jueves, 19 septiembre 2019

Las Bardenas como inspiración

En las Bardenas Reales, las picudas y apretadas elevaciones, coronadas de calizas blanquecinas, sobresalen en el infinito, entre un mar terroso de amarillos y anaranjados. Al otro lado, los pinares de ‘La Negra’, contrastan. El escritor Manuel Arriazu invita a viajarlas a través de un libro íntimo y diferente.

Germán Pérez
Tudela (Navarra) - 30 marzo, 2019

El Rallón, una de las cimas principales de las Bardenas Reales, donde la luz refleja y sugiere cosas. (FOTOS: Bardenas Reales)

El que camina (Bardenas, paso a paso)’ no es un libro más sobre este parque natural, reserva de la Biosfera.

Escrito con un tratamiento literario y personal, en él abundan los versos alejandrinos, haikus y romances; entre mucha prosa poética y alguna que otra jota. Está armado con fotografías y “textos pequeños que cuentan historias grandes de sus gentes”.

manuel-arriazu-escritor-bardenas

El escritor Manuel Arriazu.

Igual que para este autor, las Bardenas Reales convocan tantos estímulos como visitantes caen rendidos a sus encantos. Sembrado de asombrosos rincones, el atractivo de este territorio semidesértico, situado en el sudeste de Navarra, con el recio cierzo como sinfonía, tiene al Moncayo como uno de sus fondos, que casi se puede tocar. Y al norte, más lejos, asoman algunas cumbres del paraíso pirenaico.

Para mostrar su grandeza, este escritor ribero, nacido en Ablitas pero residente en Fustiñana, ha caminado por las tres Bardenas con los cinco sentidos como escuderos.

En este deambular, recorre La Blanca, una gigantesca depresión central de suelos blanqueados y desnudos, la más desértica, donde se encuentran lugares tan reconocidos como el Rallón, Castildeiterra y Pisquerra.

Entre ‘bicheros’, romero, balsas, carboneras y recuerdos de pegunteros (hacedores de pez), aparece El Plano, una terraza fluvial elevada, cosida por campos de cultivo cerealista, entre laderas cubiertas de romero y ontinas.

Sus pasos también han recorrido La Negra. De de tierra oscura y enormes barrancos, su paisaje singular aparece tapizado de pinares, coscojeras y cereal.

Pisquerra: uno de los lugares más desérticos de este parque natural reserva de la Biosfera.

Pisquerra: uno de los lugares más desérticos de este parque natural reserva de la Biosfera.

Manuel Arriazu, en su forma de mirar para después contarlo, busca la sombra que proyectan los detalles. Con alejandrinos blancos, versos libres, escribe Blues del hombre que camina: “Soledad de la tarde y este sol del crepúsculo/que reverbera rojo sobre el blanco silencio/y cubre como un velo terso e inmaculado/la deriva morosa de quien de madrugada/ comenzó este mirar preñado de estupor”.

TRASHUMANTES

Este territorio atesora una importante riqueza etnográfica y patrimonial. Cuna de agricultores, pastores, espigadores, caleros y refugio de bandoleros.

En su búsqueda de explorar las prácticas de grupos sociales, se detiene en los segadores, a los que dedica una jota navarra: “Que cantas cada mañana, /Pajarico, pajarico, /Que cantas cada mañana/ Ve y dile cuánto la quiero/ Si la ves en su ventana/Pajarico, pajarico”.

En el itinerario que recuerda las costumbres de los pueblos ligados a este territorio, se recrea en Cañada Real de los Roncaleses, una de las vías trashumantes más importantes de Navarra. Esta vía pecuaria une los pastos del Valle del Roncal, en el Pirineo navarro, con las Bardenas Reales.

CASTILDETIERRA-bardenas-reales-turismo-naturaleza-ribera

Castildetierra es uno de los lugares más fotografiados de las Bardenas Reales.

Una huella que describe como “un paisaje singular y único, pues cruza por entre el Rallón y los fallarones de las Rallas”. Para el autor, “es como una cicatriz en el paisaje, igual que un costurón de herida abierta por la vida que el tiempo ha ido cicatrizando”.

Y recuerda a los pastores en uno de los haiku, poemas breves de origen japonés: “Se oyen esquilas/ los balidos quejosos/ de los corderos”.

Sin cursos de agua permanente, los grandes barrancos aparecen encajados en este lugar despoblado. En esos “caminos del agua”, el escritor encuentra “un camino tortuoso el del agua perezosa que demora su presencia en una tierra que la aguarda siempre con la urgencia de un sedimento”.

CASTILLOS Y LUZ

En las Bardenas hubo varios castillos: Aguilar, Estaca, Mirapeix, Peñaflor, Peñaredonda, Sanchicorrota y Sancho Abarca.

Dicen que “fueron construcciones modestas, con una torre principal y un pequeño recinto amurallado. En su mayor parte eran puntos de vigilancia de la frontera de Aragón y de lucha contra los bandoleros”.

Así se adentra Manuel Arrizu en este pasaje de la historia y del paisaje: “Si soñaran las hadas un castillo/De torres y murallas sin almenas/ sin troneras, sin puentes levadizos/sin vigías que otean horizontes/preñados de amenazas, sin alcaide…/ reverbera la calma de Bardenas”.

Rallon-y-Sanchicorrota-bardenas-reales-ribera-turismo-paisaje

El Rallón y Sanchicorrota.

La luz, aquí, refleja y sugiere cosas. Muchas. Resalta el cromatismo y plasticidad de cada emplazamiento. En sus cielos claros y de nubes cambiantes, quienes la buscan, saben de este poder.

Sobre este imán, escribe el autor: “Hay lugares en los que la luz alcanza a duras penas lamer la tierra que ilumina. Aquí no ocurre. Los cerros pelados la absorben del mismo modo que repelen el agua. No forman ríos de luz, ni cárcavas, ni barrancos. No hay escorrentía de luzDe modo que el paisaje es tanto luz como sombra. También penumbra”.

FÓSILES

Cuando se brujulea hurgando en los fragmentos y el detalle, se descubren cosas ajenas al vistazo furtivo. Así descubrió Manuel Arriazu unos fósiles que tienen entre 14 y 17 millones de años.

Según el paleontólogo Xavier Murelaga, de la Universidad del País Vaco, corresponden a huellas de mamíferos antracotéridos, asemejados a un hipopótamo delgado, que vivieron desde el periodo Eoceno hasta finales del periodo Plioceno.

Pero para este escritor, son, además, “un verso petrificado, de una perfección espiral y extraña a la que sólo la naturaleza ha sido capaz de dotar de ritmo rima”.

Balsa-bardenas-reales-turismo-naturaleza

To Top