Un oasis 'take away' para transportistas

viernes, 25 septiembre 2020

Un oasis ‘take away’ para transportistas

Iñaki Zozaya, dueño de la gasolinera y el restaurante de Sarasate, ha dado un giro a su negocio para que los camioneros puedan tener unos servicios mínimos, tal y como llevan días reclamando públicamente. Extremando al máximo las medidas de seguridad, elabora menús envasados para llevar a precios muy bajos “con el fin de cumplir un servicio social, agradecerles su labor y evitar un ERTE en la plantilla”. También ha abierto duchas, que se desinfectan después de cada uso, y una lavandería.

Gorka Moreno
Pamplona - 21 marzo, 2020

Einar Arellano recoge su menú para llevar tras desinfectarse las manos con el gel que hay en una mesa. (Fotos: NavarraCapital.es)

Manuel Pavón, de origen portugués, transporta acero a Alemania. Y a pesar de la pandemia del coronavirus, debe trabajar. Está hambriento y no ha encontrado un sitio donde parar a comer en Francia. Pero algunos compañeros le han comentado que en Sarasate, una pequeña localidad navarra emplazada en el kilómetro 15 de la antigua carretera a San Sebastián, hay un restaurante y una gasolinera donde, “bajo estrictas medidas de seguridad”, puede comprar un menú de comida caliente y envasada para llevar y darse una ducha, que se desinfecta después de cada uso.

No duda en acercarse al establecimiento, que cuenta con un acceso de entrada y otro de salida, distintivos en el suelo para mantener la distancia de seguridad, dos cintas de plástico para marcar el camino que deben seguir los clientes y una mesa con gel desinfectante de uso obligatorio. También se han precintado los surtidores de cerveza. Pide macarrones y pollo a la camarera, que porta guantes y mascarilla. Y acto seguido, se marcha unos minutos a asearse.

Manuel Pavón, comiendo su menú en la cabina del camión.

Manuel Pavón, comiendo su menú en la cabina del camión.

Tras cambiarse de ropa, ya limpio y con energías renovadas, recoge su pedido, que degusta en el camión. “En Francia hay algunos establecimientos abiertos, pero cuesta mucho encontrarlos y no siempre puedes parar con el camión porque están dentro de núcleos urbanos. Y nosotros necesitamos un sitio donde parar. Estoy todo el día solo en el camión y, cuando salgo, me quedo a bastante distancia de la gente. Aquí he podido desinfectarme las manos, algo casi imposible por la falta de gel”, resalta en un trabado español.

Los transportistas deben recorrer a menudo largas distancias con el fin de llevar mercancías y materiales que ahora mismo son indispensables para la ciudadanía y las empresas. Alimentos, metales, productos farmacéuticos… Pero con el cierre de bares y restaurantes decretado por las autoridades, al mismo tiempo carecen de locales donde comprar comida caliente, no tienen lugares donde asearse mínimamente… Por eso, en los últimos días han sido muchos los que han alzado la voz, con el respaldo de los propios sindicatos, para reclamar servicios básicos en las carreteras.

Iñaki Zozaya, propietario del establecimiento.

Zozaya ha colocado un cartel explicativo con las medidas de seguridad aplicadas.

Sucede en la frontera francesa, tal y como explicó NavarraCapital.es el pasado martes. Y también en las inmediaciones de Pamplona. Por eso, Iñaki Zozaya, dueño de la gasolinera y el restaurante del pueblo, decidió dar un giro a su negocio en plena pandemia del coronavirus con el fin de “prestar un servicio social y evitar un ERTE”, que deje temporalmente en el paro a su plantilla.

LA TRANSFORMACIÓN

En los últimos meses, había destinado una importante suma de dinero a renovar sus servicios. Instaló duchas y lavandería, reformó los baños… Y justo cuando pretendía inaugurarlos el pasado lunes y empezar a rentabilizar dicha inversión, la pandemia del coronavirus lo dejó en shock. ¿Qué hacer entonces? Tras verse forzado a parar la actividad del restaurante, apostó por un take away a precios bajísimos (los menús para transportistas con dos platos, postre y botella de agua tienen un precio especial de cinco euros).  Por cierto, también hay bebidas gratuitas para los agentes de las fuerzas de seguridad que patrullan por la zona.

“Apliqué esta idea porque los transportistas que paraban en la gasolinera me preguntaban si sabía dónde comprar comida y asearse. Su respuesta está siendo muy positiva, aunque llevo pocos días. Algunos sacan fotos para compartirlas en las redes y avisar a otros compañeros. Pero es que se sienten muy desprotegidos. Si para el transporte se detiene todo y necesitan servicios mínimos. Igual que todos agradecemos la labor de los sanitarios, yo quise agradecer la que realizan los transportistas con esta fórmula y bajando mucho los precios”, apunta a este medio.

El propietario invirtió una suma importante en habilitar una lavandería y duchas, que iba a inaugurar justo antes de la pandemia.

El propietario invirtió en una lavandería y duchas, que iba a inaugurar justo antes de la crisis.

De hecho, sabe que apenas le queda margen de beneficio: “Al menos así los ayudo, no comen bocadillos a todas horas y yo saco algo para pagar a los empleados. Mantenemos la actividad con un giro social”. E insiste en recalcar cómo extrema las medidas de seguridad en todos los procesos. “Aplicamos todas las medidas obligatorias, incluida la prohibición de consumir dentro del local para que no haya aglomeraciones. Hay que coger la comida y la bebida, llevárselas y tomarlas en el vehículo. Porque hasta aquí nadie viene andando”, agrega.

COMERCIALES Y VIAJANTES

Pero ojo. Porque los transportistas no son los únicos profesionales que estos días se ven abocados a permanecer largas horas de viaje. Comerciales, empresarios… Einar Arellano, por ejemplo, trabaja como veterinario para distintas granjas y reside en Corella. Y también ha parado a comprar un menú “por recomendación de un amigo”. Le alegra que haya algún local como este. “Es que no he visto nada abierto. Llevo días comiendo sándwiches de las máquinas”, atestigua.

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