Una madre que ha dejado de salir sola a la calle por miedo a caerse. Un padre que, después de un ictus, ya no tiene la misma seguridad al caminar. Una persona mayor que empieza a olvidar pequeñas cosas y cuya familia no sabe muy bien qué hacer. Estas situaciones son cada vez más habituales entre las personas de mayor edad, motivo que llevó al pamplonés Javier Giganto a buscar una solución.
Graduado en Medicina por la Universidad de Navarra, este médico de 26 años trabajó en residencias de mayores y centros sociosanitarios mientras completaba su formación con Fundamentos del Cuidado Paliativo (OPS) y Nutrición Geriátrica (UTAMED). «Veía que muchas familias estaban perdidas. Sus seres queridos todavía podían vivir en casa, pero necesitaban ayuda. A veces tenían un fisioterapeuta, otras un médico o un psicólogo, pero faltaba una forma de coordinar todo eso», explica Giganto a Navarra Capital.
Así nació Altea Atención Médica, una alternativa para las familias que quieren que sus mayores sigan viviendo en casa. Hace un mes, Giganto dejó su trabajo y se puso en contacto con otras dos profesionales para completar los servicios de su iniciativa. Paula Díaz-Moreno es graduada en Psicología por la Universidad Internacional de La Rioja. Especializada en Estimulación Cognitiva y Neuropsicología, esta navarra de 28 años también cuenta con un Máster en Neuromúsica (NUS) y otro en Neuropsicología (VIU). El equipo lo completa Leyre Oroz, de 24 años, graduada en Fisioterapia por la Universidad Pública de Navarra (UPNA), con un Máster en Medicina del Deporte por la misma entidad y con experiencia en centros sociosanitarios y en la Asociación de Esclerosis Múltiple de Navarra (EM Navarra).
De esta forma, Altea es un proyecto navarro que combina medicina, fisioterapia y psicología para acompañar a las personas mayores en su propio domicilio. Sin embargo, sus fundadores insisten en que la diferencia no está únicamente en las disciplinas que lo conforman, sino más bien en la forma de trabajar. «Nos gusta decir que no trabajamos patologías, sino objetivos», señala Giganto.
Por eso, cada intervención comienza con una pregunta sencilla: «¿Qué le gustaría volver a hacer a esta persona?». Para algunos, la respuesta es salir de casa. Para otros, caminar con más seguridad, recuperar la confianza después de una caída, mejorar la memoria o volver a realizar actividades cotidianas ya inaccesibles. A partir de ahí, el equipo diseña un plan personalizado y coordina las distintas áreas necesarias para conseguirlo desde su sede en el número 14 de la calle Monasterio de Urdax de Pamplona.
En algunos casos, el trabajo se centra principalmente en la rehabilitación física. En otros, en la estimulación cognitiva o el bienestar emocional. Y cuando la situación lo requiere, medicina, fisioterapia y psicología trabajan de forma conjunta: «Todas las intervenciones se realizan en el domicilio y se revisan periódicamente junto al paciente y su familia. Cada persona tiene objetivos diferentes, pero un propósito común: mantenerse en casa».
Por ahora, los servicios de Altea se ofrecen solo en la zona de Pamplona, aunque los tres profesionales confían en poder ampliar su rango de actuación en el futuro.













