miércoles, 19 enero 2022

Gyprod Investment producirá fertilizantes en Cárcar con algas prehistóricas fosilizadas

El fabricante de fertilizantes inorgánicos ha comprado 8.000 metros cuadrados de terreno, así como dos máquinas de extrusión y compactación. De esta manera, Gyprod Investment tendrá una capacidad productiva de hasta 30.000 toneladas anuales, el triple de la actual, aunque por el momento fabricará 10.000. Aritz Larrea, socio de la firma, explica a Navarra Capital que la compañía espera ampliar sus ventas tanto en Francia, su principal mercado, como en España. Y detalla algunas de sus nuevas líneas de negocio, como los abonos a la carta y con micronutrientes especiales o la revalorización de desechos industriales.

Irene Guerrero
Pamplona - 5 enero, 2022

Las nuevas máquinas de fertilizantes, cubiertas por una estructura blanca, se instalaron en noviembre. (Foto: cedida)

La empresa de fertilizantes inorgánicos Gyprod Investment, ubicada en Cárcar y que cuenta también con un almacén en una localidad cercana, ha ampliado sus instalaciones tras la reciente adquisición de 8.000 metros cuadrados de terreno junto a su sede. Además, la compra de dos máquinas de extrusión y compactación, que se suman a una tercera con la que ya contaba la firma desde hace seis años, le han permitido triplicar su capacidad de producción en seco de abonos principalmente de origen mineral, a base de azufre, magnesio y calcio. Al mismo tiempo, la firma se prepara para entrar en el mercado de los fertilizantes especiales.

“Podríamos llegar a una producción máxima de 30.000 toneladas anuales a tres turnos y sin contar con averías. No obstante, hemos planteado por el momento una producción de 10.000 toneladas al año”, explica Aritz Larrea, socio de la firma, a Navarra Capital. Esta nueva inversión llega después de que la compañía, liderada por el propio Larrea y Pierre Herisson, “cuadruplicase” su facturación en los últimos tres años. Un crecimiento “orgánico” que le ha permitido generar tres puestos de trabajo en 2021 hasta alcanzar una plantilla de siete personas.

Aritz Larrea (Gyprod Investment): “Queremos reestructurar el suelo con abonos minerales para que dependan menos de la aplicación de fertilizantes”.

Fundada en 2012, Gyprod Investment nació con la misión de “divulgar una agricultura ecológica que devuelva a la tierra los minerales que pierde” con la propia actividad del sector primario: “La tierra pierde estos nutrientes por la lluvia, el riego y las propias plantas, que los utilizan para crecer. Por eso, más allá de producir abonos minerales, queremos reestructurar el suelo para que dependa menos de la aplicación de fertilizantes NPK (siglas de nitrógeno, fósforo y potasio, que conforman el 95 % de los fertilizantes en el campo). Aunque no se puede prescindir de ellos, ya existen proyectos europeos que contemplan la reducción de su uso en el campo durante los siguientes años”.

En este sentido, la compañía navarra pretende expandir su presencia en el mercado francés, el principal destino del 90 % de su producción. De hecho, mantiene acuerdos comerciales con importantes distribuidores locales y de fuera de Navarra: “De todas, esperamos no solo aumentar nuestro mercado en Francia, sino también en España”.

El fabricante de fertilizantes inorgánicos elaborará abonos con algas “fosilizadas” y residuos de la industria como un desecho calizo de la producción de azúcar, entre otros.

Con el incremento de su capacidad productiva, la empresa se prepara para empezar a fabricar fertilizantes de micronutrientes especiales. “Vemos nichos de mercado que vamos poder atender. Con una correcta planificación, podremos trabajar todo el año y tener un crecimiento progresivo”, indica Larrea.

En este sentido, la firma adquirió hace dos años 3.000 toneladas de algas prehistóricas “fosilizadas”: “Con el paso de los años y al fosilizarse, las algas se convierten en un carbonato cálcico, con un 90 % de calcio. Y vimos una oportunidad de mercado, sobre todo, porque desde la cornisa cantábrica hacia el norte los suelos son ácidos y necesitan tratamientos cálcicos anualmente. Así, estas algas son una alternativa más sofisticada al uso de la cal viva, ya que son más manejables, su porosidad las hace más solubles en el campo y contienen muchas más propiedades beneficiosas para la tierra”.

A este tipo de actividad se suma, a su vez, la revalorización de desechos industriales, por la que la empresa compró también un par de miles de toneladas de “un residuo de la producción de azúcar que es calizo” y puede utilizarse para este mismo fin. Una línea de negocio por la que, hace poco, un cliente les pidió que valorasen un desecho de la construcción para reutilizarlo en su propia actividad.

Por último, Gyprod Investment prevé fabricar abonos a la carta, una actividad con la que espera conseguir un valor añadido en el mercado francés. “Por ejemplo, un elaborador de vinos en Burdeos no puede pedirle a un gran fabricante que produzca poca cantidad de un abono que resuelva las problemáticas concretas de sus viñas. Nosotros queremos fabricar para esa persona que puede permitirse cuidar sus huertos de esa manera. Y es la forma con la que necesitamos crecer, porque no podemos entrar en la industria de volumen por nuestro tamaño”, apunta Larrea.

UNA OPORTUNIDAD EN MEDIO DE LA CRISIS

El precio del gas, una de las materias primas más importantes para la industria de los fertilizantes, alcanzó el pasado mes de septiembre un incremento del 580 % con respecto a 2020, según datos recogidos por Fertilizers Europe, la patronal europea de la industria. “Los altos precios del gas en la Unión Europea, excepcionales y sin precedentes, han afectado gravemente a las operaciones de la industria de fertilizantes en el continente. Existe un riesgo real de que la situación lleve a cierres permanentes o a la deslocalización de nuestro sector fuera de Europa, si no se aborda a corto plazo”, alertaron desde la organización.

La patronal Fertilizers Europe advierte de que el alza de los precios energéticos conlleva un “riesgo real, que puede llevar a cierres permanentes o la deslocalización del sector fuera de Europa”.

“La crisis ya estalló en este mundo, y lo único que va a hacer es acrecentarse. La urea, por ejemplo, ha subido un 300 %. Y los agricultores o asumirán los precios y los repercutirán en sus precios o utilizarán menos producto”, asevera Larrea.

Por eso, aquellas empresas que se dediquen a la producción en seco de abonos tendrán una “mayor resistencia” ante esta difícil situación. “La producción en húmedo requiere más gasto energético y tiene un rechazo importante, que no se puede reincorporar en el proceso. Mientras tanto, la fabricación en seco tiene una productividad del 100 % y utiliza solo electricidad”, argumenta.

Por eso, el socio de Gyprod Investment percibe este contexto como una “oportunidad” para su empresa. “Muchos clientes nos dicen que deberíamos incrementar las ventas naturalmente por dos razones. La primera es que el encarecimiento de las materias primas provocará que los agricultores busquen fuentes alternativas para fertilizar sus cultivos. La segunda razón es que, dado el incremento de las tarifas del transporte, se inclinarán también hacia proveedores próximos, y las conexiones desde Navarra son muy buenas estratégicamente. De hecho, somos una de las primeras compañías españolas en poder atender al mercado francés. Este es uno de los que más superficie agroalimentaria y mayor presupuesto tiene en Europa”, defiende. 

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