viernes, 1 julio 2022

Tres asociaciones hosteleras, contra la obligación de instalar medidores de CO2 para reabrir

La Asociación Navarra de Pequeña Empresa de Hostelería (Anapeh), la Asociación de Empresarios de Salas de Fiesta, Baile y Discotecas de Navarra (Asbana) y la Asociación de Comerciantes, Hostelería y Servicios del Casco Antiguo de Pamplona muestran también su preocupación porque, a su juicio, la restricción de los horarios en interiores deja atrás "a los establecimientos que no sirven comidas o cenas".

Redacción
Pamplona - 11 mayo, 2021

Las distintas asociaciones de hostelería de Navarra, en una de sus protestas. (Foto: Maite H. Mateo)

La Asociación Navarra de Pequeña Empresa de Hostelería (Anapeh), la Asociación de Empresarios de Salas de Fiesta, Baile y Discotecas de Navarra (Asbana) y la Asociación de Comerciantes, Hosteleria y Servicios del Casco Antiguo de Pamplona informaron este martes, a través de un comunicado conjunto, que “rechazan la imposición de dos velocidades en la apertura de la hostelería y la discriminación de bares y pequeños establecimientos”. En su nota, lamentaron que “muchos locales seguirán cerrados con las nuevas medidas impuestas por el Gobierno de Navarra“.

Su reacción llegó después de que el Ejecutivo foral presentara el pasado 5 de mayo un calendario provisional para la reapertura progresiva de los interiores de bares y restaurantes a los representantes de todas las asociaciones sectoriales. El plan cuenta con cuatro fases de desescalada y su aplicación final estará condicionada a la propia evolución de la pandemia y a la puesta en marcha de una serie de medidas relacionadas con la calidad del aire, como los purificadores y medidores de CO2.

“En una siguiente fase, los medidores de CO2 desaparecerán del panorama y ya no volverán a ser utilizados”.

Desde las tres entidades criticaron que, a su juicio, muchos establecimientos se verán perjudicados porque solo se han autorizado horarios restringidos para servir desayunos, comidas y cenas en establecimientos, “pero no pinchos, bocadillos o raciones en bares o cafeterías”.

Así, denunciaron que el planteamiento de la desescalada se está planteando “a dos velocidades”, lo que da la sensación de que existen “locales de primera y de segunda porque unos sirven comidas y el resto otras modalidades gastronómicas”.

Según trasladaron, a este problema se suman otros requisitos que “van a ser difíciles de cumplir”. Entre ellos se encuentra la obligatoriedad de disponer de medidores de CO2. Estas entidades entienden que, en una siguiente fase, “desaparecerán del panorama y ya no volverán a ser utilizados” y, por eso, lo consideran un gasto innecesario.

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