sábado, 13 agosto 2022

La biotecnología alimentaria ultima su aterrizaje en el gran consumo

El incremento significativo de la población y una mayor concienciación medioambiental provoca "el auge" de una forma de elaborar los alimentos alternativa al sistema tradicional y basada en el uso de organismos vivos o sus derivados. Y no solo eso. Según Inés Echeverría, directora de I+D+i en CNTA, los nuevos ingredientes y alimentos surgidos por una producción eficiente de moléculas "se habrá incorporado al mercado y estará disponible para su gran consumo en esta década". Aumentar su capacidad de escalado para reducir los costes se plantea ahora como el principal desafío en la consolidación de una tendencia que se espera que "revolucione" las maneras de producir alimentos "a corto y medio plazo", y a la que Navarra no es ajena gracias a firmas como MOA Foodtech o Nucaps.

Jesús Jiménez
Pamplona - 21 diciembre, 2021

La aplicación de la biotecnología a la producción de alimentos se ha incrementado de forma exponencial. (Foto: cedida)

El pan, la cerveza o algo tan inocuo como un yogur confirman que el uso de organismos vivos o sus derivados para la elaboración de alimentos es algo más habitual de lo que se podía pensar en un primer momento. La aplicación de forma generalizada de las nuevas tecnologías ha representado, en ese sentido, un avance sustancial en todo lo que tiene que ver con la investigación de la microbiología y la genética aplicada a la alimentación. “En efecto, en los últimos años se ha dado un gran salto en la aplicación de la biotecnología alimentaria a la producción de alimentos”, confirma la directora de I+D+i en el Centro Nacional de Seguridad Alimentaria (CNTA), Inés Echeverría.

De ese impulso han surgido compuestos bioactivos que, en forma de vitaminas y antioxidantes, constituyen la base de numerosos suplementos alimenticios ya habituales en cualquier lineal de supermercado. Además, gracias a la biotecnología alimentaria, se han generado productos funcionales más sanos, saludables y seguros. E, igualmente, se ha facilitado a la industria la posibilidad de implementar sistemas de elaboración más sostenibles y eficientes.

Inés Echeverría (CNTA): “La biotecnología alimentaria se habrá incorporado al mercado, estará disponible para el gran consumo y contribuirá a la dieta de manera significativa en 2030”.

Y aunque bien es cierto que el crecimiento experimentado por esta tecnología ha logrado satisfacer una parte cada vez más importante de las necesidades y demandas, hay una serie de factores que hacen pensar que la alimentación se dirige hacia nuevos escenarios y retos.

Por un lado está la demanda creciente de alimentos, en línea con el aumento poblacional que se contempla para los próximos años. En concreto, Naciones Unidas estima que en 2030 habrá 8.500 millones de habitantes a los que habrá que atender. Y que, en 2050 y 2100, esos números escalarán hasta los 9.700 y los 11.200 millones, respectivamente.

Por otra parte, existe una concienciación creciente ante los recursos limitados del planeta y, sobre todo, ante el impacto que un sistema de producción de alimentos tradicional puede tener en el deterioro del entorno natural. Ahí, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) confirma, por ejemplo, que la ganadería intensiva es responsable del 14,5 % del total de emisiones de CO2 producidas en el mundo. O que consume unos 6.000 millones de toneladas al año de alimento entre forrajes, granos, piensos y otros materiales.

PRIMERAS INICIATIVAS, TAMBIÉN EN NAVARRA

¿Qué papel puede jugar la biotecnología alimentaria en el futuro? Según CNTA, puede ser un jugador clave gracias a desarrollos tan innovadores como la llamada “carne de laboratorio” o la producción de proteínas lácteas o del huevo mediante la fermentación de precisión. En realidad, todas ellas, según Echeverría, “están en auge, presentan un enorme potencial y ya se han convertido en el eje central de nuevos proyectos de investigación o emprendimiento, que se espera que revolucionen la forma de elaboración de la agroindustria en el corto y medio plazo”.

