lunes, 27 mayo 2024

Nicolás Ciriza y Paula Garbayo abren un gimnasio en Tudela para recuperación de lesiones

Tras trabajar en un centro de Gipuzkoa y llevar las riendas de un gimnasio en Ribaforada, esta pareja tudelana decidió dar vida a su propio proyecto deportivo. Así, hace un mes abrieron Albatros. "No había nada en marcha parecido en Tudela", subrayan.


Pamplona - 24 julio, 2023 - 06:00

Nicolás García y Paula Garbayo promueven el gimnasio "Albatros" en Tudela. (Fotos: cedidas).

«Empecé a trabajar en un gimnasio como monitor de clases dirigidas, pero no me motivaba nada. Había estudiado Técnico Superior en Actividades Físicas y Deportivas (TAFAD), pero aquella experiencia me llevó a seguir formándome por mi cuenta para encontrar otras opciones dentro del mundo de la actividad física, la fisioterapia y la salud», rememora Nicolás Ciriza, precursor del centro deportivo Albatros.

La siguiente parada de este vecino de Tudela fue un centro de entrenamiento en Soria, especializado en la recuperación de lesiones. Y, a partir de ahí, se empezó a interesar por este segmento y a buscar formaciones para ampliar sus conocimientos: «Después me llamaron para gestionar un gimnasio de Ribaforada. Acepté, pero lo hice con la condición de que me dejasen incluir esta modalidad de entrenamiento».

A esta nueva aventura también se sumó su pareja, Paula Garbayo, que sufría una grave escoliosis. Gracias a las sesiones pautadas por Ciriza, mejoró tanto que se interesó igualmente por dicha materia. «Estaba todo el día en el fisioterapeuta porque tenía muchos dolores. Yo ya llevaba un tiempo como readaptador y le convencí para entrenar conmigo. Al cabo de unos meses, dejó de tener molestias», asegura Ciriza, de 27 años.

«Albatros» es el primer centro establecido en Tudela especializado en la recuperación de lesiones.

Garbayo, también vecina de Tudela, había estudiado Marketing y Publicidad, pero decidió cambiar de rumbo profesional. «Aquello fue lo que me motivó para querer entender más sobre el cuerpo y el movimiento con el fin de ayudar a más gente», señala la joven, de 26.

«Nuestro objetivo es que se prescriba deporte en vez de medicamentos»

Mientras lideraban el gimnasio de la localidad navarra, ambos también aprovecharon para seguir con sus respectivas preparaciones. «Hace falta profundizar y acumular experiencia prácticamente a diario», incide Ciriza.

De hecho, compaginaron su labor en Ribaforada con el trabajo en un centro multidisciplinar de alto rendimiento ubicado en Gipuzkoa. Fueron años de grandes esfuerzos. «En este último había traumatólogos, fisios, entrenadores, nutricionistas y un sinfín de especialistas. Yo iba a la sede que tenían en Zarautz y me centraba también en lesiones», relata Garbayo.

Por su parte, Ciriza llegó a coordinar la delegación donostiarra de la firma, a la que acudió durante dos años. «Lo que enseñan en la carrera se queda algo obsoleto porque entienden la actividad física y la fisioterapia de forma tradicional. Dentro del centro de entrenamiento promovían sus propios másteres privados e íbamos todos los fines de semana a formaciones. Decidí invertir para estudiar lo tenía más sentido para mí», recalca.

SU PROYECTO DE TUDELA

Hace unos tres meses, llegó otro punto de inflexión para ambos. Ciriza y Garbayo querían poner en marcha su propio proyecto deportivo. «Habíamos estado muy a gusto en Ribaforada, pero ya no nos veíamos», sostienen. Así nació Albatros: «Teníamos ya bastantes clientes fieles y no había nada parecido en Tudela».

El centro abrió sus puertas el pasado 19 de junio. Desde fuera, llama la atención por sus imponentes paredes acristaladas, que permiten intuir las salas del interior, cuya superficie total es de 120 metros cuadrados. «El espacio para las actividades es diáfano. Además, tenemos una segunda habitación separada por si algún día queremos incorporar más servicios», concretan. En estos momentos ya cuentan con colaboradores que se dedican a la fisioterapia y la nutrición: «Nos mandamos gente entre nosotros para conseguir mejores resultados».

«El espacio para las actividades es diáfano. Además, tenemos una segunda habitación separada por si algún día queremos incorporar más servicios»

La inversión total ha ascendido a cerca de 30.000 euros. Y han sido ellos mismos, junto a varios familiares y allegados, quienes se han encargado de reformar las instalaciones. «Cuando nos constituimos como sociedad, lo que peor recuerdo nos dejó fueron los temas burocráticos. Hay que hacer muchísimas gestiones», evocan.

Tras sus primeras semanas de funcionamiento, el centro ya cuenta con treinta usuarios inscritos: «Nuestro objetivo es que se prescriba deporte en vez de medicamentos». Las sesiones se desarrollan de forma grupal, con un máximo de ocho personas, y cada participante tienen pautados los ejercicios que más le benefician. «Aunque entrenen juntos, a cada usuario se le programa su bloque de movilidad, el de fuerza y otros ejercicios», concluyen.

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