viernes, 19 julio 2024

Pamplona mide la densidad del Chupinazo siguiendo la estela de La Meca y la Maratón de Boston

San Fermín Crowd Lab, un proyecto impulsado por físicos de la Universidad de Navarra y la Universidad de Lyon, mide las ondas de movimiento peatonal generadas durante el Chupinazo para, después, "analizar los patrones de densidad y plantear nuevas medidas de seguridad" aplicables a aglomeraciones de este tipo. Un tipo de estudio que, anteriormente, se llevó a cabo en Arabia Saudí y Estados Unidos. 


Pamplona - 6 julio, 2024 - 01:05

Iker Zuriguel, catedrático de Física en la Universidad de Navarra, colocando las cámaras en Casa Seminario. (Foto: Maite H. Mateo)

La Plaza Consistorial de Pamplona el 6 de julio y el puente Jamarat de La Meca, en Arabia Saudí, tienen algo en común. Ambos rincones alcanzan una densidad media de seis personas por metro cuadrado, cuando las cifras de una calle convencional o un centro comercial concurrido pueden rondar entre 0,5 y una. Los datos del Chupinazo, medidos desde 2019, supusieron un descubrimiento pionero y tan solo son comparables a los recogidos en ese punto de la ciudad santa islámica.

Las oleadas de peregrinos y las muertes por avalanchas son de tal magnitud en La Meca que fue necesario rediseñar el puente varias veces. Del mismo modo, veintiún personas perdieron la vida hace catorce años en una estampida registrada en la Love Parade, donde la fluctuación de movimiento constatada aquel día fue similar a la experimentada cada 6 de julio en la capital navarra.

Precisamente, uno de los objetivos de San Fermín Crowd Lab es encontrar los patrones comunes de este tipo de situaciones. Se trata de un proyecto impulsado por físicos de la Universidad de Navarra (UN) en colaboración con investigadores de la Universidad de Lyon. “Hace más de quince años se realizaron estudios en el valle de Arabia Saudí donde se encuentra La Meca, pero debido a la precariedad de las tecnologías empleadas los resultados no fueron concluyentes”, asegura a Navarra Capital Iker Zuriguel, catedrático de Física Aplicada en la UN y asesor de la iniciativa.

Este viernes, el investigador colocó cuatro cámaras en el balcón del quinto piso de Casa Seminario y en el lado opuesto a la fachada del Ayuntamiento, así como un Light Detection and Ranging (sensor láser que permite cuantificar la densidad con mayor eficacia para recabar datos con exactitud). Todo ello con el fin de estudiar las ondas de movimiento peatonal generadas durante el Chupinazo para, después, «analizar los patrones de densidad y plantear medidas de seguridad apropiadas para este tipo de situaciones de concentración de multitudes». 

ORIGEN

La iniciativa surgió en 2019 de forma conjunta con físicos de la Universidad de Lyon, reconocidos por un estudio similar que habían realizado en la Maratón de Boston. Aquel año, llevaron a cabo las grabaciones con un par de cámaras: «Lo más complicado fue encontrar un balcón disponible para colocar los dispositivos, pero los datos obtenidos fueron un descubrimiento interesante. Escaso, pero con potencial». 

La llegada del Covid-19 obligó a parar los estudios, que fueron retomados en 2022 para seguir profundizando en qué sucede en ese escenario, en la fenomenología que se observa en los videos y lo que se experimenta dentro de la multitud. Movimientos voluntarios e involuntarios que producen «ondas peligrosas y reiteradas» en muchos contextos de aglomeraciones.

En este sentido, Pamplona tiene una particularidad. Cuando se lanza el cohete, la multitud se detiene. «Todo el mundo levanta el pañuelo al cielo y hay un momento en el que se congela el sistema. Es un efecto humano, una reacción», apunta el investigador. Otra dinámica relevante son los trayectos cerrados que realiza la masa, alrededor de un punto fijo, comúnmente con una frecuencia temporal característica. Un patrón que se repite en La Meca. 

El año pasado, por primera vez, el Ayuntamiento permitió a los físicos colocar los dispositivos en la quinta planta de Casa Seminario. «Ahora mismo los resultados no van a tener una utilidad práctica, pero a corto plazo queremos entender y aplicar las diferentes variantes para elaborar soluciones. Las medidas adoptadas para la gestión de este tipo de eventos se rigen por la experiencia o la efectividad de las políticas anteriores, pero hay que estudiar bien el problema para después sugerir mejoras”, recalca el catedrático.

LOS DATOS

El equipo está conformado por cuatro investigadores y asesores, que emplean sus propias cámaras. «Realmente solo queremos grabar la imagen general de la plaza, no necesitamos grandes objetivos, solo dispositivos de alta resolución», concreta Zuriguel. 

De estas grabaciones se extraen películas que, aceleradas, reflejan claramente las ondas. Así se mide la densidad (las personas por metro cuadrado), que se refleja en un gráfico cincuenta, treinta y diez minutos antes del Chupinazo, así como tras el estallido del cohete. Además, se analizan otros valores como la fluctuación de la velocidad (cuando una persona está parada, su velocidad media es cero, pero los movimientos de la multitud varían) o la velocidad de un asistente en comparación con la que se encuentra a su lado. 

«Son cosas muy técnicas, pero lo curioso es que los patrones que se observan son muy similares a los del puente Jamarat. En un principio, puede parecer que no tienen nada que ver porque unos están en un ambiente de fiesta y otros realizan una peregrinación religiosa. Psicológicamente no deberían estar relacionados, pero ambos son comportamientos colectivos. Este es precisamente nuestro campo de estudio», detalla. 

Así, los datos se registran en un periodo aproximado de cuatro horas, desde las 10:00 hasta pasado el mediodía. Y los primeros resultados se pueden obtener en una hora, mediante un programa que los analiza, aunque el proceso para comparar o trazar correlaciones puede alargarse en el tiempo.

NOVEDADES 2024

La necesidad de contar con resultados de varios años para poder elaborar un informe final firme ha propiciado que, este 6 de julio, la medición se focalice en la zona delantera de la plaza: «Hasta ahora, no estábamos dando importancia a unas ondas que se generan desde atrás y viajan hacia delante. Estas ondas, en tres años, se han repetido en unas seis o siete ocasiones. Necesitamos más datos para sacar una conclusión. Queremos ver las propiedades de estas ráfagas, cuyo registro es más escaso. Es relevante su estudio, ya que son muy peligrosas». 

Además, los investigadores firmaron recientemente un convenio con el Consistorio de la capital navarra para explorar la posibilidad de desarrollar más proyectos similares. Y Zuriguel se muestra abierto a buscar financiación para estudiar otros fenómenos como el encierro. «Me encantaría expandir San Fermín Crowd Lab a otros escenarios, ya que no hay un lugar en el mundo donde ocurran tantas aglomeraciones como en Pamplona esta semana de julio», remata. 


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