miércoles, 19 enero 2022

Urdazaldi da el salto para convertirse en centro hípico oficial

Iosu Villares es el propietario de Urdazaldi, un pequeño centro ecuestre situado en Urdazubi-Urdax. Tras dos años de trabajo, ya ha conseguido la licencia municipal de obra que tanto deseaba para construir nuevas infraestructuras en sus actuales instalaciones. De esta forma, según detalla a Capital Sport, añadirá nuevos servicios a su oferta como cursillos, travesías de varios días, algún clinic con profesionales de renombre dentro de la equitación, etc.

Iratxe Zubieta
Pamplona - 13 diciembre, 2021

Iosu Villares, junto a su caballo de competición (Foto: cedida)

Iosu Villares es un amante de la equitación. Desde el primer contacto con esta disciplina, que se produjo antes de cumplir los diez años, descubrió que era su verdadera vocación. A las puertas de su casa de piedra, situada en las verdes laderas del barrio de Alkerdi, perteneciente al municipio de UrdazubiUrdax, tiene una pradera cercada llena de caballos. Allí ofrece formaciones y rutas a caballo para todos los públicos. Un proyecto que está a punto de dar un paso importante y que, por primera vez, comparte públicamente.

Desde hace cuatro años, Villares cuenta con un permiso para realizar esta actividad. Pero siempre ha querido mejorar las instalaciones: “De momento no hay infraestructura y nadie se imagina que es un recinto en el que se pueden realizar actividades ecuestres. Cuando pasas por esta zona, no piensas que aquí se organizan rutas o se puede ir a montar”, detalla a Capital Sport.

“Va a beneficiar muchísimo a la calidad de las clases y actividades porque dispondrá de una pista cerrada, cuadras, vestuarios y una salda de estar”.

Ahora, tras casi dos años de espera, ha recibido una gran noticia. El Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Urdax le han concedido la licencia de obra para que el centro pueda ser una hípica oficial. Eso sí, Urdazaldi conservará su nombre original: “Va a beneficiar muchísimo a la calidad de las clases y actividades porque dispondrá de una pista cerrada, cuadras, vestuarios y una salda de estar. Ahí podrán descansar los acompañantes y los jinetes”.

El proceso para validar el permiso no le resultó nada sencillo. “Primero intenté diseñar el proyecto por mí mismo. Pero al final requerían tantas cosas que tuve que contratar a un arquitecto en Elizondo. Enviamos varios borradores y, finalmente, conseguimos que aprobasen la iniciativa hace unas semanas. Empecé a moverlo en febrero, antes del confinamiento. Y he tenido que ir adaptando la idea a lo que me solicitaban. Casi tiro la toalla, pero por fin lo he logrado”, resalta.

“Han tardado casi dos años en concederme la licencia. Empecé a moverlo en febrero, antes del confinamiento. He tenido que ir adaptando la idea a lo que me solicitaban. Casi tiro la toalla, pero por fin lo he logrado”.

Llegado el momento de comenzar con la construcción, el jinete de 32 años, se ha encontrado con una nueva dificultad: el clima. “Tiene que empezar a hacer mejor tiempo, no sé si va a dejar de llover algún día (risas). Si me lo hubiesen dado en septiembre, ya estaríamos acabando. Pero, de momento, no podemos meter las máquinas hasta que no se seque el suelo”, constata.

El navarro, que se formó en el Centro Ecuestre La Gerencia (Cantabria), dispone de ocho caballos de paseo, que también emplea para dar clases, y algún potro de competición. Así que, de momento, no tiene intención de añadir nuevos equinos. “Estoy muy contento con los que tengo, me ha costado mucho tiempo domarlos y funcionan muy bien. Son muy tranquilos. El 99 % de las personas que vienen a los paseos no saben montar y van bien. He probado muchos caballos antes de traer los que tengo”, asegura.

Una vez den inicio los trabajos, cree que tardará unos tres meses en terminar el proyecto. “La excavación para la pista de entrenamiento se puede hacer en un día o dos. Las cuadras son prefabricadas y no son difíciles de montar. Lo que mas costaría son los vestuarios. Luego, la construcción grande llevaría alrededor de un mes y el resto sería ir definiendo detalles. Por ley tengo dos años de margen para poder llevar acabo todo este proceso”, concreta. En total, calcula que la inversión ascenderá a unos 150.000 euros.

En el futuro, en principio seguirá encargándose de todo: del cuidado de los animales, el mantenimiento de las instalaciones, las formaciones… Pero, con el estreno de las nuevas instalaciones, añadirá otras actividades como cursillos, travesías de varios días, un abanico más amplio de formaciones, algún clinic con profesionales de renombre… “Montar a caballo ayuda a quitar estrés y se establece una conexión especial con el animal. Tengo mucha ilusión con este proyecto y quiero transmitir mis conocimientos a todo aquel que se quiera animar a probar”, remata.

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