jueves, 25 julio 2024

Amigos, jubilados y pioneros de la acuaponía en Navarra

José Luis Muzquiz eligió el mundo académico. José Luis Juaristi, la empresa. Pero su amistad, gestada hace más de cincuenta años, ha motivado que se lancen a desarrollar el primer sistema semiindustrial navarro de acuaponía. Una técnica que aprovecha las heces de los peces como nutrientes para las plantas, según explican a Navarra Capital. Muzquiz y Juaristi esperan comercializar sus primeras tilapias a finales de 2023.


Tudela - 16 febrero, 2023 - 06:00

José Luis Muzquiz (izda.) y José Luis Juaristi (dcha.) son veterinarios por la Universidad de Zaragoza. (Fotos: Maite H. Mateo)

La antigua Escuela Veterinaria de Zaragoza no llegaba a los 200 estudiantes cuando José Luis Muzquiz conoció a José Luis Juaristi. De ahí que no solo los unieran los mismos intereses profesionales, sino también las amistades y el gusto por los deportes que se habían puesto de moda en el centro a principios de la década de los setenta: el hockey y el rugby. La amistad que se gestó en las aulas trascendió después de que sus caminos se separaran entre 1973 y 1974, cuando se licenciaron como veterinarios.

Muzquiz, que posee raíces tudelanas, eligió dedicarse al  ámbito académico en la Universidad de Zaragoza. Allí tuvo la oportunidad de profundizar en las patologías que aquejan a granjas bovinas, ovinas y cunícolas antes de centrarse en las que afectan a los peces de producción. Por su parte, Juaristi se inició en el sector de las vacas de ordeño como veterinario y trabajó en granjas navarras como la Unión Montaribe o la cooperativa Santa Ana. Después, este eibarrés ejerció como gerente de la Granja El Campillo, promovió el Centro de Recría Las Nieves (Zaragoza) y se asentó en Tudela para asesorar explotaciones a nivel nacional.

Tras cincuenta años de amistad, Juaristi y Muzquiz son el claro ejemplo de que la jubilación puede ser una época muy productiva, llena de proyectos interesantes. El primero continúa asesorando a tres negocios y coordina desde la capital ribera las dos sedes de Agrotienda Mascolandas, una firma que fundó junto a otros socios en 2010. Y el segundo, que sigue investigando el mundo de los peces desde su casa, dio hace cinco años con un nuevo foco de interés para su trabajo postuniversitario: la acuaponía.

Este sistema combina la acuicultura con la hidroponía, es decir, con el cultivo de plantas en aguas ricas en nutrientes. «Descubrí este tipo de cultivo de la mano de un amigo catedrático colombiano. ¡Cuando me lo contó pensé que era una locura! Aunque parece una novedad, la tradición se puede remontar hasta la antigua Babilonia, y también fue utilizada por el imperio chino, la civilización azteca y los antiguos egipcios. Todos se percataron de que sus plantas crecían más rápido y mejor allí donde los peces convivían con sus cultivos de riego», explica Muzquiz a Navarra Capital.

En un sistema acuopónico, los peces y las plantas viven y prosperan en simbiosis gracias a las bacterias.

En un sistema acuapónico, los peces y las plantas viven y prosperan en simbiosis gracias a las bacterias.

Juaristi también tuvo una revelación parecida hace algunos meses. «Venía escuchando a José Luis desde hacía mucho. Pero cuando leí una columna escrita por un compañero veterinario y me informé un poco más sobre el tema, caí en la cuenta de que estos sistemas tenían el potencial de convertirse en un proyecto industrializable, más allá de su valor decorativo», incide.

De esta forma, se forjó una sinergia entre las perspectivas de ambos profesionales que desembocó en un proyecto de innovación para Agrotienda Mascolandas. Su objetivo es doble. Por un lado, Muzquiz y Juaristi esperan crear la primera instalación acuapónica semiindustrial de Navarra, cuyos cultivos esperan comercializar a finales de 2023. Al mismo tiempo, pretenden aprovechar su «potencial educativo» y llevar a cabo actividades divulgativas en colegios e instituciones.

«DOMADORES DE BACTERIAS»

En los sistemas acuapónicos, hay cuatro componentes principales: el agua, los peces, las plantas y las bacterias. Estas últimas ejercen un rol vital ya que convierten las heces de los peces, que contienen nitrógeno en forma de amoníaco, en alimento para las plantas. «Por un lado, las bacterias nitrosomonas transforman el amoníaco en nitritos y, por otro, las nitrobacter producen a partir de ellos los nitratos. Y estos pueden ser aprovechados para el crecimiento de las plantas», especifica Juaristi.

De ahí que los acuaponistas sean «domadores de bacterias», resalta Muzquiz. «A partir de dos pilotos, hemos comprobado lo fundamental que resulta saber equilibrar el pH del agua y aplicar técnicas concretas como el uso artefactos de plástico negro para que las bacterias puedan reproducirse. De hecho, acondicionar un tanque para un sistema industrial puede costar dos meses», indica. Al mismo tiempo, han constatado el «rápido crecimiento» de las hortalizas: «Si una lechuga tarda sesenta días en crecer en tierra durante verano, la de un sistema acuapónico necesita entre veintiocho y 35 días, con un ahorro de agua bestial».

LOS OBJETIVOS

Tras culminar esta fase de estudio y análisis de mercado, ambos veterinarios han pedido las licencias para instalar un tanque de un metro cúbico de agua, financiado con fondos propios. Su previsión es empezar a cultivar varios tipos de hortalizas y, de forma paralela, criar «entre cuarenta y cincuenta» tilapias de hasta un kilo con el objetivo de comercializarlas a finales de 2023. Según ambos veterinarios, este pez es «el animal que mejor se adapta a los sistemas acuapónicos».

Las lechugas disminuyen su tiempo de crecimiento en casi el doble con la acuaponía.

La tilapia es de carne blanca y se utiliza mucho en la gastronomía americana, pero sigue siendo ampliamente desconocida en Navarra. Por eso, Muzquiz y Juaristi se han puesto en contacto con un cocinero de Tudela con el fin de que la incluya en su menú. «Queremos ver cómo funciona en el mercado. Es verdad que en el norte somos más de bacalao y merluza, pero la tilapia es muy sabrosa y más económica. Además, creo que puede funcionar en nuestra tierra porque tengo un morro fino», bromea Juaristi.

Al mismo tiempo, Muzquiz desarrolla una labor de captación en colegios e instituciones para poner en marcha proyectos parecidos, pero con fines educativos. «Ya estoy muy mayor para preocuparme por el negocio que pueda dar. Por eso, me centro en el bien que puede hacer a las nuevas generaciones, así como a aquellas comunidades en las que sea más difícil cultivar alimentos», concluye.

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