jueves, 13 diciembre 2018

Una fiesta con sabor a Moka

Un bar puede convertirse en un espacio inspirador, impulsor de conversaciones y encuentros que nos abran las puertas a disfrutar con amigos, e incluso a conocer nuevas personas. Para que esto suceda, es necesario que todos los elementos del lugar se contagien de la pasión de su dueño y que apoyándose en trato personal, gastronomía, y por qué no, arte, generen una atmósfera que haga que deseemos volver una y otra vez.

Miguel Suárez del Cerro
Pamplona - 17 noviembre, 2018

Equipo del GastroBar Moka, liderado por Patxi Sánchez. (Foto: José Luis Pujol).

Equipo del GastroBar Moka, liderado por Patxi Sánchez. (Foto: José Luis Pujol).

Cinco años dan para descubrir muchas historias, conocer muchas personas y generar nuevas amistades. Eso es lo que ha sucedido durante este tiempo en el GastroBar Moka, un local que Patxi Sánchez ha sabido adaptar a los nuevos usos de la ciudad de Pamplona, a la vez que ha resucitado  un espacio histórico del II Ensanche. Para él, dirigir el Moka va más allá de una mera gestión hostelera, supone “una filosofía de encaminar mi vida, mi personalidad, a una apuesta en la que me he volcado al 100%”.

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Trato y pasión, secrretos del éxito. (Foto: Víctor Rodrigo)

Toda esta pasión merece ser celebrada con las personas que han acompañado a este proyecto. Por eso, para el próximo 22 de noviembre, desde las 8 de la tarde, Patxi y su equipo han preparado una gran fiesta en la que, además, se presentará un libro sobre el pasado y el presente  del Moka. En dicha velada, se podrán degustar tapas y bebidas, adquirir el citado volumen y participar en sorteos con fines benéficos, todo al precio de un euro.

También supondrá una oportunidad para reunir a creadores, deportistas y otros clientes habituales del local, como Serafín Zubiri, del que se sortearán algunos de sus trabajos, Pruden Induráin o Iñaki Zaragüeta, que se han unido a este evento, en el que la recaudación será donada a la asociación D-Espacio, dedicada a ofrecer un lugar de integración para personas con síndrome de Down en el que realizar actividades sociales, lúdicas y recreativas. Esta celebración, como reivindica Patxi, “no es solo por nosotros, sino por todos aquellos emprendedores que en día a día de mucho sacrificio han conseguido hacer realidad sus sueños”.

Niños de la asociación D-Espacio con Patxi e Imanol Sánchez en el Moka. (Foto: José Luis Pujol)

El proyecto del Moka fue concebido por el arquitecto navarro Miguel Ángel Gómara en los años 50. Tras su inauguración, pronto se convirtió en un lugar de reunión tanto de industriales como de artistas, que dejaron su huella en él. Aún se conserva el cuadro de Jesús Basiano que representa a Crispín en pleno proceso de creación del bajorrelieve que preside el Moka, frente a la atenta mirada de Gómara. Un paisaje submarino encargado por el arquitecto en 1956 tras ver una película de Esther Williams, del que todavía se puede disfrutar tal y como lo dejó su creador Crispín antes de fallecer. Como explica fascinado Sánchez, el valor de esta obra “va más allá de lo económico”, ya que se une a la historia de una ciudad “que se estaba desarrollando” y a un lugar que fue parte de ese avance.

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Patxi Sánchez cuenta la historia del mural de Crispín. (Foto: Víctor Rodrigo)

Al igual que la vida del GastroBar Moka, la historia de Patxi Sánchez también está muy ligada a Pamplona y a sus gentes. Una de las cosas que más valora de su carrera es que personas que conoció en locales anteriores como el Liverpool, ahora “vienen aquí con sus hijos, eso es más satisfactorio que todo lo económico, es el alma de este trabajo”. En cada una de sus palabras, el responsable del Moka transmite ilusión y emoción por lo que hace, un negocio que actualmente vive en familia, ya que tanto su mujer Irena Bilous como su hijo Imanol trabajan codo a codo en el local.

A esta apuesta por un trato cercano y comprometido con su clientela, se une la gastronómica que, además de creativa, utiliza materia prima de Navarra. Como explica Patxi, siempre busca “los productos que garanticen la máxima calidad no solo a nivel gastronómico sino también en sus procesos de cría o cultivo”, interesándose cada vez más por “el pequeño productor o proveedor, desde los pescados y carnes hasta las verduras, e incluso vamos añadiendo a nuestra bodega vinos biodinámicos”.

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(Foto: Víctor Rodrigo)

La variedad de pichos y platos que ofrece el Moka giran en torno a la cocina tradicional. Un buen ejemplo de este trabajo son sus famosas manitas de cerdo, receta estrella que nos retrotrae a los sabores de antaño. Para alcanzar este objetivo de calidad y sabor, Sánchez observa y sigue en un proceso de continuo ‘aprendizaje’ en los diversos viajes a talleres, catas o charlas a las que acude y que comparte en las redes sociales que gestiona de manera muy activa. Este es el modelo por el que ha optado Patxi, el de seguir avanzando a nivel profesional y personal, ya que, como él defiende, su día a día es “el crecimiento a través de nuestro trabajo”.

La unión de ambas dimensiones, trato y oferta gastronómica, provoca esa atmósfera necesaria para que no sea un bar más: “Los clientes muestran su agradecimiento tanto por la calidad del producto como por la energía que se transmite”, concluye sonriente y orgulloso el gerente del Gastrobar Moka.

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El Moka, un histórico de Pamplona adecuado a los tiempos actuales. (Foto: Víctor Rodrigo)


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