Hace más de una década, en una pequeña esquina del mapa navarro, nació Pentabiol con una misión muy singular: explorar el universo de los microorganismos y detectar, entre millones de formas diminutas, aquellos que actúan de manera bondadosa en la microbiota intestinal de los animales. «Los hermanos Sánchez Valverde y yo fuimos pioneros en Europa en centrarnos en este sector», recuerda el pamplonés Goyo Sanzol, CEO y cofundador de la firma, segundos antes de recalcar que actualmente solo existen tres compañías expertas en postbióticos. Una de ellas se ubica en Francia, y las otras dos en España.
La labor de la compañía navarra comienza en las granjas, donde varios profesionales estudian el comportamiento de los animales para registrar patrones, tomar muestras y buscar respuestas: «Producimos postbióticos que el animal consume, por ejemplo, mezclados en su pienso. El objetivo es que sea más fuerte y pueda modular mejor su sistema inmunológico para prevenir enfermedades. El fin último es también la salud humana, ya que gracias a esto los productos que comemos son más sanos».
La sede de la firma se ubica en el polígono industrial de Noáin-Esquíroz, donde opera en una nave que suma alrededor de 1.600 metros cuadrados. Allí se llevan a cabo tareas de producción y almacenamiento, mientras que las labores de investigación se desarrollan en los Viveros de Innovación de CEIN (Centro Europeo de Empresas e Innovación de Navarra), sociedad pública dependiente del Gobierno foral.
«Trabajamos con CEIN desde 2020. Nuestra colaboración comenzó con un proyecto llamado Pentaqua, cuyo objetivo es diseñar productos destinados a animales acuáticos. En sus laboratorios, investigamos y seleccionamos cepas prometedoras a través de estudios in vitro e in vivo«, detalla Chajira Garrote, Quality and Laboratory manager de Pentabiol, tras recordar que esta iniciativa nació en el seno de Biotecnología y Acuicultura, spin off de Pentabiol.
UN ‘RING’ DE BOXEO
En concreto, los ensayos se están desarrollando con truchas arcoíris y lubinas que nadan en varias piscinas. A diario, el equipo de Pentabiol se aproxima al escaparate acuático, observa y toma nota con la paciencia de quien cuida un jardín submarino. El movimiento de los peces, su apetito, la transparencia del agua o el brillo de las escamas son pequeñas pistas que desvelan cómo evoluciona el experimento. Todo se registra: cuánto comen, cómo nadan, si se agrupan o se dispersan, si su crecimiento mantiene el ritmo esperado…

El centro experimental comprende tres espacios: área de máquinas, laboratorio y zona húmeda.
El centro experimental comprende tres espacios: área de máquinas, laboratorio y zona húmeda, donde se ubican los tanques de agua, capaces de almacenar hasta 1.500 litros de agua. «La instalación está diseñada para trabajar tanto con animales de agua dulce como de agua salada, y la idea es mejorar su salud y la producción en explotaciones de acuicultura», subraya Garrote. Además, el espacio cuenta con seis acuarios de cristal de 150 litros de volumen. Posteriormente, los resultados se analizan para revelar la salud del pez.
En este sentido, Garrote ensalza las grandes oportunidades que ha brindado CEIN a Pentabiol: «Nos ha dado mucho más que un espacio físico, aquí hemos encontrado formación, contactos, mentores… Se trata de un ecosistema donde se respira innovación. CEIN traza puentes entre investigación e industria».
«Todo lo que estudiamos y analizamos en placas de laboratorio lo llevamos después a escala industrial. Así, conseguimos reducir el uso de antibióticos en animales y que en su lugar utilicen recursos naturales. Mejoramos su salud digestiva y sus defensas para que destinen su energía a crecer y no la gasten combatiendo enfermedades», apostilla segundos antes de ilustrar el trabajo de Pentabiol con una curiosa metáfora. «Es como si imagináramos a los microorganismos en un ring de boxeo. Las bacterias beneficiosas y las perjudiciales compiten constantemente y nuestros postbióticos actúan como entrenadores para que las beneficiosas puedan ganar el combate. De esta manera, conseguimos una microbiota sana y equilibrada», remarca.
OBJETIVOS
Próximamente, Pentabiol invertirá unos 2 millones de euros en una nueva fábrica que contará con tres módulos industriales completos para desarrollar procesos de fermentación y secado, entre otros. Esta ampliación permitirá que la compañía alcance las 70 toneladas de postbióticos producidos al mes. «Además, habrá unos diez trabajadores adicionales por módulo. Es decir, sumaremos treinta personas más a nuestra plantilla, que hoy está conformada por veintiuna», concreta Sanzol satisfecho.

Pentabiol desarrolla su labor investigadora en los Viveros de Innovación de CEIN.
Para dar el salto a nuevos mercados, no basta con buenas ideas ni con descubrimientos prometedores. Es imprescindible acumular experiencia, probar, ajustar, equivocarse y volver a empezar. «El conocimiento científico pierde su valor si no somos capaces de llevarlo a escala industrial. Nuestro objetivo es producir aquello que investigamos. Y lo estamos logrando», sostiene con convicción el CEO de la compañía. Ese recorrido, lleno de aprendizajes y avances, ha permitido a la compañía navarra estar presente en países como Marruecos, México, Portugal, Holanda y Francia. Su expansión demuestra que, cuando la investigación se conecta con la práctica, las fronteras dejan de ser un límite.