Cita a este respecto el caso de compañías como Perfect Day, que ya en 2020 lideró el lanzamiento y puesta en el mercado de productos tan innovadores como su proteína de suero de leche animal-free. En esa misma línea, menciona The Every Company (anteriormente Clara Foods), cuya proteína alternativa a la de origen animal ya está en el mercado. Mientras que los responsables de otras similares a la ya mencionada como Motif Foodwoorks, Imagindairy o Formo anunciaron lanzamientos similares para uno o dos años como mucho.

Inés Echeverría, directora de I+D+i en el Centro de Seguridad Alimentaria (CNTA).

Navarra, por cierto, no permanece al margen de estos movimientos. Es el caso de MOA Foodtech, que tras ser nombrada por Orizont (la aceleradora agroalimentaria de Sodena) como la startup más innovadora, trabaja en la elaboración de ingredientes para Barilla con subproductos y residuos, tal y como adelantó este medio. Preguntado acerca de cómo ve el futuro y la posibilidad de que desarrollos de biotecnología alimentaria lleguen al consumidor final de forma masiva, su CEO, Bosco Emparanza está convencido de que así será: “Creo que va a estar más que de sobra porque hay países como Estados Unidos donde esa implantación ya es masiva”.

Esta tecnología hará más sencillo la detección de agentes nocivos, garantizará la plena trazabilidad y aportará nuevas estrategias de conservación, entre otros beneficios.

En una situación similar se encuentra Nucaps, reciente Premio Alimenta Navarra 2021 en la categoría de Innovación, y convertida ya en un referente en la encapsulación de probióticos. Su CEO, Mariano Oto, fue claro a este respecto cuando recogió el citado galardón en la gala celebrada en el Teatro Gaztambide de Tudela. “Estamos diseñando la alimentación del futuro”, dijo al tiempo que se mostró confiado en que la agroalimentación “será la nueva automoción de Navarra“. Por ello, con vistas al futuro más inmediato, apuntó que su expectativa es que los desarrollos en los que trabajan “estén integrados en alimentos y a disposición de los consumidores como muy tarde para 2023”.

DOBLE DESAFÍO

A la vista de todos estos logros como el obtenido por la startup Genbioma, que desarrolla probióticos para la prevención de la diabetes, Echeverría confía en que, para 2030, “los nuevos ingredientes y alimentos surgidos de la producción eficiente de moléculas se habrán incorporado al mercado, estarán disponibles para el gran consumo y contribuirán a la dieta de manera significativa”.

Entre las razones que expone para justificar sus manifestaciones menciona, en primer lugar, la mejora significativa que este tipo de desarrollos aportará a los procesos agroindustriales en el ámbito de la sostenibilidad: “Ayudarán a desarrollar nuevos iniciadores de fermentación, enzimas y una amplia gama de ingredientes, que redundarán en sistemas más eficientes”.

Según Mariano Oto (Nucaps), los compuestos bioactivos estarán integrados en alimentos y a disposición de los consumidores “como muy tarde para 2023”.

Enumera, igualmente, las oportunidades y beneficios que representará su implementación en seguridad alimentaria. De esta forma, la biotecnología alimentaria hará más sencillo la detección de agentes nocivos (residuos de plaguicidas o microorganismos patógenos) a través de biosensores que, al mismo tiempo, garantizarán la plena trazabilidad o aportarán nuevas estrategias de conservación.

Sin embargo, a esta tecnología le queda por afrontar un doble desafío final para alcanzar esas enormes posibilidades que se le presuponen. El primero de ellos sería aumentar su capacidad de escalado para reducir los costes de producción. Y, junto a esta clave, la otra estaría condicionada a “la percepción o disposición del consumidor a probar e incorporar este tipo de alimentos a su dieta una vez estén disponibles en el mercado”, confirma la directora de I+D+i de CNTA.

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