viernes, 10 julio 2026

Los aparcamientos disuasorios de Pamplona, a medio gas en Sanfermines

Por primera vez, y únicamente durante las fiestas, los doce aparcamientos disuasorios de la ciudad han dejado de ser gratuitos durante las primeras veinticuatro horas y sus más de 3.100 plazas están sujetas a las mismas tarifas que la zona naranja. La medida ha tenido un efecto inmediato: muchos de los 'parkings presentan una ocupación inferior a la habitual, ya que los visitantes se esfuerzan por encontrar un hueco en los pocos lugares donde no hay que pagar.


Pamplona - 9 julio, 2026 - 22:45

El aparcamiento disuasorio de Lezkairu estaba prácticamente vacío el día 8. (Fotos: Edu Sanz)

Un letrero amarillo de grandes dimensiones lo deja claro: «Aviso, aparcamiento de pago del 5 al 14 de julio. Paguen antes de salir». Por primera vez desde su progresiva implantación en Pamplona, los doce parkings disuasorios situados en diferentes barrios de la ciudad (Trinitarios, Mendebaldea, Rochapea-Capuchinos, San Juan, Lezkairu, Milagrosa-Río Ultzama, Milagrosa-Mochuelo, Milagrosa-Blas de la Serna, Arrosadia, Txantrea Sur, San Jorge y Ezkaba) no son gratuitos las primeras veinticuatro horas.

Y es que durante estos Sanfermines, tal y como comunicó el Ayuntamiento de Pamplona el pasado 19 de junio, se han convertido temporalmente en zona naranja y sus 3.113 plazas se rigen por las mismas tarifas de este tipo de áreas: una hora cuesta 1,20 euros; dos horas, 2,20 euros; y, a partir de la tercera, cada fracción de 60 minutos suponen otros 30 céntimos más. «Las principales razones para fijar esta medida son evitar zonas de pernocta no regulada y aumentar la seguridad en estos espacios», justificó el Consistorio pamplonés.

Ante esta novedad, surgen diferentes preguntas. ¿Los usuarios continúan estacionando sus vehículos en estos espacios, a pesar de que hay que pagar? ¿O están buscando otro tipo de alternativas más económicas, como las 10.000 plazas blancas habilitadas en la capital navarra donde el aparcamiento es gratuito? ¿Y qué opinan los visitantes que de normal utilizaban este servicio y que esta vez deben sacar la cartera? Para dar respuesta a estos interrogantes, este medio recorrió algunos de los aparcamientos durante una mañana de San Fermín.

La primera parada es Lezkairu. Al descender por la calle Fuente de la Teja, la imagen que emerge habla por sí sola: en las vías aledañas al parking, en las que se puede estacionar gratis, no queda ni un hueco libre, mientras que el estacionamiento disuasorio solo alberga a varias decenas de coches. Su capacidad es de 241 plazas y de normal, debido a su cercanía con el centro de la ciudad, suele ser muy utilizado por trabajadores, gente que hace recados o cuadrillas que disfrutan de un pote en los bares del Ensanche o el Casco Viejo.

Lo cierto es que cuesta encontrar a un usuario del parking disuasorio con el que charlar. «Me he cansado de dar vueltas por los alrededores. Llevo más de veinte minutos intentando aparcar, pero ha sido imposible», confiesa Javier Olóriz mientras se anuda al cuello el pañuelo rojo. Javier, natural de Sangüesa, cree que los ciudadanos que vienen a pasar el día a Pamplona deberían seguir disfrutando de este servicio gratuito pero, a su vez, comprende los objetivos propuestos por el Ayuntamiento. «Entiendo que quieran evitar que la gente utilice estos espacios para dormir tras estar de fiesta. Sin embargo, se podría haber organizado de otra manera porque está claro quiénes vienen a dormir y quiénes a pasar el día», lamenta.

En el exterior, Javier, Pablo y Jaime se quitan las legañas. Son de Santander, llegaron el 6 de julio a la tarde y han dormido dos noches en el coche. «Somos jóvenes y los apartamentos están muy caros para nosotros, por eso decidimos lanzarnos a la aventura. Se hace duro, pero te ahorras dinero», comentan los tres chicos.

Esta pequeña cuadrilla, ataviada con camisetas del Racing de Santander, ha estacionado en las calles aledañas al aparcamiento regulado de Lezkairu, aunque su intención inicial era dejar el coche en el interior. «Encontramos el parking, había huecos libres y fuimos allí. Sin embargo, al acercarnos vimos el cartel de que había que pagar y, como íbamos a estar varios días, decidimos dar vueltas. Al final, tuvimos suerte”, destacan.

PRIMERAS CIFRAS

Las siguientes dos paradas son los aparcamientos disuasorios de Milagrosa-Río Ultzama y Arrosadía: La escena es prácticamente idéntica. Parkings con bastantes huecos libres y las calles de los alrededores (en algunas de ellas también se puede estacionar gratis) repletas de vehículos. Se repite el mismo patrón que, de hecho, el Ayuntamiento de Pamplona ya ha corroborado con datos. En concreto, durante los dos primeros días de aplicación de la medida, el 5 y 6 de julio, se contabilizaron un total de 1.117 usuarios, con un tiempo medio de estancia de 4 horas y 44 minutos.

Entonces, al reportero le surge una duda: ¿Tendrán los aparcamientos disuasorios estos bajos niveles de ocupación debido a que se encuentran en zonas de la ciudad donde también se puede estacionar gratis? Porque, en la actualidad, Pamplona cuenta con diez zonas de estacionamiento regulado (alrededor de 34.000 plazas) que cubren casi toda la ciudad: Casco Antiguo Ensanches, Azpilagaña, Iturrama, Ermitagaña, Mendebaldea, Etxabakoitz Norte, San Juan, Zona Hospitalaria, Rochapea, San Jorge y Txantrea.

En los 'parkings' de la Milagrosa y Arrosadia también había muchas plazas de aparcamiento libres.

En los ‘parkings’ de la Milagrosa y Arrosadia también había muchas plazas de aparcamiento libres.

Para salir de dudas, este medio se desplaza al aparcamiento disuasorio de la Rochapea, barrio cuyas calles están pintadas de naranja y azul. El parking, en la travesía Padre Tomás de Burgi y con 250 plazas, vuelve a presentar una ocupación similar, pero en las calles de los alrededores, como también se debe pagar y se aplica la misma tarifa, hay bastantes huecos. «Ya sabíamos que no era gratis, pero aun así hemos venido porque los aparcamientos situados en el centro son bastantes más caros. Además, como tiene placas solares en el techo, el coche está a la sombra, que con la que está cayendo viene muy bien», indica Rosa Andueza, que ha venido desde Tudela a pasar el día con la cuadrilla.

En la misma línea, su amiga Laura Jiménez preferiría haber aparcado gratis, pero tampoco se opone a la medida. «Las instalaciones están muy bien, cuentan con cámaras de vigilancia y eso te da seguridad en un ambiente festivo. Mantener estos servicios cuesta dinero, y de algún lado debe de salir», incide.

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