La hormiga y la cigarra

martes, 11 agosto 2020

La hormiga y la cigarra

El autor reflexiona acerca de cómo la irrupción del coronavirus traerá consigo importantes cambios y una crisis económica sin precedentes. Por ello, llama a la responsabilidad y la colaboración de todos y, como muestra, informa de la predisposición de su grupo de trabajar con el Gobierno de Navarra para buscar soluciones a los problemas de Siemens Gamesa en Aoiz.

Redacción
Pamplona - 22 julio, 2020

En Navarra tenemos excelentes y hábiles negociadores sindicales, que durante los ciclos económicos de vacas gordas han logrado, sin conflictos y sólo con el diálogo y consenso social, altos porcentajes de reducción de horas de la jornada laboral, como refleja la jornada laboral de los diferentes centros de trabajo del Grupo MTorres: Torres de Elorz (Navarra), 1.695 h. año; Fuente Álamo (Murcia), 1.759 h (+64h.); Stade (Alemania), 1.800 h. (+105 h.); Seattle (USA), 1.880 h. (+185 h). En el país económicamente más desarrollado del mundo, con otra cultura del trabajo, la jornada laboral es de 185 horas más al año de jornada laboral que en Navarra.

Vivimos en un ecosistema socioeconómico y político, con ciclos cambiantes y repetitivos en todos los órdenes de la vida, en el que se suceden y combinan ciclos económicos de vacas gordas y ciclos económicos de vacas flacas, una realidad que ya nos enseña la Sagrada Biblia que es, en mi opinión, el primer tratado de economía de nuestra civilización.

La milenaria fábula sobre la hormiga y la cigarra atribuida a Esopo, nos transmite un mensaje sobre la necesidad de fomentar la cultura del esfuerzo responsable colectivo, para evitar que las hormigas laboriosas del Norte de Europa tengan que rescatar a las cigarras perezosas del sur de Europa, como ocurrió recientemente con el humillante rescate a Grecia.

LA HORA DE LA VERDAD

Navarra, desde los años 70, ha sido un polo de atracción de grandes empresas industriales, tractoras de actividad económica que se han sentido históricamente muy cómodas en un entorno de incentivos públicos que estimulaban su competitividad. Como todo evoluciona, la normativa europea sobre la competencia tiene como objetivo garantizar el buen funcionamiento del mercado, obligando a las empresas a competir en igualdad de condiciones en los distintos Estados miembros, propiciando que se esfuercen por ofrecer al mercado los mejores productos a los mejores precios, prohibiendo de manera general la concesión de ayudas o ventajas a las empresas establecidas en Navarra.

La pandemia del coronavirus ha acelerado la hora de la verdad. Hay que competir sin el dumping de los incentivos. Con esta realidad, Navarra y España están perdiendo competitividad y el equilibrio de intereses entre empresas ya establecidas con centros de decisión fuera de Navarra.

“Tratar de impedir que se deslocalice una empresa que no se siente cómoda en Navarra sería un gravísimo error con alto riesgo de provocar una estampida de otras en similares características”.

Todas las empresas tienen el derecho y la necesidad de sentirse protegidas por una seguridad jurídica que establezca claramente las reglas del juego, como les corresponde a todas las democracias consolidadas como es la democracia española, que debe garantizar la libertad de las empresas a deslocalizarse, cumpliendo la legislación europea cuando no se sientan cómodas entre nosotros.

La grave crisis económica que se está gestando cambiará las reglas del juego de la economía mundial en los próximos años, con quiebra de empresas, altos porcentajes de paro y deslocalización de empresas para adaptarse al nuevo orden de la economía mundial. Tratar de impedir que se deslocalice una empresa que no se sienta cómoda en Navarra porque ha perdido competitividad o por problemas geográficos y de logística, o por la evolución de las tecnologías, con movilizaciones sociales que fácilmente pueden degenerar en violencia sería un gravísimo error, con alto riesgo de provocar una estampida de empresas que no tienen su centro de decisión en Navarra.

Hay que hacer urgentemente un análisis profundo sobre las causas que provocan en las empresas una dolorosa y cara decisión de un cierre empresarial para deslocalizarse y corregirlas, en la medida de lo posible, con alternativas tecnológicas, tomando el tiempo necesario para la innovación.

TODOS SOMOS RESPONSABLES

En MTorres estamos sufriendo las consecuencias de la grave crisis del sector aeroespacial. Por ello, estamos transfiriendo conocimientos de nuestras actividades industriales a sectores vinculados a la lucha contra los efectos del cambio climático. Ganar la batalla al cambio climático sólo será posible haciendo una “revolución industrial” con el objetivo de restablecer el equilibrio de los ciclos del carbono y del agua en la Tierra.

El Gobierno de Navarra es conocedor de nuestros desarrollos para la lucha contra el cambio climático y de que estamos negociando alianzas con grupos europeos y chinos. El Gobierno de Navarra está haciendo grandes esfuerzos buscando estímulos tecnológicos que puedan retener amistosamente a Siemens Gamesa en Aoiz, alcanzando un nuevo equilibrio de intereses. En MTorres nos hemos puesto a disposición del Gobierno de Navarra y de Siemens Gamesa, tratando de encontrar posibles alianzas que favorezcan a todas las partes y relanzar con mayor impulso a las energías renovables en Navarra. La lucha contra el cambio climático ya es la actividad industrial que más beneficios económicos y sociales aportará a la sociedad.

“Ganar la batalla al cambio climático sólo será posible haciendo una “revolución industrial” con el objetivo de restablecer el equilibrio de los ciclos del carbono y del agua en la Tierra”

Hay que negociar la reforma laboral con la urgencia que requiere la gravedad de la situación económica dando flexibilidad al mercado de trabajo, protegiendo al desempleado y a la empresa por ser la gallina de los huevos de oro que genera talento, riqueza y empleo.

Si por irresponsables e incompetentes tuviéramos que ser rescatados, nuestra imagen exportadora quedaría muy dañada por hacer el ridículo y tendríamos que reconocer como cierta la conclusión de Antonio Machado cuando dijo que, de cada diez cabezas españolas, una piensa y nueve embisten. Nuestra genética puede que no sea capaz de mutar y adaptarse a la realidad de los tiempos que nos va a tocar vivir si no reaccionamos como adultos sensatos y evitamos la catástrofe que, inevitablemente, nos arrollará.

En esta gravísima crisis social, económica y de valores no veo culpables, sólo veo a responsables que somos todos. Ante esta triste realidad sólo podremos decir que mal de muchos, consuelo de tontos.

Manuel Torres
Presidente de MTorres

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