sábado, 13 agosto 2022

Las bodegas de San Martín de Unx luchan para proteger sus viñedos

Desde que el fuego llegó a la localidad, los equipos de Bodegas Máximo Abete y Bodegas Beramendi se han entregado al máximo para evitar que las llamas quemen sus instalaciones. Y, por ahora, lo han conseguido. Sin embargo, la virulencia del incendio en el campo es de tal magnitud que aún no han podido evaluar los daños sufridos en sus vides. Por ahora, bastante tienen con hacer cortafuegos allá donde pueden.

Iratxe Zubieta
San Martín de Unx - 20 junio, 2022

María Abete, propietaria de las Bodegas Máximo Abete, acaba de volver de la primera línea de fuego, en los montes próximos a San Martín de Unx, donde ha ayudado a hacer cortafuegos para que las llamas no lleguen a parte de sus viñas. Todavía desconoce la magnitud real de los daños ocasionados por el incendio en sus vides, ya que este lunes a mediodía el fuego seguía activo en la zona y el panorama no resultaba muy tranquilizador.

“El domingo por la tarde, el fuego se fue hacia la sierra de Guerinda, donde tenemos viñedos importantes. En estos momentos venimos de allí y se está quemando un pinar que se encuentra un poco más arriba de las viñas. Hay un helicóptero y nosotros hemos intentado trabajar el terreno, pero el fuego tiene mucha fuerza y no sabemos si conseguiremos pararlo”, relata a este medio.

María Abete (Bodegas Máximo Abete): “Hay un helicóptero en la zona, y nosotros hemos intentado trabajar el terreno y hacer cortafuegos. Pero las llamas tienen mucha fuerza y no sabemos si conseguiremos pararlas”.

Un área de monte cercana a sus cepas se había quemado por la mañana. Pero lo que mantenía viva su esperanza era que las viñas están divididas en filas y separadas entre sí. Eso, normalmente, impide que el fuego se propague por todo el terreno: “Muchas veces se ve todo quemado y la viña verde. Esto es porque, aunque se prenda el perímetro, no se propaga hacia dentro”. Eso sí, para ella lo más importante es que no ha habido víctimas.

Mientras la localidad de San Martín de Unx era desalojada durante madrugada del sábado al domingo, hubo un momento en el que las llamas cambiaron de dirección. En ese instante, la dueña de la bodega estaba acompañando a sus familiares a Tafalla para ponerlos a salvo, pero se vio obligada a regresar: “El fuego venía de otra zona, pero saltó atravesando la carretera y comenzó a acercarse hacia nuestra bodega. Entonces nos dimos media vuelta para intentar poner los medios necesarios e impedir que se propagase”.

María Abete (Bodegas Máximo Abete): “Hemos tenido las llamas prácticamente encima de la bodega y, gracias a que nos han ayudado los bomberos y varios vecinos, se han controlado”.

De hecho, uno de los primeros lugares a los que se aproximó el incendio fueron sus instalaciones, que se encuentran poco antes del pueblo. “Hemos tenido las llamas prácticamente encima de la bodega y, gracias a que nos han ayudado los bomberos y varios vecinos, se han controlado. El incendio no ha entrado, pero el término municipal se ha quemado prácticamente por todos los lados”. detalla.

Abete ensalza la gran movilización que se produjo ante unas llamas que corrían como la pólvora por la ladera colindante a su empresa. En los momentos más difíciles del incendio, se sumaron varias personas con tractores y cisternas llenas de agua para refrescar la zona e intentar formar cortafuegos. Después llegaron los bomberos para apoyarles.

En Bodegas Beramendi también sintieron las llamaradas muy cerca de su puerta. Entonces lanzaron un mensaje de auxilio, que corrió por diferentes grupos de WhatsApp e hizo que varios vecinos diesen media vuelta para echarles una mano cuando ya se marchaban de la localidad. “Tras evacuar el pueblo, la Guardia Civil impedía el paso. Esta mañana (lunes) seguía cortado el acceso para las personas, aunque yo sí he conseguido acceder para relevar a mis compañeros porque se siguen encendiendo rescoldos”, indica un trabajador de la empresa.

(Bodegas Beramendi): “Hemos salido del atolladero, pero el viento sigue loco y todavía hay focos activos. Además, el humo nos impide ver con exactitud dónde están”.

“Cuando llegaron las llamas, mis compañeros intentaron evitar que entrasen como se pudo: con palas, agua… Hemos salido del atolladero, pero (este lunes) el viento sigue loco y todavía hay focos activos. Además, el humo nos impide ver con exactitud dónde están”.

Por ahora, en esta empresa tampoco han podido hacer una valoración precisa sobre cuál es la situación actual de sus viñedos. Su equipo no se puede mover con libertad y, dada la situación, tampoco es aconsejable: “Creo que si durante el año no nos dejan limpiar los montes ni hacer quemas controladas de barrancos, se añade más pólvora. Esperemos que no vaya a más porque esto es un desastre”, concluye.

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