martes, 18 febrero 2020

El ‘boom’ de las residencias mixtas, laicas y de diseño

Las residencias de estudiantes se han convertido en un nuevo nicho para los grupos inversores. Cada vez son más los que apuestan por construir este tipo de inmuebles en Pamplona siguiendo un nuevo concepto, que incluye libertad de horarios para el alumno. En la actualidad hay tres proyectos en marcha, que aumentarán la oferta de plazas un 35 %.

Irene Iriarte
Pamplona - 7 enero, 2020

Silvia Gurbindo, directora de la residencia Camplus Pamplona. (Fotos: Maite H. Mateo)

Un cuadro rojo de grandes dimensiones y un sofá negro de cuero presiden el hall de la residencia Camplus Pamplona, en la avenida de Galicia. Sus paredes rezuman confort y diseño, igual que las salas de descanso y ocio. En una de estas, pintada en tonos amarillos y pistachos, las luces son suaves para crear un ambiente relajado, que invita a la reflexión y el descanso. En otra, un billar, un televisor de plasma y un grafiti con la palabra ‘life’ (‘vida’, en inglés) llaman a la diversión.

Pero, sin duda, el rincón más especial del edificio es la terraza. Paredes con césped artificial; sillas y bancos metálicos en tonos azules, amarillos y grises; mesas de madera decoradas con pequeñas plantas… En los meses de primavera y verano, es una de las zonas más concurridas por los estudiantes.

La terraza es uno de los rincones más especiales del inmueble que dirige Gurbindo.

La terraza es uno de los rincones más especiales del inmueble que dirige Gurbindo.

Con 304 plazas disponibles, su objetivo principal es que los estudiantes “se sientan como en casa”, revela Silvia Gurbindo, directora de la residencia Camplus Pamplona, que abrió sus puertas en 2016. Para lograrlo, el diseño y la decoración juegan un papel muy importante pero, además, a menudo promueven actividades en las que los jóvenes se implican profundamente. Esta Navidad, sin ir más lejos, organizaron un concurso para ver quién había decorado mejor las puertas de sus habitaciones: un reno cantando villancicos; Papa Noel junto a Dobby, el elfo doméstico de Harry Potter; el Grinch dándose un baño; la casa de los regalos de Santa Claus en Laponia…

El inmueble, situado en el corazón de Pamplona, refleja un nuevo concepto de residencia, alejado del componente religioso que solía imperar hasta ahora en la capital navarra. Desde una propuesta moderna, integra a chicos y a chicas bajo el mismo techo.

De hecho, la ciudad está viviendo un ‘boom’ inversor de este tipo de negocios, que también se percibe a nivel nacional. Incluso hay quienes sostienen que, dentro de la construcción, se trata del mercado más en auge. Poco a poco llegan más grupos inversores, no órdenes religiosas como tradicionalmente operaban en la capital navarra, que apuestan por construir proyectos donde se oferta un nuevo modelo de alojamiento para estudiantes, más flexible y sin horarios. Como dice Gurbindo, “ellos son jóvenes, pero adultos”. 

Una de las dos salas de ocio y descanso que posee Camplus Pamplona.

Una de las dos salas de ocio y descanso que posee Camplus Pamplona.

Actualmente, Pamplona dispone de 2.000 plazas para universitarios en residencias y colegios mayores. Una oferta que, en 2022, aumentará un 35 % con 714 nuevas camas, repartidas en tres nuevas residencias ya proyectadas. La primera, en el convento de los Hermanos Javerianos (calle de la Media Luna), con 310 plazas y promovida por el grupo Moraval. Otra, entre el pabellón Arena y el edificio de El Sario, con 323, de Syllabus by Urbania. Y la última, en el edificio donde hasta hace poco se situaba el hotel AC Ciudad de Pamplona, en la plaza de Félix Huarte, con aproximadamente 80 plazas más. Las tres responden a esta nueva filosofía, al igual que Camplus Pamplona y otras como la Residencia Universitaria Los Abedules.

Jeffrey Sújar, CEO de Syllabus by Urbania.

Jeffrey Sújar, CEO de Syllabus by Urbania.

Debido a las tres universidades que alberga Pamplona (Universidad de Navarra, Universidad Pública de Navarra -UPNA- y UNED), no cabe duda de que la ciudad es un mercado con gran potencial para los inversores. Además, Álvaro Soto de Scals, gerente del Grupo Moraval, destaca que ahora mismo la oferta actual es bastante limitada, de modo que hay un amplio nicho por cubrir.

