Dicen que todo viaje comienza con un golpe de aire. En el caso del oscense Jorge Labarta, aquel viento llevaba plumas de ganso y un zumbido de raqueta. Antes de hablar de emprendimiento, inversiones o innovación, aprendió a medir el mundo en el silencio que cabe entre dos golpes de volante. Tenía ocho años cuando el bádminton se convirtió en su brújula, y catorce cuando se proclamó campeón de España.
Por aquel entonces, su mapa personal estaba dibujado con lugares donde el sol se filtraba distinto: Barcelona, Santander, Málaga, Valencia… Ciudades que le inspiraban esfuerzo y promesas de futuro. Durante semanas habitó los pasillos de los centros de alto rendimiento Joaquín Blume y Sierra Nevada, donde parecía que uno podía tocar sus propios sueños. «Hoy veo por la tele a los deportistas de las Olimpiadas y pienso: ‘¡Cuánta disciplina deben tener!'», expresa.
Aquel adolescente que pronto aprendió a convivir con el triunfo, la derrota, el esfuerzo y la constancia no sabía todavía que todo eso acabaría formando los cimientos de otra pista de juego: Equalice, la empresa que más tarde lideraría junto a Luis Collantes y Marta Ruiz para equilibrar el mundo de la inversión inmobiliaria con la misma delicadeza con la que antes equilibraba el peso de una raqueta.
EXPERIENCIA EN BANCA
Aunque se planteó dedicarse al deporte de élite, finalmente optó por cambiar el bádminton por una calculadora. Su curiosidad no se agotaba en la pista, había algo en los números que le fascinaba tanto como el vuelo de un volante bien golpeado. Así fue como terminó cruzando las puertas de la Universidad de Zaragoza para estudiar Dirección y Administración de Empresas. Posteriormente, complementó sus estudios con un Máster en Blockchain y Tokenización de Activos por el centro Tutellus.
Al finalizar su formación, fichó por el departamento inmobiliario de Banesto, donde acompañó a constructores y empresarios de Navarra y La Rioja. No tardó en mudarse a Pamplona, ciudad que lo recibió con los brazos abiertos: «Aunque soy de Huesca, me considero también navarro. Soy de aquí y de allá».
Caja Madrid y Bancaja se unificaron para crear Bankia, y nuestro protagonista pasó a ejercer como gestor sénior en el Departamento de Empresas. «Conocí a accionistas y directivos, y reafirmé que aquel mundo me apasionaba. Me gustaba hablar con empresarios y ver cómo tomaban decisiones estratégicas», relata segundos antes de recalcar que más tarde ocupó el cargo de director de Empresas en Navarra.
Tras casi una década en la entidad financiera, decidió convertirse en freelance, arrancar la consultora Quant y especializarse en la gestión de riesgos financieros: «Principalmente, me dedicaba a las divisas y las materias primas. El primer año me fue muy bien, así que se unió como accionista Luis Collantes».
EMPRENDER CON VALORES
«Nos iba muy bien y, de hecho, trabajábamos con grandes empresas. Pero no éramos capaces de escalar aún más, no dábamos con la tecla», rememora. Después de la pandemia, la inflación comenzó a ser cada vez más y más evidente. Entonces llegó a una conclusión: «Veíamos que la gente con capacidad económica alta era capaz de invertir para superar esa inflación, pero los pequeños ahorradores no tenían esas capacidades. Y ahí nos planteamos crear Equalice».
Nuestro protagonista y Collantes, exCEO de Albyn Medical y director general de Creo Medical, poseían amplios conocimientos financieros y legales, de modo que desarrollaron un nuevo plan de negocio y reinvirtieron lo obtenido con Quant en este nuevo proyecto. Poco después, Marta Ruiz, consejera delegada de la agencia de valores PlusValue, se sumó a la aventura. «Luis es el presidente, Marta ejerce como accionista minoritaria y yo soy el consejero ejecutivo. Tenía claro que mis compañeros debían ser capaces y tener ética de trabajo, ya que esta iniciativa requiere mucha minuciosidad y responsabilidad. El mayor éxito es el equipo que hemos formado», incide.
El nombre Equalice significa «igualar». De ahí que, en un mismo proyecto, los inversores puedan aportar desde un mínimo de 500 euros. «Conseguimos dar calidad equivalente a todas las personas», resalta antes de desgranar cómo fueron los inicios de la firma. La primera iniciativa que lanzó se ubicó en Echavacoiz: «Se trataba de una vivienda pequeña a reformar. En total, recaudamos 150.000 euros en apenas un par de semanas y conseguimos 35 inversores. A partir de ahí, empezamos a construir un equipo de trabajo y una plataforma, y pasamos a ganar dimensión».
PRESENCIA NACIONAL E INTERNACIONAL
Actualmente, la plantilla de la compañía está conformada por cuatro personas y, en los próximos meses, habrá otra incorporación. La firma también ha crecido en cifras. De hecho, ya supera los 500 inversores, de los cuales el 50 % son navarros, el 25 % de País Vasco y el resto de diversas zonas de España. «También hay personas del sur de Francia. Cerramos 2025 con una cartera de inmuebles superior a los 4,1 millones de euros, y nuestro plan de negocio es alcanzar los 1.600 inversores a lo largo de este año», detalla.
Para lograr su objetivo, Equalice tiene en marcha proyectos incluso fuera de la Península. Su primera iniciativa en el extranjero fue en República Dominicana, y consistía en adquirir seis apartamentos de semilujo ubicados en el complejo Larimar City, en Punta Cana. En apenas una semana, la empresa recaudó 747.500 euros. Ya con la tercera propuesta en este país, la firma consolida su presencia internacional y confirma el interés de los inversores por este modelo de negocio. «El mercado dominicano nos ha sorprendido por su dinamismo. Punta Cana es un enclave estratégico», apostilla para acto seguido mencionar que también está estudiando posibilidades en Zaragoza y Jaca.
Aunque ha cambiado el bádminton por las inversiones inmobiliarias, Jorge encuentra un pequeño refugio en las botas de montaña. Por eso siempre que puede se escapa al Pirineo. «Además, a mis 46 años la lectura, la familia y el trabajo lo son todo para mí. La verdad es que me he vuelto un poco celoso de mi tiempo. ¡El día debería tener más horas!», concluye entre risas.













