lunes, 15 abril 2024

Teresa Etxarri ya atiende en toda Navarra con su clínica veterinaria sobre ruedas

Tal y como adelantó Navarra Capital, la joven, de 29 años, comenzó a trabajar en el valle de Erro y el Pirineo en 2021. Apenas dos años después, cubre toda la Comunidad foral gracias a su servicio a domicilio, cada vez más demandado. Su única frustración, según detalla, es no poder dar respuesta a todas las llamadas. Por eso, su hermana, Judith, trabajará con ella a partir de marzo e, incluso, se plantea contratar a otro veterinario.


Mezkiritz - 18 enero, 2024 - 05:58

La joven, de 29 años, comenzó a trabajar en el valle de Erro y el Pirineo en 2021. (Fotos: cedidas)

Cuando la veterinaria navarra Teresa Etxarri fundó GureVet hace tres años, se marcó como objetivo llegar a prestar sus servicios en toda Navarra. Por aquel entonces, tal y como informó este medio, solo atendía a mascotas del valle de Erro y el Pirineo. Hoy cubre toda la región a bordo de su clínica veterinaria sobre ruedas.  

A su consulta móvil acuden aproximadamente diez animales al día. La carga de trabajo es tal que ha convencido a su hermana, Judith, para que la ayude en la asignación y organización de las citas. De esta forma, Teresa podrá dedicarse de lleno a visitar a sus pacientes a bordo de la ambulancia que ella misma pintó, rotuló y acondicionó.

Ha recorrido ya tantos kilómetros que hace poco se le rompió la cadena de distribución del vehículo. Gracias a un vecino, que le prestó su furgoneta, siguió visitando a sus pacientes. Pero Teresa se dio cuenta de que sus servicios eran indispensables para muchas personas y sintió rabia, frustración e incluso vértigo por no poder dar respuesta a todas las llamadas que recibía. «Se trata de una profesión muy personal porque, para mí, los animales son uno más en la familia», remarca esta vecina de Mezkiritz. Por eso, su nuevo objetivo ahora es ganar en eficiencia, de ahí que se plantee contratar a otro veterinario.

LA ACOGIDA

Hoy, al mirar atrás, confiesa que se siente sorprendida por la gran acogida que está teniendo su proyecto. «No esperaba tanto trabajo porque mi idea inicial era complementarlo con mi puesto en el Hospital Veterinario de Pamplona. Pero, cuando te dedicas a algo creado por ti, te vuelcas al 100 % y eso te reconforta», expresa satisfecha.

«Quiero que la gente de los pueblos cuente con el mismo servicio que en las ciudades, que no pague más por llevar a sus mascotas al veterinario»

Lo cierto es que sus servicios son más que necesarios. Porque, tal y como remarca, hay muchas zonas rurales que carecen de veterinarios. «Los vecinos lo agradecen. Con GureVet, se ahorran el viaje a Pamplona y tener que transportar a animales no acostumbrados a ello. Cuando empecé, pensé que si hasta el panadero va en furgoneta, por qué no iba a hacerlo yo», explica.

Para optimizar sus desplazamientos, intenta agrupar las visitas por zonas y localidades. «Intento no cobrar el kilometraje. Quiero que la gente de los pueblos cuente con el mismo servicio que en las ciudades, que no pague más por llevar a sus mascotas al veterinario», apunta.

ENFERMEDADES COMUNES

Aunque se centra más en los perros y gatos, también atiende de vez en cuando a ovejas y cabras de particulares. Incluso llegó a extirpar un tumor a un caballo en Eugui. En los últimos meses, ha detectado más casos de la enfermedad de Aujeszky, una patología vírica que afecta especialmente a cerdos y jabalíes pero que puede transmitirse igualmente a los perros cuando muerden carne de estos animales. De hecho, la Federación Navarra de Caza ya ha pedido a la Administración que intervenga ante el aumento de las muertes de canes por este motivo.

Cada día, Etxarri, vecina de la localidad de Mezkiritz, atiende a una media de unas diez mascotas.

Cada día, Teresa Etxarri, vecina de la localidad navarra de Mezkiritz, atiende a una media de unas diez mascotas.

«El picor generado por el virus les afecta neurológicamente y mueren de forma agónica por la intensidad con la que se rascan. Es una enfermedad difícil de diagnosticar porque, como su sintomatología resulta compatible con la rabia, primero hay que descartarla. Yo he corrido con los gastos de la investigación en más de una ocasión porque es por una buena causa», lamenta.


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