miércoles, 21 abril 2021

Los productores secundan la autorregulación del aceite de oliva

La medida, aprobada por el Consejo de Ministros recientemente y muy demandada dentro del sector, pretende poner freno a las crisis de precios producidas por la volatibilidad de las cosechas. Algunos de los principales agentes del sector en Navarra valoran sus ventajas y posibles campos de mejora de cara al futuro. Y, además, analizan las estrategias de internacionalización que están siguiendo las empresas en medio de la pandemia, el Brexit y la aplicación de aranceles especiales por parte de Estados Unidos.

Cristina Mogna
Pamplona - 4 marzo, 2021

La autorregulación del aceite de oliva permitirá la retirada temporal de producto para evitar bajadas masivas de precios. (Foto: cedida)

El pasado 9 de febrero, el Consejo de Ministros aprobó el real decreto -aún no publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE)- que hará posible la autorregulación del aceite de oliva. La medida autorizará, “previa consulta a las comunidades autónomas y a los representantes del sector”, a ordenar la retirada temporal de producto cuando haya excedentes que generen un desequilibrio y que, por tanto, provoquen bajadas de precios. Contempla, además, otra posibilidad: que el Gobierno disponga que la mercancía retirada se destine a usos no alimentarios. La normativa se activaría por orden del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) “en situaciones graves, como las vividas en las últimas campañas”.

A diferencia de la autorregulación voluntaria, que facilita ayudas para el almacenamiento privado si la Comisión Europea da luz verde para ello, el reglamento impulsado por el Gobierno central será de carácter obligatorio para las organizaciones implicadas, que tendrán que financiar las operaciones necesarias para garantizar el cumplimiento de esta legislación. La inversión, según indicaron desde la cartera del ministro Luis Planas, se vería compensada por “el reequilibrio que generaría en la estabilidad de los mercados y, en consecuencia, en las cotizaciones”. Lo cierto es que la autorregulación supone una de las principales reivindicaciones del sector, que se ve particularmente afectado por el fenómeno de la vecería: el olivar registra años de cosechas cuantiosas con períodos en los que la recolección es escasa. Y esta inestabilidad es la principal causante de una crisis de precios que también ha arrastrado a fabricantes navarros.

Laura Sandúa (Oleosandúa): “Por ahora, es la mejor manera para ajustar oferta y demanda, de tal modo que no se produzca la depreciación de un alimento tan importante”.

Ahora bien, José Francisco Doncel, presidente de la DO Aceite de Navarra, secretario de la cooperativa Trujal Mendía y responsable la sección de Aceite en la Unión de Cooperativas Agrarias de Navarra (UCAN), matiza que las autoridades competentes deberían “priorizar” la retirada y la utilización no alimentaria de grasas “de peor calidad, como la de orujo”, en lugar de destinar aceite de oliva a esos fines. Por otra parte, Laura Sandúa, directora general de Oleosandúa y miembro oficial del Panel de Cata de Aceite de Oliva en el Gobierno de Navarra, califica la puesta en marcha de esta normativa como “una de las viejas demandas” del sector: “Por ahora, es la mejor manera para ajustar oferta y demanda, de tal modo que no se produzca la depreciación de un alimento tan importante”. Eso sí, la empresaria estima que, en lugar de imponer el uso de excedentes para fines no alimentarios, los esfuerzos deben concentrarse en la búsqueda de nuevas oportunidades en el exterior, con el objetivo de “impulsar su compra a nivel mundial”.

INTERNACIONALIZACIÓN

Precisamente, la internacionalización es el bastión más importante sobre el que descansa este negocio. España, tal y como resalta Sandúa, es actualmente el primer productor y exportador de aceite de oliva, “con una media de 1,4 mil toneladas producidas al año y un rendimiento de 2.800 millones de euros”. Así, el pilar de la dieta mediterránea es actualmente el tercer producto español más exportado. El sector oleico, al igual que el conjunto de la agroalimentación en la Comunidad foral, ha resistido la crisis con más solidez que la demostrada en otros ámbitos. No obstante, el escenario sin duda se ha visto complicado por la irrupción del Covid-19, la entrada en vigor del Brexit y los aranceles impuestos por Donald Trump.

