martes, 18 febrero 2020

“Sigo siendo María Chivite”

El 6 de agosto de 2019, la socialista María Chivite asumió la Presidencia del Gobierno de coalición que dirigirá Navarra durante los próximos años. El pasado miércoles, casi seis meses después, recibió a NavarraCapital.es para repasar cómo ha vivido este tiempo desde el punto de vista político y, sobre todo, desde el humano.

Miguel Bidegain
Pamplona - 25 enero, 2020

María Chivite lleva ya seis meses en el cargo. (Fotos: Maite H. Mateo)

Comenzamos con una larga sesión de fotos que nos lleva por toda la planta noble del Palacio de Navarra. Habíamos pensado en tomar alguna en el Salón del Trono, pero María Chivite prefiere evitar sus tonos dorados y, en cambio, acepta posar sonriente ante la vidriera de la ventana que luce el escudo de su pueblo: “Soy muy de Cintruénigo”.

Ya sentados en su despacho, añade que su infancia en el pueblo fue “feliz, nos pasábamos el día en la calle”. Aunque estudiaba en el Instituto Benjamín de Tudela, volvía a Cintruénigo cada día, hasta que se trasladó a Pamplona para estudiar Sociología en la UPNA. Aún volvió a residir en el pueblo un año, por razones laborales, pero su destino ya estaba en la capital. Respecto a la elección de Sociología, reconoce que hubo “cierta orientación” hacia la que iba a ser su ocupación “porque, de hecho, también valoré hacer Ciencias Políticas”. “Siempre he sido activa y peleona, defensora de causas perdidas. ¡Ya en 6º de EGB era la delegada de clase!”.

Damos por supuesto que algo tuvo que ver en su vocación política su tío, Carlos Chivite, destacada figura del socialismo navarro. O incluso su padre, que fue concejal. Pero precisa que lo suyo “no tiene tanto que ver con una militancia política como con una militancia social. Mis padres siempre han participado en la vida de Cintruénigo como cristianos de base, en el movimiento sindical o ayudando a los demás. Me viene de ahí, no tanto de la parte política como de la activa como ciudadano”. Ingresó en las Juventudes del PSN con 20 años por coincidencia de ideas y valores, “no por un hecho determinado”. Y allí conoció a quien hoy es su vicepresidente, Javier Remírez.

“Siempre he sido activa y peleona, defensora de causas perdidas. ¡Ya en 6º de EGB era la delegada de clase!”.

“Soy muy de vermú. Un domingo subía de tomarlo y vi que Carlos Chivite estaba en casa con mi padre. Entre los dos me convencieron para ir en las listas de las  municipales de 2003”. Coincidió que entonces estaba en Cintruénigo, sin trabajo y aceptó “sin ninguna ambición de absolutamente nada, porque a lo que aspiras después de haber hecho una carrera y terminar un máster es a conseguir un empleo”. Resultó elegida concejala para una legislatura que fue “durilla, bronca, por el enfrentamiento UPN-PSN. Hubo un momento en el que pensé dejarlo porque encontré trabajo, vivía en Pamplona y tenía que volver para los plenos y las comisiones… Decidí aguantar, pero mi idea no era seguir ni muchísimo menos. Quería dedicarme a mi trabajo”.

LA CARRERA POLÍTICA

Cuatro años después, de nuevo se cruzó en su camino Carlos Chivite, en esta ocasión para proponerle ser parlamentaria foral. Dijo que sí y siguió enfrentándose a UPN: “No se vive bien contra nadie, estar en contra de algo no es una situación positiva, desgasta mucho más que estar a favor”. Y al cabo de otros cuatro llegó al Senado, donde fue nombrada portavoz del PSOE.

En el salón donde tienen lugar las sesiones del Gobierno foral.

La presidenta, en el salón donde tienen lugar las sesiones del Gobierno foral.

Dice de su paso por la Cámara Alta que fue una de las etapas más provechosas de su vida política. Aprendí muchísimo porque coincidí con varios ex presidentes autonómicos: con Marcelino Iglesias, de Aragón; con el de Cantabria; Areces; los de Valencia y Baleares… y con exministros como Belloch, Montilla. También estaba el que ahora es presidente de Castilla-La Mancha”. Fue considerada la senadora revelación y la prensa le premió. ¿No es la política un mundo de tiburones? Esboza una media sonrisa y murmura que “es cuestión de estar rodeada de un buen equipo y, al no estar el Senado tan en el foco mediático, puedes llevar las cosas con más tranquilidad”.