Según sus datos, solo entre el 15 y el 20 % de los 9.000 alumnos que se desplaza a la Comunidad foral para estudiar consigue plaza en una residencia, de modo que el resto se muda a pisos compartidos, bien por elección propia o por falta de camas. Por eso, con los tres nuevos proyectos se espera mitigar esta carencia.

La actual escasez de la oferta va acompañada de una subida en el alquiler de los pisos más próximos a las universidades. Soto de Scals, consciente de la situación, se muestra convencido de que el incremento de las residencias “contribuirá a no impulsar el aumento de los precios de los pisos”.

Otra realidad es que el sector tiende, cada vez más, a una mayor sofisticación y especialización. Por eso, su apuesta sigue la misma línea que la de Camplus: “Las instalaciones serán modernas y tecnológicas. Responderán al alto grado de conectividad que requieren los estudiantes universitarios de ahora”, explica a NavarraCapital.es.

Con 17 millones de euros invertidos en su proyecto, Jeffrey Sújar, CEO de Syllabus by Urbania, adelanta que su residencia se basará en un concepto que aún no existe en Pamplona: “Es un producto centrado en el estudiante y con unas características más parecidas a las de un ‘coliving’, en el que se fomenta el crecimiento personal y la responsabilidad de los alumnos”. 

FILOSOFÍA

En Camplus se definen como “una residencia laica en la que, por su puesto, pueden venir personas de cualquier tipo de religión”. A juicio de Gurbindo, las residencias religiosas condicionan “bastante” el modelo formativo: “Nosotros hacemos talleres de muchas cosas, pero más aplicadas a las necesidades que tienen los estudiantes. Por ejemplo, cursos de Excel, de negociación, de cómo hablar en público…”.

Habitación tipo de las residencias que promueve que el Grupo Moraval.

Habitación tipo de las residencias que promueve el Grupo Moraval.

La Residencia Universitaria Los Abedules sigue la misma línea. Su directora, Eva Igoa, se ha dado cuenta de que las familias que ahora matriculan a sus hijos en universidades de Pamplona son muy diferentes a las de antaño. “Nuestra residencia está abierta 24 horas y se puede entrar y salir. La verdad es que esto lo agradecen tanto los estudiantes como los padres. Cada vez buscan algo menos exigente para sus hijos”, destaca

En este sentido, Sújar cree que las instalaciones segregadas por género, muy arraigadas en Pamplona, “hoy día no tienen mucho sentido”, ya que el estudiante internacional “puede encontrar barreras a la hora de adaptarse”. 

Eva Igoa, en la biblioteca de la Residencia Los Abedules.

Eva Igoa, en la biblioteca de la Residencia Universitaria Los Abedules.

Sin embargo, hay quienes defienden un modelo más tradicional. Maria Victoria Vidaurre es directora-coordinadora de la residencia María Emilia Riquelme, propiedad de las misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada y ubicada en la calle de Abejeras. Bajo su techo conviven 67 mujeres, que son “como una gran familia”. Vidaurre ve esencial que el número de residentes sea pequeño para crear un buen ambiente familiar. Ofertan algunas actividades, aunque “no demasiadas porque lo que tienen que hacer aquí es estudiar”. 

AUMENTO DE LA OFERTA

Debido al auge de las nuevas residencias, Gurbindo ya tiene pensados algunos proyectos con el fin de diferenciarse de su competencia. Sobre todo porque sabe las dificultades que el aumento de la oferta puede generar a los negocios ya existentes. “Aumenta el interés de los fondos de inversión que están detrás de estas residencias. Al final, hace falta tener detrás un pulmón financiero importante para sostener un dinosaurio de estas características”, declara.

Igoa

Según Igoa, las familias buscan ahora alojamientos con menos exigencias para sus hijos.

Igoa comparte el análisis de Gurbindo, pero añade un matiz importante: “Hay que ser conscientes de que la UPNA también ha aumentado muchos sus grados, con lo cual habrá aún más demanda”. En contraposición, Vidaurre cuestiona que el nuevo concepto de residencia “no tiene un trato personal o un seguimiento” de cada estudiante. Todas ellas están en manos de grupos inversores que buscan, lógicamente, un beneficio económico. Sin embargo, las residencias religiosas no van en busca de eso. Tienen que ser rentables porque si no, no se podrían mantener. Pero el objetivo no es el beneficio máximo a toda costa, sino que tienen otros valores que desean transmitir”, incide. Ahora que los inversores han encontrado un nuevo nicho de mercado, Vidaurre tiene miedo de que se “malee la filosofía de la residencia universitaria tradicional y familiar”. 

La cafetería de Los Abedules está decorada con especial mimo.

La cafetería de Los Abedules está decorada con especial mimo.

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