«Siempre quise vivir en un lugar con dos cosas que Navarra no podía ofrecer: playa y buena temperatura», confiesa entre risas la pamplonesa Marian Quintana, quien en 2014 hizo las maletas y se mudó a Las Palmas de Gran Canaria, justo enfrente de la playa de Las Canteras. Tras haber estudiado un grado superior en Administración en el Centro Integrado María Ana Sanz, necesitaba un cambio de aires. Y lo encontró a la orilla del mar.
Allí comenzó su aventura profesional en el mundo del fitness. Primero fichó por la marca deportiva Reebok para impartir clases de zumba y pilates tanto en gimnasios como en eventos que la firma organizaba por todo el archipiélago. «Tenía un contrato exclusivo con la marca. Viajaba con otras monitoras, y lo cierto es que fue una etapa muy ilusionante», recuerda. Posteriormente, cuando terminó su vinculación con la empresa estadounidense, siguió trabajando en centros canarios dirigidos exclusivamente a mujeres.
En 2017 decidió dejar las islas. «El estilo de vida allí no te permite desarrollarte profesionalmente a no ser que montes algo por tu cuenta. La calidad de vida es más precaria que en la Península. Yo tenía claro que aquello era solo una etapa más de mi desarrollo», incide. Su siguiente destino fue Barcelona, ciudad que también combinaba playa con nuevas oportunidades laborales. Allí trabajó un año y medio como secretaria en el bufete Cases & Lacambra, con sedes en Madrid, Andorra y Miami. «Fue un gran reto. El nivel era alto y aprendí mucho entre profesionales muy reconocidos en el sector», destaca la navarra, de 35 años.
Sin embargo, en su cabeza no dejaba de resonar una frase de su padre: «Persigue tus sueños. El no ya lo tienes, ve a por el sí». De esta manera, abandonó la Ciudad Condal y, a pesar de su recelo inicial, optó por regresar a Pamplona con el fin de dar forma a un proyecto personal. Completó su formación en yoga, volvió a compatibilizar trabajos y acabó como programadora en Cysnet, empresa navarra dedicada a la integración de tecnologías de la información (TI). «Mucha gente me pregunta cómo terminé en la programación viniendo de la administración y el fitness. En aquel momento, era una de las pocas profesiones con opción de teletrabajo», añade.
Para ello, tuvo que obtener un nuevo grado superior y, durante dos años, compaginó su jornada en Cysnet con clases de yoga y pilates en Gesport y el Campo de Deportes Larraina. «En Cysnet siempre me facilitaron conciliar ambas facetas. La programación es exigente, pero tuve mucha comprensión por parte del equipo», destaca.

Su primer centro propio, ubicado en el paseo Santxiki de Mutilva, abrirá sus puertas en septiembre.
En la actualidad, Quintana continúa en Gesport y Larraina, pero su red de servicios ha crecido. De hecho, colabora con empresas que quieren promover hábitos saludables entre sus trabajadores. «La compañía me contacta, me traslada qué demandan sus empleados y me desplazo hasta sus instalaciones. Solo necesito una sala diáfana para extender las esterillas», resume. También trabaja a domicilio, y alquila por horas dos espacios en la Rotxapea y Ripagaina para impartir clases grupales. «En una semana puedo dar clases en hasta ocho lugares distintos», asegura.
SU PROPIO CENTRO
Tras consolidar una base fiel de clientes, Quintana está a punto de cumplir otro sueño: abrir su propio centro. Concretamente, se ubicará en el paseo Santxiki de Mutilva y abrirá sus puertas en septiembre. «Llevo más de un año buscando un espacio cómodo y con plazas de aparcamiento cerca. Por fin lo he encontrado», dice ilusionada. El nuevo local ofrecerá sesiones de pilates, yoga, hipopresivos y, como novedad en Mutilva, la práctica de pilates con máquinas, «una disciplina en auge». «Se centra en el control total del cuerpo: posturas, respiración, activación del core…», explica.
Las clases serán para grupos reducidos de cinco personas y se impartirán con máquinas de 2,5 metros de largo y 70 centímetros de ancho. Para facilitar la transición, Marian ya ha diseñado cursos introductorios donde los alumnos puedan familiarizarse con esta modalidad. Con más de cincuenta personas ya inscritas, su objetivo es duplicar esa cifra antes de que acabe el año.













