lunes, 21 junio 2021

Todos los edificios residenciales deberán tener un certificado energético antes de 2025

Así, el departamento competente destinará una línea de ayudas para la realización de los certificados durante los años 2022, 2023 y 2024. Esta es una de las novedades que recoge el anteproyecto de Ley Foral de Cambio Climático y Transición Energética, presentado este martes.

Redacción
Pamplona - 26 mayo, 2021

El anteproyecto de ley incluye importantes novedades en materia de edificación y movilidad. (Foto: archivo)

El Gobierno de Navarra aprobó este miércoles la toma en consideración del anteproyecto de Ley Foral de Cambio Climático y Transición Energética, que ya ha elevado al Consejo de Navarra para su preceptivo dictamen. Una vez el Consejo de Navarra haga pública su postura, el Ejecutivo foral “recogerá las correspondientes observaciones para, posteriormente, aprobar el anteproyecto de ley foral en una nueva sesión antes de su remisión al Parlamento como proyecto de ley”.

La Ley Foral de Cambio Climático y Transición energética de Navarra articulará legalmente la acción de Gobierno en torno al cambio climático y la transición energética “hacia una economía baja en carbono”, recordó el Ejecutivo foral. Aportará un marco normativo, institucional e instrumental estable, “que comprometerá a la sociedad navarra en su conjunto”.

En consonancia con el Plan Energético de Navarra Horizonte 2030, la futura ley tiene como objeto “articular la transición hacia un nuevo modelo energético, basado en una economía circular baja en carbono”.

Los ejes sobre los que pivotan estos objetivos se concretan en políticas y acciones de mitigación, “que persiguen reducir las emisiones de gases de efecto invernadero”, y las políticas de adaptación, “que buscan reducir los riesgos que origina el cambio climático para el medio ambiente y las personas”. Todo ello en consonancia con las leyes, normas, planes y estrategias que se vienen implementando en el ámbito internacional, europeo, estatal y autonómico, y que “responden a una situación de emergencia climática, que amenaza a la humanidad, la biodiversidad y el medio ambiente, y a una necesidad de encaminar el planeta hacia un camino más sostenible e inclusivo”.

Navarra ya cuenta con instrumentos de planificación en el ámbito de la lucha contra el cambio climático (Hoja de Ruta KLINA) y de la transición energética (Plan Energético de Navarra Horizonte 2030). El objetivo de la futura Ley Foral es alcanzar los compromisos establecidos en esa planificación, es decir, “reducir el nivel de emisiones netas de CO2 y de los demás gases de efecto invernadero en, al menos, un 45 % para 2030 y un 80 % para 2050 con respecto al año 2005”. Además, pretende que el 50 % de la energía que se consume en la Comunidad foral “sea renovable en 2050 (partiendo del 23,2 % en 2018)”.

Asimismo, en consonancia con el Plan Energético de Navarra Horizonte 2030, la futura ley tiene como objeto “articular la transición hacia un nuevo modelo energético, basado en una economía circular baja en carbono, que plantee la sustitución progresiva de las energías fósiles, causantes de las emisiones de gases de efecto invernadero, por las renovables”. En este sentido, la consejera del Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, Itziar Gómez, subrayó que este anteproyecto “es ambicioso y acorde a la emergencia climática que vivimos”.

PRINCIPALES NOVEDADES

Este anteproyecto de Ley Foral recoge medidas concretas “para la mitigación y la adaptación al cambio climático y que comprometen a la sociedad navarra en su conjunto, tanto a las personas como a las entidades públicas y privadas”. Se trata de medidas de diferente calado y que competen a diferentes áreas como pueden ser los edificios, el alumbrado público, la movilidad, las energías renovables, el medio natural y la biodiversidad, el entorno urbano o las personas más vulnerables.

El Gobierno de Navarra “establecerá los medios para que, a partir del 1 de enero de 2030, los edificios de vivienda colectiva tengan la calificación energética clase ‘C’ o superior”.

a) Por citar algunos ejemplos, en el uso residencial y terciario, el anteproyecto de ley contempla:

  1. Se prohibirá el mantenimiento en posición de apertura continua de las puertas de acceso a locales de uso terciario que dispongan de climatización artificial.
  2. La climatización de espacios abiertos únicamente se permitirá si el consumo energético total de la actividad en la que se integran se realiza mediante autoconsumo o energía renovable certificada.
  3. Antes del 1 de enero de 2025, todos los edificios de Navarra de uso residencial y terciario deberán tener el certificado de calificación energética registrado en el registro público de certificados de Navarra. Para ello, el departamento competente destinará una línea de ayudas para la realización de los certificados durante los años 2022, 2023 y 2024.
  4. El Gobierno de Navarra establecerá los medios para que, a partir del 1 de enero de 2030, los edificios de vivienda colectiva tengan la calificación energética clase ‘C’ o superior.
  5. Asimismo, antes del 1 de enero de 2026 el Gobierno foral aprobará un Plan de Rehabilitación de la Vivienda de Navarra.
  6. La iluminación ornamental, publicitaria y comercial, esta deberá permanecer apagada durante el periodo nocturno en el que disminuya la actividad.

b) En el ámbito de la movilidad:

  1. Los municipios de más de 5.000 habitantes, individualmente o de forma conjunta con otros municipios colindantes, adoptarán planes de movilidad sostenible.
  2. Los taxis que se adscriban a las correspondientes licencias a partir del 1 de enero de 2022 en municipios o Áreas Territoriales de Prestación Conjunta (ATPC) con más de 20.000 habitantes deberán estar catalogados como cero emisiones o ECO, salvo los vehículos eurotaxi.
  3. En el plazo de un año desde la entrada en vigor de la ley foral, el 100 % de los vehículos ligeros (M1, M2, N1 y N2) que se adquieran por las entidades del sector público de Navarra o que se apliquen en contratos públicos suscritos con dichas entidades deberán ser cero emisiones o emisiones neutras en carbono, “siempre y cuando las exigencias técnicas o de uso puedan ser satisfechas con la tecnología disponible”.
  4. Los edificios públicos de nueva construcción que tengan asociado aparcamiento deberán contar con puntos de recarga de vehículos eléctricos y de espacios para facilitar el uso y aparcamiento de bicicletas o similares.
  5. Todas las entidades locales de más de mil habitantes deberán disponer, en el plazo de dos años, de al menos un punto de recarga de 7,4kW, como mínimo, de uso general público por cada mil habitantes que permita la recarga de ciclomotores, bicicletas eléctricas y otros vehículos de movilidad personal.

c) Y dentro de otras áreas, algunas medidas destacadas son:

  1. A partir de 2025, el 50 % de la energía eléctrica consumida por la Administración de la Comunidad foral, las entidades locales y sus organismos públicos deberá ser certificada como 100 % de origen renovable (clasificación A). Y, a partir de 2030, toda la energía eléctrica consumida deberá ser 100 % renovable (clasificación A).
  2. El Gobierno de Navarra y sus entidades dependientes deberán realizar, antes del 30 de junio de 2024, la evaluación de huella de carbono en el ámbito de su actividad como mínimo con alcances 1 y 2.
  3. Las empresas distribuidoras y comercializadoras de electricidad, de agua potable y de gas “no podrán interrumpir los suministros a las personas o a las familias en situación de vulnerabilidad económica, en los términos que reglamentariamente se establezcan”.

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