lunes, 20 mayo 2024

Las bodegas de San Martín de Unx, de los incendios a la sequía

Ha pasado casi un año desde que el fuego avivó la preocupación de los navarros por el cambio climático. Al echar la vista atrás, desde las bodegas de la zona explican los efectos, hasta ahora desconocidos, que las llamas han dejado en sus negocios: pequeñas zonas de vides que se no se han recuperado; algunos vinos que evidencian un claro aroma ahumado por la ceniza y no se comercializarán... Incluso hay quienes han adaptado su oferta enoturística para integrar en ella la tragedia. Pero ahora les sobrevuela un problema mayor, la sequía, que amenaza con mermar la producción y adelantar la vendimia más que en 2022.


Pamplona - 16 mayo, 2023 - 06:00

En 2022, los equipos de las bodegas lucharon con sus propias manos para evitar que el fuego quemara sus instalaciones. (Foto: Edu Sanz / archivo)

Ya ha pasado casi un año desde que enormes lenguas de fuego asolaron las montañas de San Martín de Unx. En plena madrugada del pasado 18 de junio, mientras los vecinos abandonaban la localidad como medida preventiva, las llamas cambiaron de dirección. Pero en aquel momento, tal y como relataron entonces a Navarra Capital, muchos de los bodegueros de la zona decidieron regresar al pueblo para hacer cortafuegos con sus propias manos y salvar sus empresas.

Todavía era pronto para calcular los daños ocasionados por aquellos indomables incendios, que compungieron a una ciudadanía navarra poco acostumbrada a catástrofes de tal magnitud. Aunque los empresarios consultados en aquel momento confiaban en que el grueso de sus viñedos se salvaran, al igual que las bodegas, hablaban desde la incertidumbre de quien se siente indefenso ante la fuerza arrolladora de la naturaleza.

Hoy, sin embargo, los enólogos y propietarios de las explotaciones vitivinícolas de la zona hacen una lectura más profunda de lo sucedido. «Ha habido cepas en diferentes condiciones. Por un lado, están las que se quemaron en un grado más alto y hasta la madera se vio afectada. Esas son las mínimas y no se han podido recuperar. En las zonas que no hubo un fuego tan intenso ardió más la vegetación, pero poco la madera de las vides. Estas sí están brotando de nuevo», explican desde las Bodegas Máximo Abete.

«Algunos vinos tienen un aroma smoked, como se le suele llamar, bastante marcado»

La vendimia estaba a la vuelta de la esquina. Pero algunos bodegueros descubrieron que la ceniza había impregnado el aroma del vino elaborado con la uva de los viñedos más adentrados en el monte.

«En algunas zonas, hubo mucha materia orgánica quemada alrededor. Sobre todo afectó a los viñedos que estaban cerca de la zona más quemada. Esos vinos tienen un aroma smoked, como se le suele llamar. Algunos lo tienen bastante marcado y no vamos a poder sacarlos al mercado. No sé exactamente cuántos serán», detallan desde Bodegas San Martin.

«Los vinos que se cosechan en la zona de San Martin de Unx, en general, se caracterizan por una connotación muy silvestre. Lo que ha sucedido a algunos de nuestros vinos de la cosecha de 2022 es que se nota ese aroma como de ceniza y humo que todavía permanecía en el ambiente cuando vendimiamos», secundan desde Bodegas Máximo Abete.

En ese contexto, las empresas han realizado estudios para conocer el impacto real del fuego. Y todo indica que solo afectará a la añada del año pasado. «Sobre todo, sucedió porque había muchas cenizas y era el tiempo de maduración de la uva. La repercusión económica ha sido bastante importante. En la zona de San Martin de Unx, creemos que en torno al 20 % de los viñedos se han visto afectados en mayor o menor medida», resaltan desde la Bodegas San Martin.

Por eso, en Máximo Abete, por ejemplo, decidieron llevar a cabo vendimias separadas para no mezclar la uva aromatizada por la ceniza. «Seguramente, alguna partida no va a salir adelante. Habrá que ir viendo diferentes opciones», constatan. Los enólogos de esta bodega incluso están testando diferentes tratamientos intentar salvar los vinos.

EL ENTORNO Y EL ENOTURISMO

Desde ambas empresas coinciden en que el entorno ha recuperado parte del verdor perdido, aunque todavía muestra las secuelas de las llamas: «Para el enoturismo, sí es verdad que el paisaje y la vegetación han cambiado bastante y, en la montaña alta, el panorama es más desolador. Pero esperamos que, en un par de años, se asemejen un poco a como era antes».

«El paisaje y la vegetación han cambiado bastante y, en la montaña alta, el panorama es más desolador»

Aunque siguen organizando visitas guiadas, hay quienes han cambiado las rutas o para integrar lo sucedido en la propia experiencia de los visitantes. «Se empiezan a ver algunos brotes verdes y eso resulta esperanzador», añaden.

«Estamos haciendo menos esfuerzo por vender más rutas porque la zona ha perdido encanto temporalmente», concretan en Bodegas San Martín. Por su parte, en Máximo Abete están aprovechando para mostrar las zonas afectadas durante las visitas: «Es parte de nuestra historia. La gente ha podido ver y entender lo que ha pasado y comparte con nosotras ese momento tan dramático, así como las consecuencias que nos ha dejado. Creo que la gente no ha dejado de venir porque haya habido un incendio».

Incluso, tras las visitas, organizan catas especiales en las que dan a probar esos vinos elaborados a partir de las uvas más afectadas. Durante las sesiones, analizan cómo los caldos han captado las particularidades de la tierra quemada. «Se nos ocurrió que pudiesen probar estos vinos después de ver los daños, ya que es una forma de palpar cómo la tierra proporciona diferentes atributos al vino. En este caso, se notan esos tintes de humo y la ceniza porque mucha masa vegetal se quemó cerca de los viñedos. Es una experiencia más inmersiva», resaltan.

LA ESCASEZ DE AGUA

Pero, ahora mismo, existe otra preocupación aún mayor entre las bodegas navarras, que se extiende igualmente a las ubicadas en las áreas más perjudicadas por los incendios. La sequía y las altas temperaturas amenazan a la vendimia de 2023. Ya en 2022, la recolección de uva fue la más temprana de la historia (se adelantó alrededor de una semana con respecto a la de 2021). Y la de este año, en el que las lluvias están siendo claramente inferiores, puede experimentar un proceso similar o incluso peor.

Ya a principios de mes, el Gobierno de Navarra cifró en 40.000 las hectáreas de secano afectadas «de forma grave» por la sequía en la región. Y el regadío, al que se han pasado algunas bodegas en los últimos años, sufrirá importantes restricciones. De momento, las vides están adelantando su ciclo, y en las empresas consultadas creen que, si la situación climatológica no cambia, los tiempos de la vendimia se verán igualmente alterados.

«Es pronto para predecir qué pasará. Pero, si todo sigue así, incluso puede haber falta de cepas», auguran desde la Bodega Los Arcos. En concreto, sus viñedos son de secano y se han ido adaptando a los cambios climáticos con el tiempo, pero la situación actual se antoja ya dramática. «A día de hoy, ha llovido tan poco o menos que en el curso pasado. La sequía y las temperaturas extremas hacen que el funcionamiento general de las plantas, así como el desarrollo del fruto, se dificulten», rematan dese Máximo Abete.

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