jueves, 21 octubre 2021

“El agua iguala a las personas”

Estíbaliz Armendáriz, gestora de proyectos en la unidad de Mecatrónica en Naitec, nació sin la pierna derecha debido a una malformación. Hace unos días,  desde el Centro Tecnológico de Automoción y Mecatrónica le mandaban su apoyo ante su inminente participación en los Juegos Paralímpicos de Tokio. La remera navarra participará en la modalidad de PR3 Mix4+ y en su entrevista con Capital Sport se mostró ilusionada por el proyecto que, hace ahora año y medio, emprendió la Federación Española de Remo para formar un equipo. "Somos seis y hay tres que en agosto del año pasado no habían cogido un remo en su vida", ensalza el esfuerzo realizado por los deportistas para llegar al país nipón.

Iranzu Larrasoaña
Pamplona - 19 julio, 2021

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Estíbaliz Armendáriz competirá en la modalidad PR3 Mix4+ de remo como timonel. (Fotos: cedidas)

Hace solo unos días, Naitec (Centro Tecnológico de Automoción y Mecatrónica), publicaba en sus redes sociales un mensaje de apoyo a Estíbaliz Armendáriz, gestora de proyectos en la unidad de Mecatrónica de dicha entidad, tras haber conseguido una plaza para los Juegos Paralímpicos, que se celebrarán este verano. “Aunque Tokio nos pilla un poco lejos, ahí estará todo Naitec animando”, rezaba el post. Y la remera navarra lo agradece porque, aunque viajará al país nipón cargada de ilusión, en su entrevista a Capital Sport reconoce que la pandemia por el Covid-19 ha hecho especialmente duro el entrenamiento para los que serán sus primeros juegos. Una edición que será, quizá, la más atípica de todas, debido a las medidas adoptadas para evitar la propagación del coronavirus.

Nació sin la pierna derecha debido a una malformación, pero eso no le ha impedido realizar deporte…
Toda la vida he hecho deporte. De cría empecé con la natación y luego en la universidad seguí y empecé con el  waterpolo. Pero bueno, a nivel de club regional. Después estuve bastante tiempo fuera y, al volver en 2005,  decidí retomar más en serio esto del deporte por salud. Me apetecía algo más de equipo, sobre todo porque al final toda mi vida había practicado deportes muy individuales como la natación, y al aire libre. Así me encontré, por casualidades de la vida con El Club Náutico Navarra, allí donde los Corralillos del Gas, pensando que era de piragüismo, ¡fíjate! Pero no, era remo. Y bueno, así empezó mi relación con esta disciplina.

“En tierra, cualquier deporte me requiere mucho más esfuerzo que en el agua”.

Todos lo deportes que menciona tienen una cosa en común, el agua. ¿Le limita su discapacidad a la hora de practicar otro tipo de disciplinas deportivas?
Claro que sí. Lo del agua yo creo que es porque me daba una normalidad que no tengo fuera de ella. Practico otro tipo de deportes como la bici. Pero en tierra, cualquier deporte me requiere mucho más esfuerzo que en el agua. El agua iguala. Y también es una cuestión de afinidad, porque siempre me han gustado mucho los deportes acuáticos.  Al volver, mi médico me recomendaba hacer escalada. ¿Pero cómo voy a ponerme a hacer escalada? Al final, en el agua las extremidades inferiores no tienen tanta importancia.

Es la primera vez que va a participar en unos Juegos Paralímpicos, ¿cómo surgió esa oportunidad?
En enero de 2020, antes de la irrupción de la pandemia, la Federación Española de Remo lanzó una convocatoria para a todos los clubes. Buscaban deportistas con discapacidad para intentar formar un proyecto de equipo paralímpico, ya que para ellos era la asignatura pendiente desde hacía tiempo. Entonces nos apuntamos poquita gente y extendieron la convocatoria a deportistas paralímpicos de otras disciplinas, pero a los que les interesara aprender a remar.

A la remera los deportes terrestres le suponen mucho más esfuerzos que los acuáticos.

Dice que se apuntó…¿Así de fácil?
Tuve que someterme a una serie de pruebas y fui pasando los filtros. Primero fueron las pruebas médicas, donde te dicen en qué clase de remo puedes competir en función de tu discapacidad. A partir de ahí, empiezan las pruebas de rendimiento físico. Se realizan en la máquina de remo contra una distancia concreta y cada vez tienes que hacerlo en menos tiempo.

¿En qué modalidad le veremos competir estos juegos?
Competiré en PR3 Mix4+. Esta modalidad implica que el deportista puede mover el carro, al final esto es remo banco móvil. En el bote van cuatro remeros más timonel. En este caso, voy de timonel.

