La Asociación Empresa Ribera (AER) celebró este miércoles en el Centro de Artes de Cintruénigo la entrega de sus XXIII Galardones AER, que buscan ensalzar el esfuerzo del tejido empresarial y emprendedor de la zona. Los premios de esta edición rindieron homenaje a Alfredo Troyas, presidente de Dynamobel, que recibió el ‘Reconocimiento a toda una Trayectoria Empresarial’, y Ana Elcarte, gerente de Autobuses Elcarte, en la categoría de ‘Relevo Generacional’.
La ceremonia fue presentada por la periodista navarra María Dabán y contó con el patrocinio de Caja Rural de Navarra, Construcciones Garbayo y Chivite, BSK Legal & Fiscal, Ayuntamiento de Cintruénigo, Grupo Axium, Gima, la Confederación Empresarial Navarra (CEN), Sonagar y JP Industrial, así como con la colaboración de Navarra Capital. Además, el jurado estuvo compuesto por Rafael Loscos, presidente de AER; Domingo Sánchez, vicepresidente primero de AER; Consuelo Urmeneta, Teresa Osés y Vicente Cordón, vocales de AER; José Lainez, exdirectivo de Uvesa, y Silvia Agorreta, gerente de Agorreta, ambos galardonados en la edición de 2024; Ignacio Ortega, responsable de Cámara Navarra en Tudela; Belén Sánchez, responsable del Área de Turismo de Consorcio EDER; Fernando Galindo, jefe de Zona en Caja Rural de Navarra; y Mikel Irujo, consejero de Industria y Transición Ecológica y Digital Empresarial en el Gobierno de Navarra.
El primero en tomar la palabra fue el alcalde de Cintruénigo, Óscar Bea, quien agradeció a la organización la elección del municipio. «Siempre hemos sido un pueblo emprendedor, en el que no han faltado trabajadores y en el que nunca hemos tenido dificultades para crear empresas», destacó. En ese sentido, animó a los jóvenes presentes a esforzarse para alcanzar sus sueños laborales y lamentó la falta de relevo generacional en muchos negocios, «lo que representa una seria amenaza para su continuidad».
Acto seguido intervino Rafael Loscos, presidente de AER, quien aprovechó la ocasión para recordar los últimos cambios estructurales que ha experimentado la entidad y poner en valor el papel que puede jugar la Ribera en la futura Ley Foral de Industria. «Los agentes económicos y sociales son quienes mejor conocen la realidad empresarial de nuestra tierra. Solicitamos que la Ribera sea reconocida como área estratégica en sectores clave como la electrónica, el aeroespacial, la construcción industrializada y la biotecnología», reclamó justo antes de reivindicar que la Ribera cuenta con compañías de referencia en estos ámbitos y que apostar por ellas puede contribuir a la reindustrialización de la zona.
Por otro lado, reconoció las inversiones públicas en formación y educación, como la construcción de una nueva escuela de hostelería o la futura ampliación de de los grados de Formación Profesional, aunque definió como «imprescindible» que la UPNA «amplíe su oferta, especialmente con el grado de Mecatrónica» y demandó una mayor optimización del gasto público. «Cuando la prioridad es recaudar más y más, a veces se penaliza la inversión, se frena el crecimiento de las pymes y se resta competitividad a sectores clave. La presión fiscal no puede convertirse en un freno a la actividad», defendió para puntualizar a continuación que «el reciente anuncio de la reducción del IRPF ha sido recibido de forma favorable».
En materia migratoria, Loscos defendió que la Ribera necesita «políticas que afronten lo que viene después de la acogida». En concreto, solicitó un mayor acompañamiento durante los trámites administrativos, recursos básicos y ayudas en las primeras etapas. «Demográficamente, la Ribera no puede depender solo de la inmigración como mano de obra estacional, ni permitir que muchos migrantes queden anclados en la asistencia social por falta de oportunidades», lamentó.
Así, recomendó a las instituciones públicas diseñar estrategias «que aprovechen la diversidad en beneficio del crecimiento económico y la cohesión social», y recalcó que la integración de los migrantes no termina con su llegada a un nuevo territorio. «Es fundamental revisar las políticas educativas que no incorporan de forma suficiente la realidad y las necesidades de la población migrante como base para su inclusión social», enfatizó.
En esta línea, hizo hincapié en que la Ribera es «un eje imprescindible de cohesión territorial, social y económica para toda Navarra», y que ofrece «grandes oportunidades» para impulsar la economía de la Comunidad foral. Ahí mencionó el Proyecto Raíz, una iniciativa para «tener información clara y precisa del tejido y las infraestructuras riberas a través de los ayuntamientos».
Pero Loscos fue más allá y compartió su anhelo de poner en marcha un Plan Ribera junto a instituciones, entidades locales, sindicatos y agentes sociales. Un proyecto para actuar en cuatro ámbitos: infraestructuras, talento, masa crítica y amabilidad del territorio. «Con este plan, una iniciativa como la estación del AVE en Tudela dejaría de percibirse únicamente como una infraestructura destinada al tránsito de pasajeros para convertirse en una verdadera oportunidad de desarrollo para la ciudad», sostuvo para agregar acto seguido que la implementación de una conexión ferroviaria para el transporte de mercancías «optimizaría la logística en la Ribera».
