el desarrollo local no se impone sobre la naturaleza, sino que crece con ella.













