El Grupo Empresarial Enhol, en la categoría de Empresa Sostenible, y Bodega Otazu, en la de Proyecto Sostenible, recibieron este jueves los Premios Sustainable Company promovidos por Laboral Kutxa y la Cámara de Comercio de Navarra. El acto de entrega contó con la presencia del presidente de la Cámara de Comercio de Navarra, Javier Taberna, quien explicó que la sostenibilidad supone hacer que «el planeta no se extinga» por culpa del ser humano y se aproveche esta ocasión única »para intentar que toda la humanidad pueda disfrutar de la salud, la educación y el progreso social y económico de forma igualitaria». Taberna destacó que la mayoría de las empresas navarras implantan actuaciones en este sentido, pero especialmente las premiadas, que sobresalen en sus estrategias y políticas dirigidas hacia la sostenibilidad integral con medidas sociales, ambientales y de gobernanza.
Posteriormente, intervinieron el consejero de Industria y de Transición Energética y Digital Empresarial del Gobierno de Navarra, Mikel Irujo, que incidió en la importancia de la transición energética en las empresas y que no podemos olvidar los valores que guían su actividad. Y, antes de la entrega de los galardones, Julen Rodríguez, cofundador de The Gravity Wave, expuso el proyecto pionero que está llevando a cabo su empresa, que retira el plástico del mar y de puertos y lo transforma en materiales reciclados. Ya ha retirado más de un millón de kilos de plástico de los mares, en colaboración con más de 200 empresas. Rodríguez afirmó que, solo en el Mediterráneo, hay 1.178.000 de toneladas de plástico en el mar Mediterráneo y cada año entran 229.000.
En esta quinta edición, el jurado estuvo compuesto por Pello Bayona, director de Empresas de Laboral Kutxa en Navarra; José Andrés Palacios, director general de la Cámara de Comercio de Navarra; e Inma Pereda, ESG Zabala Innovation. Todos ellos consideraron que «la contribución de Grupo Enhol a la sostenibilidad se articula de manera ejemplar en los tres pilares fundamentales: ambiental, social y económico».
En el ámbito ambiental, la empresa lidera proyectos de energías renovables, tanto eólicos como solaros, y ha desarrollado una estrategia de descarbonización que en 2024 permitió absorber más de 59.000 toneladas de dióxido de carbono: «Su compromiso con el medio ambiente se extiende también a la promoción de la economía circular, la conservación de la biodiversidad y el uso eficiente de los recursos naturales».
Desde el punto de vista social, el jurado valoró que Grupo Enhol «impulsa activamente el bienestar físico y emocional de su equipo humano», fomentando una cultura de cuidado y desarrollo personal. En 2024, se impartieron más de 8.000 horas de formación, «reflejo de su apuesta por el crecimiento profesional continuo». Además, la empresa mantiene un firme compromiso con el desarrollo local a través de iniciativas como ‘Activa Enhol’ y ‘Suma Enhol’, que «fortalecen la cohesión interna y generan un impacto positivo en las comunidades donde opera».
En el plano económico y de gobernanza, «ha consolidado un crecimiento internacional sostenido en sectores estratégicos». El jurado destacó que su modelo de gobernanza se basa en la transparencia, la ética y la integración transversal de criterios ESG en todos los niveles de decisión. Además, Grupo Enhol cuenta con certificaciones ISO, Global GAP, Reconcilia, InnovaRSE y está adherido al Pacto Mundial de la ONU.
VITICULTURA DE PRECISIÓN
En la categoría de proyecto sostenible, el jurado se decantó por el proyecto pionero AquaVitis de Bodega Otazu, que combina inteligencia artificial, viticultura de precisión y economía circular para transformar la gestión del viñedo. Tiene como objetivo «optimizar el uso del agua en el viñedo mediante tecnologías avanzadas como sensores remotos, drones multiespectrales y térmicos, y modelos predictivos basados en IA». Además, incorpora prácticas sostenibles como el uso de acolchados elaborados con lana de oveja latxa, revalorizando residuos del sector ovino y fomentando la economía circular.
Entre otras ventajas, el jurado destacó que el proyecto «logra una reducción del consumo hídrico gracias a la implementación de un sistema de riego de precisión basado en datos fisiológicos de las cepas». Mediante drones equipados con cámaras multiespectrales y térmicas, así como sensores de campo, se ha monitorizado el estado hídrico del viñedo en tiempo real, permitiendo una toma de decisiones más precisa y sostenible.
En el marco de la economía circular, el jurado valoró que la iniciativa «ha apostado por la revalorización de residuos del sector ovino utilizando lana de oveja como acolchado natural». «También se ha observado una mejora significativa en la calidad del suelo y de la uva, gracias a un enfoque integral que incluye análisis agronómicos, edafológicos y fenológicos. Estos estudios han permitido optimizar las prácticas agrícolas, reforzando la sostenibilidad del cultivo y mejorando la calidad del producto final», agregó.
Finalmente, el proyecto se ha construido sobre una sólida colaboración intersectorial entre la viticultura, la ganadería y la tecnología: «Estas alianzas locales han sido claves para su desarrollo al fomentar la economía rural y generar un modelo de innovación sostenible y arraigado en el territorio». En concreto, cuenta con la colaboración de Artilezko Nomadak, en el que también participan Cetemas y el Departamento de Fruticultura y Viticultura de la UPNA.
El acto de entrega de los Premios fue clausurado por Pello Bayona, director de Empresas Laboral Kutxa en Navarra. «Debemos transitar a modelos más sostenibles y descarbonizados. La sostenibilidad no está reñida con la competitividad», concluyó.













