Los pamploneses Nicolás Martínez, de 31 años, y Nahia Azcona, de 26, están de celebración por partida doble. Acaban de inaugurar una empresa de alquiler de habitaciones en Pamplona, destinada principalmente a jóvenes que desean independizarse y a personas de otras ciudades que trabajan temporalmente en Pamplona. Por eso, su modelo de negocio dista bastante del que siguen otras inmobiliarias más tradicionales. Incluso su nombre, Aguacate Rooms, refleja ese estilo que quieren transmitir con el proyecto. «Hemos huido de los nombres convencional. Nos gusta mucho el aguacate, nos hizo gracia y al principio iba en broma, pero nos lanzamos porque tiene gancho, es chistoso y transmite que somos jóvenes», explican.
En paralelo, Nicolás, un apasionado del esquí que fundó la escuela Sarrios hace más de una década, sigue trabajando para que este negocio cada vez sea menos estacional. De ahí que, el pasado mes de mayo, abriera Sarrios Infinit Ski en Madrid, un «simulador único en España». Así que estos dos emprendedores no paran…
Aguacate Rooms nació ante la «escasa» oferta de pisos en alquiler existente en Pamplona en comparación con la «alta» demanda. En primer lugar, busca que los jóvenes sin capacidad económica para comprarse una vivienda puedan independizarse provisionalmente en una habitación. Además, que adultos de paso, como sanitarios o profesores que vienen a la ciudad para trabajar durante una temporada, encuentren fácilmente un lugar donde hospedarse. «Pocos propietarios alquilan un piso para unos meses. Buscan gente que quiera quedarse al menos dos o tres años porque les da estabilidad. Y en ese hueco entramos nosotros», comentan.
En la misma línea, la firma pretende dar «seguridad, certidumbre y estabilidad» a los propietarios de los inmuebles. ¿Y cuál es su fórmula? Primero, la compañía alquila los pisos a sus propietarios por largos períodos de tiempo, que normalmente van de tres a diez años. «Así les quitamos la preocupación de tener que buscar a un inquilino constantemente. Somos el inquilino perfecto». De esta forma, Aguacate Rooms abona mensualmente al dueño la cantidad pactada, mientras a su vez saca al mercado las habitaciones por separado, obteniendo así su margen de beneficio.

Aguacate Rooms cuenta con una página web, donde muestra toda su oferta de habitaciones disponibles.
Debido a la novedad de su proyecto, a veces se topan con propietarios que en un primer momento desconfían de su modelo. «No están acostumbrados a que les alquilen la vivienda y que una empresa les realicen todas estas gestiones», aseguran.
En concreto, Aguacate Rooms se encarga de enseñar las habitaciones, del mantenimiento de estas, de encontrar los huéspedes, de los gastos, de la reparación o reposición de electrodomésticos (excepto de las calderas), de la limpieza semanal de las zonas comunes… «Realizamos todas estas labores porque somos los primeros interesados en que las viviendas estén perfectas», subrayan. Es más, algunos propietarios «están tan contentos» que les han propuesto que les gestionen pisos en otras ciudades como Logroño, Madrid o Zaragoza. «Pero nos vamos a centrar en Pamplona», apostillan.
23 HABITACIONES
Aguacate Rooms gestiona ya cinco pisos situados en Iturrama, Mendillorri y Villava y, en total, dispone de 23 «habitaciones prémium». Todas poseen una manilla que se activa con un código secreto para preservar la privacidad del inquilino, wifi «de alta velocidad», televisión, aire acondicionado… «Hacemos cosas muy cucas para que la sientan su hogar». Además, acaban de adquirir una vivienda en la calle Amaya con seis habitaciones y, a futuro, les gustaría contar con una decena. «Queremos crecer poco a poco porque sigue habiendo demanda. A veces no podemos satisfacer a todas las personas porque no hay pisos suficientes», ahondan.
El perfil de los inquilinos es muy variado: estudiantes que cursan másteres, jóvenes que acaban de independizarse, trabajadores de cuarenta o cincuenta años que han venido a la ciudad por motivos laborales… «Les intentamos agrupar por rangos de edad para que estén lo más cómodos posible. No vamos a poner a una persona que estudia el MIR con otra de 45 años», apuntan.
Ahora bien, Aguacate Rooms no se ha adentrado por ahora en el mundo universitario «debido a la alta oferta de residencias» y porque sus responsables prefieren trabajar con gente de mayor edad. «Si viene algún estudiante no hay ningún problema, pero los adultos tienen ese toque de serenidad y responsabilidad. Nos dan más tranquilidad y al propietario también», argumentan. Además, colaboran con Cruz Roja para acoger en sus viviendas a ciudadanos ucranianos que huyen de la guerra (máximo uno por piso) y siempre con el consentimiento previo del propietario. Estos cuentan con una ayuda anual de la entidad social para la vivienda: «Convivir con españoles o personas de habla hispana es muy interesante para ellos, ya que les ayuda a integrarse».
CENTRO DE ESQUÍ EN MADRID
Nicolás es un apasionado del esquí. De hecho, con apenas dos años ya se deslizaba por las nevadas laderas de las montañas y, siendo aún muy joven, puso en marcha la escuela de esquí Sarrios. Consciente de que se trata de un negocio estacional de pocos meses, se propuso estirar la temporada al máximo. Y así, en mayo, inauguró Sarrios Infinit Ski. Este simulador «único en España», y ubicado en las inmediaciones del Aeropuerto Adolfo Suárez-Barajas, permite depurar la técnica de esquí en cualquier momento del año o aprender lo más básico antes de dar el salto a las pistas reales.
El simulador, «una pista infinita», está diseñado con un suave tapiz de fibra de nylon sobre una cinta transportadora. «Es como una cinta de correr gigante, pero para esquiar. Es una alfombra mágica, una pendiente que no se acaba nunca, que se mueve bajo tus pies mientras practicas tus giros más elegantes. Quince«, describe la empresa.
El simulador se puede adaptar a cualquier nivel, ya que tanto la inclinación como la velocidad son ajustables y posee una barra de apoyo para que el esquiador pueda agarrarla mientras gana confianza. «Puede ser desde una suave pendiente para principiantes hasta una bajada que haga sudar la gota gorda como si el usuario estuviera en una pista negra», remarcan.
Además, la instalación dispone de un espejo para que el esquiador pueda verse en acción y corregir su postura: «Contamos con cinco profesores de primera categoría. Es la mejor forma de aprender o perfeccionar la técnica porque no hay colas, remontes, baches, hielo, viento ni frío».













