domingo, 25 febrero 2024

Los únicos carnavales navarros con denominación de origen

Prepárate para conocer tres mascaradas de invierno auténticas y con arraigo. Carnavales declarados de Interés Turístico y Cultural en los que vivirás momentos de catarsis, se te pondrán los pelos de punta con sus personajes grotescos, te sorprenderás con rituales atávicos… Tienes ganas de saber más, ¿verdad? ¡Aquí tienes un pequeño adelanto de la experiencia que te espera!


Lanz - 28 enero, 2023 - 00:10

Comenzamos por uno de los carnavales más sorprendentes del norte de la península, declarado Bien de Interés Cultural. Para ello, viajamos hasta el precioso valle pirenaico de Malerreka, donde dos pequeños pueblos, Ituren y Zubieta, están unidos por una tradición muy especial: el Carnaval.

LOS CENCERROS RETUMBAN EN ITUREN Y ZUBIETA

Se cree que su origen puede remontarse a ritos ancestrales para celebrar el solsticio de invierno, de ahí que la fecha no coincida con el tradicional martes anterior al Miércoles de Ceniza. Se celebran siempre el lunes y martes posteriores al último domingo de enero, siendo el lunes el día en que el zanpantzar de Zubieta visita al de Ituren, y el martes al revés.

¿Y qué son los zanpantzar? Son comitivas formadas por joaldunak, unos rudos y coloridos personajes que se desplazan haciendo rebotar sobre sus riñones los grandes cencerros que llevan sujetos a la cintura.

El momento central es el recorrido de tres kilómetros que realizan entre ambos pueblos. Los joaldunak de Zubieta salen al mediodía, atraviesan el puente de Zubiburu y, junto a los joaldunak de Ituren, recorren esta vecina localidad acompañados de otros personajes como el oso o hartza, las bestias y los carneros hasta llegar a la plaza del pueblo.

El sonido rítmico y acompasado de los grandes cencerros que resuena a lo largo del recorrido, teniendo como telón de fondo los fríos, húmedos y verdes paisajes del Pirineo, ofrecen a quien los contempla una experiencia única y asombrosa. Pero, ¿Cuál es la finalidad de este ritual? Ahuyentar a los malos espíritus y despertar las energías adormecidas de la tierra. ¡No pierdas la ocasión de presenciar este espectáculo verdaderamente hipnótico!

Completan el atuendo de los joaldunak unas sorprendentes enaguas de puntillas, abarcas, pellizas de oveja por hombros y cintura, pañuelos en el cuello, gorros cónicos con cintas de colores y varas con crines de caballo que llevan en su mano para ahuyentar a las bestias que atacaban a los animales.

EL CARNAVAL DE LANZ SALPICA COLOR

Unos kilómetros al norte de Pamplona se celebra este carnaval declarado, al igual que el anterior, Bien de Interés Cultural. Una fiesta cuyos orígenes son una incógnita y que se celebra, tal y como hoy la conocemos, desde el documental rodado en 1964 por Pío Caro Baroja, basado en todo aquello que pudieron recordar los mayores del pueblo.

Aunque los actos comienzan el domingo, se prolonga lunes y martes, siendo este último el día en el que se desarrolla la esencia de este icónico carnaval de Navarra. El programa incluye almuerzo de los lugareños, la danza tradicional del zortziko en la Posada y, tras dedicar un rato para disfrazarse, hacia las dos del mediodía comienza la kalejira (pasacalles) por las calles del pueblo. Se celebra la comida y la sobremesa y, entre las seis y ocho de la tarde, empieza la persecución del malvado Miel Otxin.

La finalidad de esta alocada carrera es apresarlo, juzgarlo y darle muerte en la hoguera del frontón del pueblo. ¿Y por qué este trágico final? ¿Quién era? Cuenta la leyenda que, en una época en la que los bandidos aprovechaban para saquear a los vecinos de Lanz en su paso hacia Francia, Miel Otxin era uno de los malhechores más temidos.

Este personaje está representado por un muñeco de tres metros de altura, lleva los brazos en cruz, viste blusa estampada, pantalón azul, faja roja, y corona su cabeza un gorro cónico llamativamente adornado.

Varios personajes acompañan a su gran protagonista en el desfile:

  • Ziripot, hombre bonachón y gordinflón hecho a base de sacos rellenos de helechos y heno, que apenas puede mantenerse en pie.
  • Le persigue el Zaldiko, caballo bravío que arremete contra él hasta tirarlo al suelo.
  • Los Arotzak, que portan martillos y tenazas y corren tras el Zaldiko para herrarlo.
  • Y los Txatxos, que enfundados en pieles de animales y armados con palos y escobas, gritan mientras hostigan a todos los presentes.

¡Prepara tu móvil porque te va a apetecer inmortalizar muchas de las escenas de este animado carnaval!

EL CARNAVAL DE ALSASUA, SOLO APTO PARA VALIENTES

Declarada Fiesta de Interés Turístico de Navarra, el carnaval rural de Alsasua comienza a tomar forma el domingo con el carnaval infantil. El momento álgido de este carnaval llega el martes al anochecer, cuando los momotxorros, personajes que parecen arrancados de un ritual prehistórico, salen a las calles de la localidad.

Portando grandes cornamentas y escondiendo sus caras bajo pañuelos de tela, aparecen vestidos con una sábana blanca manchada de sangre auténtica, espalderos de lana de oveja, pantalones azules, calcetines blancos y abarcas negras. Entre el ruido y el fuego, estos temibles personajes recorren la villa bramando con fuerza y empuñando su sarde de madera mientras provocan y amedrentan a todo el que se ponga por delante. ¿Te atreves a verlos en primera fila?

Esta celebración se perdió allá por los años 30 del siglo XX, pero reapareció en los 80 enriquecida con nuevos acompañantes: las sorginak (brujas), que van seguidas por el macho cabrío como si de un akelarre se tratara, y las mascaritas, un tipo de personaje que ya existía en la antigüedad, que coloca sobre su cabeza una colcha brillante y adamascada, atada con una cuerda y un pompón. Todos bailan varias veces la famosa y salvaje Momotxorroen Dantza en diferentes lugares de la localidad.

La fiesta termina el sábado siguiente con el Día de Piñata, una versión más ligth, tranquila y actual de carnaval urbano.

¿Con cuál de las tres opciones te quedas?

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