REMAR SIN AGUA

Le ha pillado la pandemia y el confinamiento en mitad de todo el proceso. ¿Cómo han sido los entrenamientos?
Pues muy duros porque, además, en Pamplona tenemos una dificultad añadida desde que se rompió la presa de Santa Engracia. No podremos entrenar en el agua. Así que sí, mentalmente ha sido complicado porque todos los entrenos, salvo los de fuerza que se hacen con pesas, han sido en máquina de remo y eso es bastante ingrato. Estamos hablando casi del 90 % de los entrenamientos. Es como preparar una prueba de atletismo de 800 metros en cinta de correr y, de ahí, pasar directamente a competir. Pero, por otra parte, era un proyecto al que agarrarte durante el confinamiento. Nos ha mantenido a todos la cabeza ocupada y muy concentrados.

“En Pamplona, desde que se rompió la presa de Santa Engracia, tenemos una dificultad añadida. No podremos entrenar en el agua”.

Es gestora de proyectos en Naitec. ¿Cómo ha compaginado la preparación de los juegos con su trabajo?
No soy madre, por lo que no tengo esa responsabilidad a nivel personal. Pero, aún así, el último año ha sido muy intenso porque he vivido dentro de una dinámica de doble entreno diario, seis días a la semana. Antes de ir a trabajar, a las nueve, ya había hecho un entrenamiento de hora y media. Y, al salir, me quedaba todavía otro de entre hora y media y dos. No obstante, tengo mucha suerte porque mi horario de entrada es flexible y, gracias a eso, he podido compaginar todo bastante bien. Pero han sido meses de una intensidad total porque desde las seis de la mañana estaba ya en danza y me sentaba a cenar a las diez de la noche. Soy consciente de que ese es el día a día de muchas personas. Ha sido muy duro, pero muy gratificante.

Su empresa le ha mostrado su apoyo públicamente. ¿Cómo se siente?
Me hizo mucha ilusión. Esto lo mantuve medio en secreto y solo lo sabían algunos compañeros de trabajo. Hasta que no se puso la cosa seria, que fue en abril de este año, no lo comuniqué. En ese momento pedí apoyo para ajustar la agenda laboral a este compromiso mediante permisos no retribuidos y aglutinando vacaciones.  Desde un principio, el apoyo fue total por parte de la empresa.

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Antes de viajar a Japón el equipo pasará tres semanas concentrado en Sevilla.

No le queda mucho para volar a Japón, ¿está nerviosa?
Pues mira, ahora mismo, la rutina laboral está siendo muy intensa porque tengo que dejar todo preparado antes de irme y eso me mantiene la mente ocupada. Me voy muy poquito tiempo, un mes justo. Volamos el diecinueve de agosto, pero tenemos que estar tres semanas en burbuja en Sevilla por tema covid. Me reencontraré con los compañeros y ya volvemos a los entrenos y a preparar la competición. Ahí sí que me empezaré a poner más nerviosa.

Hace una semana los organizadores de los Juegos Olímpicos de Tokio tomaron la decisión de que el evento se celebre sin público para evitar la propagación del coronavirus. En el caso de los Juegos Paralímpicos la decisión todavía no se ha tomado, ya que se va a esperar a la finalización de los primeros. Me imagino que estas noticias le dejan una sensación agridulce, ¿no?
¡Claro! Me da mucha tristeza porque van a ser unos juegos atípicos. Van a ser sin público, la movilidad va a estar muy restringida y la socialización entre deportistas también va a estar bastante limitada.Me da mucho cargo de conciencia el esfuerzo que va a suponer para Japón. Por eso, lo primero que quiero hacer es agradecer a este país su generosidad. Pero bueno, voy con mucha ilusión y con las ganas de hacer las cosas lo mejor posible.

“Me gustaría ver un efecto llamada a otros deportistas. Aunque sean de otras disciplinas, ahora que termina este ciclo olímpico y empieza el siguiente, estaría bien tener una masa crítica para subir el nivel”.

¿Se ve volviendo a Pamplona con medalla?
La verdades que no -se ríe- Date cuenta que este proyecto empezó hace solo ocho meses. De los veintipico que nos presentamos inicialmente, solo cuatro sabíamos remar. Al final, nos hemos quedado seis remeros en la órbita de la selección. Y tres en agosto del año pasado no habían cogido un remo en su vida . Eso sí, venían de otros deportes paralímpicos (ciclismo, natación y atletismo) y son gente muy potente físicamente. Haber conseguido esto en menos de dos años es bastante espectacular. No estamos como para medalla porque nos falta mucho recorrido todavía. De hecho, el objetivo era tener un bote para las olimpiadas de París en 2024 y nos hemos adelantado.

Entonces, ¿cuál es su objetivo?
Me haría muchísima ilusión llegar a la final y eso estará ya bastante complicado. Lo de la medalla es otra liga. Esto lo hemos arrancado con muy poquita gente que hemos puesto todo lo que teníamos porque nos hemos involucrado mucho en el proyecto. Por eso, me gustaría ver si hace un efecto llamada a otros deportistas. Aunque sean de otras disciplinas, ahora que termina este ciclo olímpico y empieza el siguiente, estaría bien tener una masa crítica de deportistas para subir el nivel.

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