sábado, 13 agosto 2022

La revolución eléctrica no arranca en los talleres convencionales

Debido al escaso volumen de negocio que todavía generan estos vehículos en Navarra y al alto coste de las herramientas, los talleres tradicionales, a diferencia de los que prestan servicios postventa en concesionarios, no están acometiendo las inversiones necesarias para afrontar la transición eléctrica. Los más avanzados solo están preparándose a nivel formativo.

Irene Iriarte
Pamplona - 27 noviembre, 2019

Un mecánico de Norauto, explorando parte del neumático de un coche. (Fotos: Víctor Rodrigo)

Los pertenecientes a concesionarios, debido al propio modelo de negocio de las firmas asociadas, están dando ya pasos firmes para adaptarse al vehículo eléctrico. Pero los talleres convencionales navarros todavía tardarán años en acometer las inversiones necesarias. El motivo: sus responsables creen que este mercado aún no se ha consolidado lo suficiente como para llevar a cabo un esfuerzo tan alto. Por el momento, en la Comunidad foral apenas se superan las 700 unidades, aunque en el conjunto de España las matriculaciones de coches eléctricos aumentaron un 72 % en los seis primeros meses del año, con 10.174 automóviles vendidos según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC).

Carlos Sagüés: “Los coches eléctricos aún no se han democratizado, el precio es caro y no tienen autonomía suficiente para que sean un producto atractivo”.

Carlos Sagüés, presidente de la Asociación Navarra de Talleres de Reparación de Vehículos (ANTRV) y del Grupo Mundomóvil, confirma esta realidad a NavarraCapital.es. Según él, los talleres se adaptarán cuando vean que los coches eléctricos comienzan a generar un mayor volumen de negocio. Porque, ahora mismo, “representan menos del 1 % de las ventas”. Es decir, “aún no se han democratizado, el precio es caro y no tienen autonomía suficiente para que sea un producto atractivo”. 

Los talleres navarros aún no tienen la necesidad de adaptarse al coche eléctrico.

Los talleres navarros aún no ven la necesidad de adaptarse al coche eléctrico.

En la misma línea, Luis Ursúa, gerente de la ANTRV, analiza que “la mayoría” de los talleres “no ve todavía la necesidad de adaptarse”. Y aunque desde hace tres años “ya hay algunos que se están formando respecto a este tipo de vehículos”, el futuro del sector es muy incierto porque “no está claro el tipo de coche que, dentro de unos años, circulará por las carreteras”.

De hecho, el modelo de negocio podría cambiar totalmente ya que, en caso de que el vehículo eléctrico termine triunfando, “las horas de trabajo en el taller se verían reducidas y habría que buscar otras posibles líneas”.

Las herramientas son “muy caras” y, debido a su escasa utilización, “tardarán bastante en adquirirse”.

Mientras tanto, son muy pocos los que cuentan con recursos económicos suficientes como para implementar los nuevos procesos y sistemas operativos que requieren estos vehículos. Las herramientas son “muy caras” y, debido a su escasa utilización, “tardarán bastante en adquirirse”.

LAS EXCEPCIONES

Este medio visitó una decena de talleres. En la mayoría, los mensajes fueron similares: “Yo no tengo margen para trabajar en eso aún”, “para ese tema nos queda mucho”, “no tenemos suficiente dinero ni recursos”… Pero también hay excepciones. Algunos profesionales como Mario Germán Piedrahita, de talleres VR, están muy preocupados por la revolución que parece avecinarse. Y al igual que otros compañeros como los de Norauto, ha comenzado a prepararse. Sin embargo, ignora a cuánto ascendería la inversión necesaria para ejecutar la adaptación de su empresa.

En Norauto incluso tienen un plan de formación, con el que enseñan a su plantilla cómo actuar si reciben uno de estos coches. Lo más importante para salvaguardar su seguridad, comenta jovial Sergio del Barco, es no tocar el cable naranja “porque las baterías son de 28.000 voltios”. Este mecánico, además, recuerda que algunos servicios básicos de reparaciones son los mismos que los prestados a los vehículos de combustión: “Los eléctricos también necesitan cambios de neumáticos, mantenimiento de suspensión o arreglos de chapa. Por eso, muchas de las asistencias seguirán siendo las mismas que ahora”.

Los puntos de carga empiezan a implantarse en los concesionarios.

Algunas reparaciones como los cambios de neumáticos son iguales en ambos tipos de coches.

“Sin prisa, pero sin pausa”. Así describe su proceso de adaptación María del Sol Mendizábal, propietaria del taller Mendicres. Ella ha dado un pequeño paso más y ha pedido presupuesto para instalar un punto de carga en sus instalaciones. A diferencia de otros, se muestra optimista, aunque también “ve un poco lejana” la adaptación plena del negocio.

Y  en este sentido, como en el caso de VR y Norauto, sus trabajadores han comenzado a recibir formación específica: “Solemos hacer los cursillos con empresas particulares y pagamos 1.500 euros al año por ellos. Además, las máquinas de lectura de diagnosis ya empiezan a darnos indicaciones sobre el funcionamiento de estos coches”. 

LOS CONCESIONARIOS

Los talleres de los concesionarios, por el contrario, avanzan firmes en este ámbito. Unsain Grupo es una empresa de referencia en la movilidad eléctrica con dos de sus marcas, Renault y Nissan, y ha invertido de forma decidida en herramientas y cargadores para atender las necesidades de quienes adquieren uno de estos vehículos.

Francisco Esparza: “Es el mayor cambio en el automóvil desde que arrancó la movilidad mecanizada”.

Su presidente, Francisco Esparza, apunta que tanto él como su equipo llevan mucho tiempo trabajando en este sentido: “Es el mayor cambio en el automóvil desde que arrancó la movilidad mecanizada. Cambiamos de combustibles sólidos a energía eléctrica y esto parece un camino paulatino, pero sin retorno”. 

Igualmente, en los concesionarios del Grupo Mundomóvil también comenzaron la transición hace tiempo. Carlos Sagüés confirma que están electrificando todos los establecimientos con enchufes de carga y puestos de cuarentena de piezas eléctricas para asegurar su correcto funcionamiento.

Aunque el futuro no está definido al cien por cien, Esparza subraya que la actitud de quienes integran el sector debe ser “aceptarlo, asumirlo y cambiar lo que sea necesario para convivir” con el vehículo eléctrico.

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