La gastronomía, cuando se mira de cerca, es mucho más que el hábito de alimentarse bien. Es tiempo y cariño, pero también investigación, conocimiento, memoria compartida, cultura y economía real. Bajo esta premisa, la Academia Navarra de Gastronomía reunió este jueves a una amplia e importante representación de su sector en el salón Pinaquy de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona. El motivo fue la entrega de sus XVIII Premios Anuales, que cuentan con la colaboración de la Acción Social de Caja Rural de Navarra y el apoyo de Castillo de Monteagudo, Reyno Gourmet y Bodegas Ochoa.
Ante los 150 invitados presentes, el presidente de la Academia Navarra de Gastronomía, Martín Sarobe, afirmó que la entrega de dichos galardones «es una declaración pública» que lleva implícito el siguiente mensaje: «Navarra cree en su gastronomía y la proyecta como parte esencial de su identidad y su futuro». En este sentido, quiso agradecer la presencia de representantes institucionales, profesionales gastronómicos, miembros de la Academia, colaboradores y amigos como José María Sanz Magallón, marqués de San Adrián y propietario de Castillo de Monteagudo. De entre todos ellos, Martín Sarobe apreció sobre todo la participación de las autoridades porque supone un respaldo a una actividad «que crea empleo, vertebra territorio, preserva cultura y hace mejor a la Comunidad foral».
Igualmente, compartió con los asistentes «un hito especialmente relevante». En concreto, informó que los premios concedidos por su institución han sido declarados «de interés social». «Esto tiene un valor profundo porque reconoce de forma oficial algo que venimos defendiendo desde hace años: que la gastronomía es cultura y que invertir en ella, a través del mecenazgo, es hacerlo en patrimonio, conocimiento y cohesión social», sentenció.
Al mismo tiempo, Sarobe solicitó mayor colaboración público-privada para establecer «una estrategia sólida» que facilite a la gastronomía de Navarra su divulgación, el relevo generacional y reforzar el vínculo entre producto, salud, sostenibilidad y territorio.
LOS PREMIADOS
El presidente de la Academia Navarra de Gastronomía hizo, además, una semblanza de cada uno de los galardonados en esta edición. Así, por ejemplo, de La Despensa (reconocida como Mejor Barra) aseguró que «una buena barra no solo supone una oferta gastronómica, sino que es un lugar donde se construye comunidad». Por otro lado, dijo que la capacidad demostrada por El Rincón del Iruña (Mejor Coctelería) para unir «tradición, vanguardia, técnica y atmósfera» lo elevan a la categoría de «turismo experiencial».

Los premiados en esta edición de los galardones, cuya gala se celebró en la sede de la MCP.
También se refirió a Quesería Kamiku (Mejor Producto Local) como «un ejemplo perfecto de cómo la artesanía puede tener proyección y, al mismo tiempo, mantener raíces profunda». Y, sobre el galardón en Investigación concedido al proyecto UNATI, de la Universidad de Navarra, recordó que «no hay futuro gastronómico sin conocimiento». Todo ello sin olvidar a un Koldo Rodero (Mejor Jefe de Cocina), al que calificó como «un gran cocinero y un referente que ha sabido interpretar la gastronomía de Navarra con respeto, evolución y excelencia».
Tras estas palabras, fue el turno de los galardonados. Carlos Corral, dueño de La Despensa, fue el primero en intervenir. «Nuestro lema es ‘de lo bueno, lo mejor’. Y creo que es una declaración de intenciones sobre qué y cómo queremos trabajar. Llevar una empresa es muy complicado, hay que apostar muy fuerte. Por eso, premios como el de la Academia Navarra de Gastronomía son muy especiales».
Los fundadores y propietarios de Quesería Kamiku, Alberto Migueltorena y Ainara Ansa, también se mostraron especialmente satisfechos. «Que nos haya reconocido la Academia, con la cantidad y calidad de productos de excelencia que hay en el territorio, nos reafirma en que tenemos que seguir nuestro camino y no desviarnos ni un ápice», remarcaron.
Seguidamente fue el turno para El Rincón del Iruña. «Lo que nos diferencia es el trato tanto a las personas como al producto», comentó Javier Isasi, uno de sus impulsores. Algo que corroboró su socio, Tomás Zambrano: «Nos ha hecho especial ilusión y nos da fuerzas para seguir trabajando igual o mejor».
Algo similar a lo ya expresado trasladó Miguel Ángel Martínez-González, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Navarra, cuando recogió el premio por el proyecto UNATI. «El respaldo de la Academia es un aval impresionante a nuestro estudio, que va a ser el más importante y crucial hecho en España sobre consumo de alcohol y salud», adelantó.
Por último, el chef Koldo Rodero, nombrado Mejor Jefe de Cocina, resaltó que la gastronomía es su modus vivendi: «Me siento privilegiado porque me ha tocado vivir la gran transformación de la cocina contemporánea».
LA CLAUSURA
En la clausura del acto, intervinieron Juan María Ayechu, en representación de la Acción Social de Caja Rural de Navarra, y el consejero de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, José María Aierdi. El primero apuntó que «la gastronomía realiza una labor magnífica ya que, al margen de la generación de empleo y de que a nivel nacional representa cerca de un 28 % del PIB, la realidad es que sus profesionales nos alegran la vida y enriquecen nuestro espíritu». «Solo por el espíritu y la ilusión que ponen en su día a día son referentes, espejos en los que debemos mirarnos el resto de la sociedad y por el que deberían sentirse tremendamente orgullosos», manifestó.

La Academia Navarra de Gastronomía reunió a una amplia e importante representación de su sector por la entrega de sus premios
Aierdi, por su parte, felicitó a los galardonados, a quienes definió como «un elenco de lujo» de la cultura gastronómica navarra. «Esta implica no solo la elaboración de un producto de extraordinaria calidad, sino también una forma de funcionar y de saber hacer presente en investigaciones sobre la salud, como la acometida por la Universidad de Navarra. En el momento actual, donde el cambio climático, la tecnología o la globalización parece que van a cambiar la forma que tenemos de alimentarnos, estamos obligados a volver a los orígenes para buscar la innovación desde una cultura que no debemos olvidar», enfatizó.
Por ese motivo, el consejero de Desarrollo Rural concluyó que los reconocimientos de la Academia Navarra de Gastronomía «constituyen el mejor espejo de cómo el sector agroalimentario navarro debe mantenerse fiel a sus raíces, pero también ser valiente para mirar el futuro con imaginación y ambición».













