La luz acaricia suave el lomo de los libros. Se filtra entre estanterías como hilos de oro que desdibujan sombras sobre las paredes. El silencio invita a permanecer aquí, en un rinconcito, para perdernos en un relato. Nos movemos entre los estantes junto a Arantza Maquirriain y enseguida nos sentimos como en casa. Los sofás parecen contemplarnos con cierta discreción, la mesita espera paciente alguna que otra conversación distendida y cada ventana deja entrar rayos de sol en un gesto amable. «¿Os cuento algo? De pequeña solía decirle a mi madre: ‘¿Qué se supone que debo hacer para que me guste leer?'», bromea. Ella le respondía que tuviese paciencia. «Ahora no sé qué haría sin la lectura», relata entre risas segundos antes de afirmar que la lectura llegó, finalmente, como un visitante inesperado que se queda porque ha encontrado la puerta abierta.
Mientras nos acomodamos, pienso en cómo algo tan pequeño (una respuesta amable, un momento de espera o un libro abierto) puede transformar vidas. Y me pregunto cuántas puertas así habrá abierto ella a lo largo de su carrera, cuántos silencios habrá llenado con atención, cuántos gestos habrán dejado una huella que quizá nadie mide pero todo lo sostiene.
Se crio en Berrioplano, un lugar donde el tiempo parecía fluir con otra cadencia. Recuerda las interminables horas en bicicleta, el viento golpeándole la cara y el bocadillo de tortilla que su madre le preparaba con especial cariño, siempre envuelto en un papel que se impregnaba del calor de la cocina. «Era la sensación de libertad pura», rememora. No necesito preguntarle mucho más. Sus ojos lo cuentan todo.
@valores_top 👋 Hoy conocemos a #ArantzaMaquirriain, directora de Gestión de Personas en #IDEA y presidenta de enREDaRSE 👥 En este vídeo comparte una reflexión muy bonita: lo que significa para ella trabajar por y para las #personas y el privilegio que supone acompañarlas. 🎥 ¡Mira el reel completo! 📖 Y lee la entrevista que le hicimos, tienes el link en la BIO. #NavCapital #fyp #cuidados #personasmayores #pamplona ♬ Evergreen – Richy Mitch & the Coal Miners
AUZOLAN Y COMPAÑERISMO
Con cierta nostalgia, habla también del auzolan, esa manera de vivir en la que nadie está solo y en la que las personas se ayudaban unas a otras en el trabajo del campo, en la vendimia o en la construcción de un corral. Junto a su casa, las mujeres del pueblo solían reunirse para hacer punto, hablar de fulanito o fulanita, y compartir anécdotas. Precisamente observando aquellas escenas del día a día, aprendió que las pequeñas acciones suman y que cuidar a quien tienes al lado es tan importante como cuidar de ti misma: «Todo eso se te queda dentro. Y, cuando creces, te das cuenta de que incluso en un despacho, un gesto de colaboración o un poco de paciencia puede mover más que muchas palabras».

Además de trabajar en IDEA, Maquirriain ejerce como presidenta en la asociación EnREDaRSE.
No sabía qué quería ser de mayor, pero sí tenía claro que quería llevar consigo el espíritu del auzolan. Esa certeza le llevó a estudiar Sociología en la Universidad Pública de Navarra (UPNA), donde empezó a entender con palabras lo que de niña había aprendido con gestos: la cooperación, la comunidad y la importancia de escuchar y de acompañar. «Aunque nacemos solos y morimos solos, estamos condenados a entendernos. Debemos prestar atención a cómo nos comportamos, sobre todo porque nuestro fin último debe ser dejar un mundo mejor a las siguientes generaciones», suspira.
Su primera experiencia laboral fue como dependienta en la campaña de Navidad de Purificación García. Allí confirmó que el trato con las personas era, verdaderamente, su punto fuerte. Más tarde fichó por Salvesen Logística, donde durante dos años se encargó de la gestión administrativa y el control de la facturación. Hasta que se topó con Conor Sports y decidió dar una vuelta a su rumbo profesional…
SENTIRSE EN CASA
«Siempre he buscado interactuar mucho con mis compañeros y sentirme como en casa. Conor Sports, una empresa que fabricaba bicicletas, me brindaba todo eso», rememora. En un inicio, trabajó como responsable del Departamento de Expediciones y sus labores se centraban en abordar la red comercial que la firma poseía por toda España. Ocupó el cargo durante unos diecisiete años hasta que se le presentó la oportunidad de ejercer, durante otros ocho, como directora de Recursos Humanos y Calidad: «La compañía estaba inmersa en varios cambios. Mi idea era potenciar el sentimiento de pertenencia de los empleados y poner a las personas en el foco. ¿Qué tipo de equipo tenemos? ¿Qué necesitamos? ¿Qué proyecto queremos hacer? En aquel momento éramos más de treinta personas en plantilla y continuamos con éxito la senda de la empresa».