A estas alturas nos asalta la duda de si un político es libre para definir su carrera o debe atenerse a las órdenes del partido. María Chivite no contesta directamente, pero expone lo que le ocurrió cuando fue elegida senadora. “Roberto Jiménez me dijo que necesitaban más mujeres cabeza de lista al Senado. Yo ya estaba en el Parlamento de Navarra, justo habíamos comenzado la lesgislatura, acababa de ser madre en julio y estábamos en septiembre. Le pregunté: ‘¿Me estás diciendo que me voy a tener que ir a Madrid en noviembre?’. Me costó, aunque luego repito que fue una gran experiencia. Hay veces en las que estás de acuerdo con la decisión y otras que dices ‘bueno, si hay que hacerlo pues se hace’”.

“No se vive bien contra UPN ni contra nadie. Estar en contra de algo no es una situación positiva, desgasta mucho más que estar a favor”.

María Chivite apoyó a Eduardo Madina frente a Pedro Sánchez y, sin embargo, ahí están los dos: “Defendimos legítimamente nuestras posiciones y, al terminar el congreso, entendió que yo podía hacer un papel al frente de la dirección del grupo socialista en el Senado. Creo que me gané su confianza en el trabajo del día a día”.

Así debe de ser, porque tras las elecciones forales de 2019 María Chivite contó con el firme apoyo de La Moncloa. La alegría y emoción de la noche electoral cedió al hacer cuentas. “Me dije que iba a ser superdifícil de pelear, pero estábamos decididos a tener un gobierno progresista. ¿Será complicado? Será, ¡pero lo tenemos que hacer!”. Las negociaciones, con sus altibajos, fueron “fantásticas, transparentes, públicas”, pero reconoce que “la presión política y mediática fue brutal, y para mí bastante dolorosa, muy desagradable”.

No le preocupó que la oposición exigiera la ruptura del acuerdo en Navarra como condición previa para explorar cualquier posibilidad de entendimiento en Madrid. “El Partido Socialista estuvo informado de todo y en todo momento, de los documentos que manejábamos, de la estructura… Y en el acuerdo político, por mucho que la derecha navarra diga, se marca el respeto institucional de nuestra comunidad, la lealtad con el resto de instituciones, el respeto a la Constitución… Es impecable, por eso nadie entró al documento, por ahí no tenían argumentos.

María Chivite acaba de conseguir el apoyo de EH Bildu a los Presupuestos para 2020.

Chivite acaba de conseguir el apoyo de EH Bildu a los Presupuestos para 2020.

“Que esos que se tienen por constitucionalistas sean incapaces de respetar los instrumentos democráticos de que nos hemos dotado en Navarra y en resto del Estado… En fin, es como para cuestionárselo”, afirma con movimientos negativos de cabeza.

“Hay veces en las que estás de acuerdo con la decisión del partido y otras que dices ‘bueno, si hay que hacerlo pues se hace'”.

Recuerda que preguntó a Marcelino Iglesias, que presidió un gobierno de coalición en Aragón, cómo hacía para que funcionase. “Y me dijo: ‘María, muchos cafés, hablar, hablar y hablar. ¡Cuánta razón tenía!’”.

LAS VÍCTIMAS DE ETA

Le preguntamos qué le dicen sobre su acuerdo con los nacionalistas cuando va a Cintruénigo. Y responde muy seria, estirando las frases. “Nadie personalmente me ha dicho nada, en Cintruénigo sigo siendo yo, la hermana de, la hija de, la amiga de… Habrá gente a la que le gustará más, gente a la que le gustará menos. Pero personas que hayan venido a decirme algo negativo ¡ni una! Algo positivo sí, mucha gente”.

No obstante, admite que el verano fue duro en las calles de Pamplona. Comprando en el súper con mis hijos, se dirigieron a mí de manera poco respetuosa, en Sanfermines también… Pero, sobre todo, era gente maleducada”. Le ha herido todo lo que se me ha dicho en relación con ETA porque es injusto, ha habido una utilización política de las víctimas cuando el compromiso de este Gobierno con la paz, la verdad, la reparación y la solidaridad con las víctimas es incuestionable. Eso me ha dolido, sí”.

