miércoles, 20 octubre 2021

Carne cultivada, del laboratorio a la mesa en 2026

Las compañías cárnicas están acelerando la producción de carne cultivada y su comercialización con proyectos estratégicos. Tal es el caso de CULTUREDMEAT, que podría traer esta actividad a Lumbier y en el que participa Zabala Innovation Consulting. Por eso, NavarraCapital.es conversó con Juanjo Rubio, gerente de la Unidad de Innovación Social, sobre las oportunidades empresariales que surgen a partir de esta y otras aplicaciones de la biología sintética. En concreto, resalta que la creación de un polo de bioinnovación y bioemprendimiento en la Comunidad foral puede beneficiar en gran medida a la industria y el sector agroalimentario.

Irene Guerrero
Pamplona - 29 enero, 2021

La biología sintética es una gran oportunidad para el sector agroalimentario. (Foto: nevodka / Shutterstock)

El farmacólogo Mark Post presentó en 2013 la primera hamburguesa cultivada en un laboratorio, tras cinco años de desarrollo y una inversión de 250.000 euros. Ahora, el consorcio global Meat4All, liderado por la española Biotech Foods, se ha propuesto reducir el precio de un kilogramo de este producto a 6 euros para 2023. De hecho, son varias las empresas e instituciones que están acelerando la implantación de la industria de la carne cultivada con proyectos estratégicos, e instituciones como el Gobierno español o la Unión Europea (UE) ya subvencionan algunas de estas iniciativas. ¿El motivo? Sus potenciales beneficios en materia de seguridad alimentaria, bienestar animal y sostenibilidad.

Este es el caso de CULTUREDMEAT, un proyecto que investiga la producción de carne en laboratorios para prevenir las dislipemias y el cáncer de colon. Inició su actividad el año pasado con un presupuesto de 5,2 millones de euros y culminará en 2023. Fue la iniciativa de I+D mejor valorada por el Ministerio de Ciencia e Innovación en el marco de Misiones, un programa dotado en su convocatoria de 2020 con 70 millones de euros para “subvencionar grandes iniciativas estratégicas de innovación empresarial”

Javier Robledo (Zabala): “Los socios del proyecto se plantean hacer inversiones en infraestructuras para industrializar la producción”.

En CULTUREDMEAT cooperan empresas de biotecnología especializadas en nutrición y tecnologías de producción como Argal, que lidera el proyecto y tiene presencia en Navarra; Biotech Foods; Martínez Somalo; DMC Research; BDI Biotech; Neoalgae; BTSA; y Agrowingdata. Además, participan diez organismos de investigación: CTIC CITA, la Universidad de Oviedo, la Universidad Autónoma de Madrid, Tecnicalia, Parc Científic de Barcelona, la Universidad de Sevilla, Vicomtech, la Universidad de Granada, Biodonostia y el Centro de Investigación Cooperativa en Biomateriales.

El proyecto también tiene acento navarro, ya que Zabala Innovation Consulting capitanea la gestión. Javier Robledo, consultor y responsable de la iniciativa, explica a este medio que los promotores de la iniciativa esperan comercializar la carne cultivada a largo plazo. De ahí que los socios, en concreto Argal y Martínez Somalo”, se plantean hacer inversiones en infraestructuras para industrializar el proceso en 2024 y 2025 como un paso posterior a CULTUREDMEAT. Si se alcanza este hito, la comercialización podría empezar en paralelo a las inversiones en infraestructuras. Por eso, Robledo sostiene que el producto “podría llegar al mercado” en 2026.

El objetivo final de esta industria es “asimilar el 100 % de la producción de carne” dentro de varias décadas. Por ahora, las empresas implicadas en este proyecto concreto prevén expandir dicha actividad a todas sus sedes, entre las que estaría incluida la de Argal en Lumbier.

OPORTUNIDADES PARA LAS EMPRESAS NAVARRAS

CULTUREDMEAT permitirá a Navarra participar en una industria en la que la carne cultivada es apenas la punta del iceberg. ‘La bio revolución’, un informe de McKinsey & Company, estima que esta y otras aplicaciones relacionadas con la biología sintética tendrán un impacto económico directo y global de entre 1,6 y 3,2 billones de euros anuales en los próximos veinte años.

Las aplicaciones relacionadas con la biología sintética tendrán un impacto económico directo y global de entre 1,6 y 3,2 billones de euros anuales en los próximos veinte años.

Por ello, Juanjo Rubio, gerente de la Unidad de Innovación Social (UiS) y columnista habitual de NavarraCapital.es, considera que la Comunidad foral tiene la capacidad de ser “pionera” en este ámbito: Hay una oportunidad de fortalecer el ecosistema de innovación y emprendimiento navarro con recursos que complementarían a los que ya tenemos. Desde la Unidad Social de Innovación queremos crear un polo de bioinnovación y bioemprendimiento”

Las aplicaciones concretas que puede tener este tipo de iniciativas interesan muy especialmente al sector agroalimentario y a la industria. “Es mucho más fácil y económico desarrollar soluciones alimentarias que las relacionadas con la salud dentro de la biología sintética. Por ejemplo, podríamos sustituir abonos, fertilizantes y productos que, a pesar de cumplir con los parámetros regulatorios, siguen teniendo componentes químicos contaminantes que pronto estarán prohibidos en la Unión Europea”, indica Rubio. Además, Navarra podría “distinguirse” de otras regiones europeas en este ramo, sobre todo, por su “conocimiento e innovación en la materia”.

Por otro lado, la industria podría beneficiarse de las aplicaciones tecnológicas que requieren estas soluciones: “Para la mecatrónica, en concreto, la oportunidad es que gran parte de los procesos biológicos todavía no se han automatizado. Y la tecnología necesaria está al alcance de nuestra avanzada industria 4.0″. Rubio, que este lunes ya habló en NavarraCapital.es sobre la importancia de desarrollar una estrategia regional de biología sintéticacita como ejemplo la tecnología que Opentrons desarrolla para laboratorios. 

Juanjo Rubio (UiS): Hay una oportunidad de fortalecer el ecosistema de innovación y emprendimiento navarro. Queremos crear un polo de bioinnovación y bioemprendimiento“.

A este respecto, una de las propuestas de la Unidad Social de Innovación es construir la primera biofábrica del sur de Europa. Una infraestructura mancomunada de “grandes dimensiones”, que automatice procesos biológicos y realice tareas comunes y repetitivas con un alto rendimiento. Así, su objetivo sería facilitar a instituciones y compañías el acceso a una tecnología muy cara, reducir los costes de los ensayos y aumentar su eficiencia. Esta iniciativa impulsaría así “la ciencia ciudadana y su democratización”.

Entre otros expertos, la asociación está manteniendo contactos con Paul Freemont, director del ecosistema de bioemprendimiento del Imperial College de Londres y de su biofábrica, lo que lo convierte en uno de los “referentes” en biología sintética de Europa: “Hemos colaborado con él para una campaña de divulgación científica, a través de ‘webinars’ publicados en el nodo de innovación IRIS, y nos ha estado ayudando en otros proyectos que tenemos en cartera”

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