Finalmente, hizo una referencia prudente sobre el ‘caso Cerdán’ hasta conocer su recorrido judicial, que no obstante incluyó también una demanda muy clara: «Exigimos al Gobierno foral que se tomen las medidas oportunas para devolver la confianza a la ciudadanía». A este respecto, pidió al Ejecutivo garantizar que la gestión pública «vuelva a centrarse en el desarrollo y el avance» de la región. «Condenamos enérgicamente a aquellas personas del sector empresarial y clase política que facilitan la participación en estas prácticas. Son los únicos responsables de que la ciudadanía señale a instituciones y empresas», sentenció.
LOS PREMIADOS
Natural de Peralta, Troyas se incorporó a Dynamobel en 1980, aunque ya de adolescente empezó a trabajar en la empresa familiar durante los veranos. Ingeniero técnico de formación, pronto se lanzó a optimizar almacenes y codificar productos. Desde entonces han pasado 45 años, en los que ha escalado posiciones hasta convertirse en presidente del consejo de administración.
Alfredo Troyas: «Yo soy la cara de la empresa, pero el galardón es para todos los que cada día empujan este proyecto»
La historia de Dynamobel es también la de su familia. Fundada en 1959 por su padre y su tío, la compañía nació bajo el nombre de Jevit en un pequeño taller artesano hasta convertirse en un referente internacional del mobiliario de oficina. Troyas ha liderado su modernización, desde la construcción de la nueva fábrica en 1990 hasta la diversificación de productos en la década de los 2000. Hoy, la firma vive una etapa centrada en la internacionalización. «Recibir este premio es una gran ilusión y lo quiero compartir con mi familia, nuestros socios y, sobre todo, con los trabajadores de Dynamobel. Yo soy la cara, pero el galardón es para todos los que cada día empujan este proyecto», subrayó emocionado.
El segundo de los reconocimientos recayó en Elcarte, gerente de Autobuses Elcarte, una empresa familiar que este año celebra su centenario. Su bisabuelo fundó la compañía en los años veinte del siglo pasado tras adquirir un autobús para cubrir la línea Ablitas-Cascante-Tudela. Desde entonces, cuatro generaciones de la familia han tomado el relevo, siempre con la vista puesta en la innovación y el servicio cercano.
Ana Elcarte: «Recibir este premio ha sido una sorpresa total, pero también una alegría enorme. Quiero dar las gracias por tanto cariño»
Elcarte se hizo cargo de la empresa en 2022 tras la jubilación de su padre, Alberto. «Con seis o siete años lo acompañaba en viajes de negocios. Y, al cumplir la mayoría de edad, me regaló un ordenador para modernizar los procesos internos… Recibir este premio ha sido una sorpresa total, pero también una alegría enorme. Me han felicitado muchísimas personas y quiero dar las gracias por tanto cariño», indicó.
En la actualidad, Autobuses Elcarte cuenta con once trabajadores y una flota en plena renovación. Este año ha incorporado un nuevo vehículo y prevé sumar dos más en 2026 con el objetivo de que la edad media de la flota no supere los cinco años.
El evento continuó con la entrega de reconocimientos a los premiados en la XXIII Edición de los Premios Futuros Profesionales, que corrió a cargo del consejero de Universidad, Innovación y Transformación Digital, Juan Luis García. Rodrigo Fernández recibió el premio al mejor proyecto de FP, mientras que Martín Villanueva, Lucas Capilla y David Echeverría recibieron el premio al mejor proyecto de un grado universitario.
María Chivite: «Solo esta tierra puede ser el escenario de grandes y modernas instalaciones»
La jornada finalizó con un discurso de la presidenta navarra, María Chivite, quien resaltó el carácter familiar de ambas compañías, a las que relacionó con los siguientes adjetivos: resilientes, innovadoras y con capacidad de adaptación. «Esta cita funciona como reflejo de lo mejor de esta tierra. La Ribera es un lugar de emprendimiento, solvente y próspero», enumeró la presidenta, que completó algunas de las reflexiones de Loscos. «Coincido con él en que el futuro industrial de Navarra está en la Ribera, aunque el resto de zonas también tienen capacidad para acoger nuevos proyectos. Pero solo esta tierra puede ser el escenario de grandes y modernas instalaciones tanto por el suelo industrial como por la conectividad, la fuerza laboral, la capacidad de generación energética o las fuentes de agua», admitió.
La presidenta se mostró convencida de que las grandes inversiones como el TAV y el Canal de Navarra llegarán a la Ribera «más pronto que tarde»: «La mejor inversión que se puede hacer en cualquier zona de Navarra y del mundo es invertir en talento joven. La Ribera puede aspirar a un futuro brillante porque tiene potencial suficiente para crecer como el motor económico de Navarra».