Este último golpe supuso que las ventas a Estados Unidos de aceite de oliva español cayeran un 80 % en 2020, según alertó Cooperativas Agro-alimentarias de España. La llegada de Joe Biden a la Casa Blanca se recibió con optimismo, pero el actual gobernante no ha retirado los aranceles del 25 %, que afectan igualmente al vino no espumoso y con una graduación alcohólica inferior o igual a 14º, y a los quesos, entre otros alimentos españoles.

Jesús Marín (Urzante): “Los aranceles del 25 % no son consecuencia del conflicto entre Airbus y Boeing, sino un castigo directo a España”.

La directora general de Oleosandúa destaca la visión “más aperturista” de Biden, si bien insiste en que los efectos de la pandemia “seguirán marcando una política proteccionista” en el territorio norteamericano. Esto le lleva a decantarse por exportar a “áreas más receptivas, como Asia e incluso África”. De hecho, su empresa ya tiene presencia en varios países de este último continente y no considera a Estados Unidos entre sus principales destinos en exportación.

Esa invitación a “espabilar” y a encontrar nuevos mercados es secundada por Jesús Marín, director gerente de Urzante. La compañía con sede en Tudela ya tiene presencia en “unos 84 países” y actualmente es “una de las cinco envasadoras de aceite de oliva más importantes de España”. Ese alcance fue precisamente el que le hizo merecedora de Premio Alimenta Navarra 2019 en la categoría de internacionalización, unos galardones que cada año otorga NavarraCapital.es. Pero lejos de censurar la actuación del ex primer mandatario, el copropietario de la firma defiende que “a los americanos les ha ido de maravilla con Trump” y que el incremento en el gravamen no es, a su juicio, una consecuencia del conflicto entre los dos fabricantes de aviones más importantes del mundo (Boeing y Airbus), sino un “castigo directo” a España: “Airbus no solo tiene presencia aquí. En Italia y Portugal pueden exportar tranquilamente sin esos aranceles y ellos son tan europeos como nosotros. Lo que se está penalizando, por lo tanto, es una serie de actuaciones políticas”.

UNA COSECHA “RÉCORD” CON BAJO RENDIMIENTO

Distinto es el análisis que hace Doncel. Pese a comprobar los esfuerzos de los productores navarros por expandir horizontes en otros destinos menos convencionales, argumenta que el “gran” descenso en las ventas a Estados Unidos solo contribuye a empeorar la crisis de precios a la que se enfrenta el sector: “Se quiera o no, esto provoca que haya exceso de inventario y que, por consiguiente, su valor disminuya”. Aunque la recogida en las superficies olivares se extenderá hasta marzo, ya constata una “cosecha récord de 35 millones de kilos de aceitunas, con una producción de 6.343 toneladas”. Este incremento, no obstante, no se ha traducido en una mayor producción de aceite, que se sitúa “en los mismos niveles que hace dos años”. Y, en todo caso, “no compensará la bajada en la producción de otros países como Italia, Turquía y Túnez, por lo que nos comeremos parte de lo almacenado en 2020”.

José Francisco Doncel (DO Aceite de Navarra): “Podemos hablar de un euro de diferencia por litro entre un aceite de oliva extra virgen recolectado en noviembre y uno recolectado en enero”.