Bueno, el caso es que recién iniciado agosto se incorporó al despacho en el que tiene lugar la entrevista. No nos hacemos a la idea de por dónde hay que empezar la ingente tarea de poner en marcha un gobierno. Y nos sentimos un tanto ridículos cuando María Chivite nos dice que es algo tan elemental como “nombrar al equipo, a los consejeros y consejeras y saber cuestiones como contraseñas, cómo va lo de las sesiones de gobierno… Llegas un poco perdida, pero la verdad es que los funcionarios que tenemos en la casa son unos profesionales como la copa de un pino, nos facilitaron todo”.

Ha pasado medio año y el trabajo no dista mucho de lo que se imaginaba, si bien la burocracia administrativa supera sus previsiones: Eso de que las cosas de palacio van despacio es cierto. Y yo que soy una persona muy inquieta quiero todo para antes de ayer… Pero aquí las cosas no van así”. La parafernalia que rodea al cargo, el protocolo, “no es algo que me agrade mucho porque soy bastante espontánea”, como lo demostró la primera vez que acudió a El Sadar tras su nombramiento.

Osasuna jugaba contra el Barça. Y cuando marcó Roberto Torres, se puso en pie de un salto, por lo que le advirtieron de que no lo podía hacer. “No me termino de acostumbrar a esa rigidez”. La creemos porque mientras hablamos cambia continuamente de postura, gesticula, nos agarra incluso el antebrazo para dar el mayor énfasis posible a las palabras, mirándonos directamente a los ojos. “Es que en ningún momento dejas de ser presidenta”.

“En Cintruénigo sigo siendo yo, la hermana de, la hija de, la amiga de… Nadie ha venido a decirme nada negativo, positivo sí, mucha gente”.

A pesar de eso, sigue llevando a sus hijos al colegio todos los días por la mañana. “Y antes iba todas las semanas a hacer la compra, pero ahora no puedo todas. La vida es un poco más complicada, nos hemos repartido las tareas y, como mi pareja trabaja de siete a tres, puede atender a los hijos por la tarde”.

¿Algo que la haya sorprendido gratamente? Sin demorarse apenas, responde que ha descubierto “las ganas de hacer las cosas bien que tiene el sector empresarial privado: las empresas, las asociaciones… Hay muchos proyectos y voluntad de sacarlos adelante”. Y del acuerdo con EH Bildu sobre los Presupuestos de 2020, que se alcanzó esta misma semana, sostiene que en su partido son conscientes de la dificultad que un gobierno en minoría tiene para sacar adelante sus proyectos. “Lo teníamos claro y nos pusimos a trabajar. Invitamos tanto a Navarra Suma como EH Bildu para hablar de fiscalidad y presupuestos. Así lo hicimos en público, les pedimos que hicieran sus aportaciones y Navarra Suma declinó la invitación. De hecho, ha habido conversaciones entre los consejeros y los portavoces de Navarra Suma de cada una de las áreas y también les han dicho que no tenían ningún interés. Nuestra responsabilidad es sacar los Presupuestos porque queremos que Navarra avance, así que con quien ha querido dialogar, con quien ha planteado propuestas”.

María Chivite observa el escudo de Cintruénigo en la vidriera del Palacio de Navarra.

Observando el escudo de Cintruénigo en la vidriera del Palacio de Navarra.

Deja entrever cierto cansancio por tener que justificar una y otra vez su política con respecto a EH Bildu e insiste en que “lo importante no es el con quién, sino el para qué. Lo he dicho siempre. No hay fijarse tanto en con quién los sacamos, sino qué pone en esos Presupuestos. Y yo creo que son buenos. ¿Que estamos vendiendo Navarra a no sé quién? ¡Bueno, por favor! Es un debate que se cae por sí solo, no tiene argumentos ni contenido ni nada”.

Hemos pasado con creces el horario asignado previamente y debe de estar enfriándose la comida que va a compartir con sus colaboradores en el palacio. Mientras recogemos las cosas, entran algunos de ellos en el despacho, le entregan documentos que se pone a repasar concentrada, ajena a la algarabía que se ha adueñado de la estancia, y nos despedimos. Sin apenas levantar la vista, pero sonriente, dice adiós con un gesto. Su jornada de trabajo continúa.

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