Pero hay momentos en los que incluso los lugares que han sido hogar empiezan a pedir otra cosa. Se trata de una especie de mudanza interior, como cuando el campo, tras años de dar fruto, necesita descansar para volver a brotar con más fuerza. Así, nuestra protagonista entendió que era el momento de abrir una nueva etapa y aterrizó hace apenas unas semanas en IDEA como directora de Gestión de Personas.
«La vida es muy larga como para no darle el sentido que deseamos. Yo quería un trabajo en el que mis valores personales estuviesen alineados con los valores de la empresa, irme a dormir sabiendo que lo que hago tiene sentido. Y eso lo tengo en IDEA», asiente satisfecha. En concreto, la firma gestiona nueve residencias para mayores repartidas por Barcelona, Salamanca, Vitoria, Galicia… y, por supuesto, Navarra. De hecho, el escenario de nuestra cita es una de ellas: el centro sociosanitario Bidealde.
EL SECRETO DE LA VIDA
Rafael Sánchez-Ostiz fue el fundador de IDEA, que suma una andadura de casi dos décadas. Doctor en Medicina y especialista en geriatría y gerontología, utilizó el decorado de su farmacia familiar para adornar Bidealde. Entusiasmada, Arantza nos guía hasta el txoko del lugar. Al cruzar el umbral, no podemos evitar entonar un sonoro «guau». Pequeños frascos de cristal se alinean como un coro silencioso sobre estanterías de madera oscura, cada uno con su etiqueta original, amarillenta por el paso del tiempo, escrita con una caligrafía que hoy parece casi un acto de resistencia. Ruibarbo, regaliz en polvo… Los tapones, algunos todavía esmerilados, guardan el eco de manos que abrieron y cerraron esos recipientes con un cuidado reverencial, conscientes de que lo pequeño también puede ser decisivo. En un rincón descansa una vieja máquina de escribir. «La decoración es muy original. Aquí, los residentes suelen hacer merendolas o celebraciones con su familia. Hay una mesa y una pequeña cocina, es un rincón muy agradable», apostilla.
Los valores de IDEA son cuatro: innovación para buscar soluciones asistenciales válidas, desarrollo para aspirar a la excelencia en la calidad de servicios, ética y «ser persona». No se trata de levantar residencias «al uso», sino de convertirlas en un hogar: «Generar un impacto positivo a través de un proyecto profesional es muy importante. Aquí entendemos la importancia de cuidar a la gente en la etapa más madura de su proceso vital. Compartir, y compartirnos, es esencial».

El doctor Rafael Sánchez-Ostiz fue el fundador de IDEA. El centro Bidealde está decorado con los utensilios de su farmacia familiar.
Y es que, para Arantza, el secreto de la vida es precisamente ese: tejer vínculos. Nada verdaderamente valioso se construye en soledad. Ni los proyectos, ni las comunidades, ni las personas. «Si quieres llegar rápido a los sitios, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado», suele decir, consciente de que el camino cobra sentido cuando se recorre en plural. Esa convicción le llevó a asumir la Presidencia de EnREDaRSE en 2024, asociación que en sus tres años de andadura ha superado las cien empresas asociadas. Conformada por #gentemaja que busca fomentar la sostenibilidad en las compañías, se trata de una entidad que «piensa con corazón».
Porque las alianzas son como ríos que se encuentran: al unirse se tornan más hondos y caudalosos. Sumar no es un cálculo, es un gesto de confianza, y la verdadera fuerza reside en la unión de voluntades que laten al mismo compás: «A mis 51 años, he aprendido que la vida consiste en crecer juntos. Muchas veces, lo que nos sostiene son los lazos que construimos mientras avanzamos».