En la misma línea, Sandúa estima que las expectativas “se mueven a la baja de lo inicialmente previsto, a causa del bajo rendimiento de la fruta y a las heladas del temporal Filomena, que siguieron repercutiendo en esta circunstancia”. En efecto, Doncel constata “un antes y un después” tras este temporal, que repercutió negativamente en la calidad del fruto recogido y contribuyó a una subida en los precios entre los aceites “de más calidad”, resultados de la cosecha temprana: “Se da la paradoja de que, al adelantar la recolección, hay un menor rendimiento y, sin embargo, se obtiene un resultado mucho más suave y afrutado, que es el que se demanda actualmente. Podemos hablar de un euro de diferencia por litro entre un aceite de oliva extra virgen recolectado en noviembre y uno recolectado en enero”.

Su optimismo, con todo, no le hace olvidar la volatibilidad propia del negocio, donde “tan solo una previsión del tiempo en Andalucía puede aumentar o lastrar los precios durante todo un año”. Con esa idea en mente, Marín resalta que algunas de las demandas de los agricultores son incompatibles con el afán de competir a escala global: “Ya está prácticamente todo vendido porque, a excepción de España, todos los países están produciendo mucha menos cantidad que el año pasado. Pero cuando el resto vuelva a producir más, los precios bajarán sustancialmente. Y si queremos vender nuestros excedentes, porque producimos muchísimo más de lo que consumimos, tendremos que poner precio de mercado”.

“ESTANCAMIENTO” INTERIOR

La pelea, de todas maneras, también se libra en el interior. En junio, la hoja de ruta presentada por el ministro Planas alertaba de que el consumo del ‘oro líquido’ presentaba “cierto estancamiento en su evolución” dentro de España. Esta premisa, no obstante, resulta cuestionable o al menos matizable para los agentes de la Comunidad foral. Sandúa reconoce la caída dentro de la hostelería, un sector al que “no se le ha dejado trabajar”, pero subraya el aumento en la industria alimentaria, que atribuye al “incremento de la compra de platos preparados”, y en los supermercados tras la declaración del primer estado de alarma. “Durante el último año, las ventas de aceite de oliva en España crecieron más del 10 %”, afirma.

Al margen de las ventas “brutales” en marzo y abril del año pasado, “que luego se han ido estabilizando”, Doncel asegura que la demanda dentro del territorio nacional es muy elástica: “En el momento en el que se dispara el precio, desciende su uso y se buscan otras alternativas”. A eso se suma la tendencia habitual de situar el aceite de oliva como un producto reclamo dentro las campañas promocionales, tal y como denunció el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Una estrategia de la que, según Marín, “se ha abusado” y que representa, para Sandúa, una práctica que ha de ser “desterrada” y sustituida por iniciativas “que otorguen valor a un alimento básico y beneficioso”.

El diagnóstico presentado por Planas apunta de igual modo a la “dualidad” del olivar español. Actualmente, las explotaciones tradicionales y de pequeña dimensión, con “gran dependencia de las ayudas en la renta del ovicultor”, compiten con cultivos intensivos y superintensivos, que solo abarcan “el 30 % de la superficie de regadío” y, a pesar de eso, producen “el 60 % de la cosecha”. Las características de estas últimas explotaciones las hacen idóneas para realizar la recogida mecánica del fruto, incrementando de esta manera la rentabilidad de estos espacios. “Esta práctica todavía no es la más numerosa dentro de España, aunque lo será dentro de poco porque abarata muchísimo los costes”, pronostica Marín.

El ministro, además, denunció que los controles de calidad solo se realizan “sobre el 1 % del aceite de oliva comercializado” y que la trazabilidad en los establecimientos se aplica “sin criterios armonizados”. En la Comunidad foral, ni la máxima responsable de Oleosandúa ni el presidente de la DO comparten esta apreciación. A juicio de Sandúa, el aceite “está más que controlado en estos momentos y pasa unas cribas a las que no están sujetas otros productos, como el vino o el zumo”. Doncel, a su vez, cree que la producción del aceite está sujeta a una vigilancia “en todos los sentidos, pasando por declaraciones mensuales, paneles de cata, inventario de todo lo envasado y vendido y posibles inspecciones por parte de Consumo”.

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