Ding Zhengyu y Hu Feifeng han cogido las riendas del bar-cafetería Elich, ubicado en la calle Fuente del Hierro de Iturrama y regentado por la familia Olanchea Lacarra durante los últimos 45 años. Se trata de la segunda experiencia hostelera de este matrimonio de origen chino, afincado en Pamplona desde hace varios años, ya que también gestiona el establecimiento Senti2 Gastrobar. Este negocio, situado en la calle Iturrama, ofrece una amplia carta compuesta por ensaladas, platos combinados, huevos rotos, tostadas, hamburguesas, sándwiches, huevos rotos y raciones.
Ding y Hu mantienen la propuesta gastronómica que ha caracterizado al bar-cafetería Elich durante sus más de cuatro décadas de historia, donde destaca la tortilla de patata, considerada en distintos rankings como una de las mejores de la capital navarra.
De hecho, su barra alberga una amplia variedad de estilos (queso, vegetal, txaka, alioli, roquefort, jamón… ) y, además, siguen elaborando sus emblemáticas tortillas bañadas en distintas salsas y gratinadas al horno. Estas tortillas, que se convirtieron en el buque insignia de la casa, se cubren con crema de quesos, hongos, ajetes y gambas o ajoarriero. El negocio, cuya plantilla está compuesta por cuatro personas, también ofrece fritos, bocadillos, pinchos, raciones para una comida de picoteo y desayunos.
LOS ORÍGENES
Hasta finales de junio de 2025, la familia Olanchea Lacarra estuvo al frente de este establecimiento hostelero. En 1981, María Jesús Lacarra y Pedro Olanchea, matrimonio que a su vez era propietario del bar Goroabe en la Milagrosa, decidieron emprender por segunda ocasión y transformaron una bajera que ostentaban en la calle Fuente del Hierro en una cafetería-pastelería.
Su hija, Elisabeth Olaechea, que por aquel entonces tenía 18 años y ya contaba con experiencia previa en la cafetería Biarritz de Conde Oliveto, se implicó desde el principio en el negocio familiar. De hecho, ella da nombre a la cafetería: Eli, de Elizabeth y la letra ‘ch’ que proviene de su apellido Olaechea. En la barra de este establecimiento conoció a su marido, Pedro Carrillo, que trabajaba en el bar de las piscinas de la SCDR Anaitasuna. Pedro y Esther llevaron las riendas del local durante décadas, que evolucionó de cafetería-pastelería a un bar especializado en tortillas. En la última etapa, Rebeca Orillo, hija de Pedro y Esther, y su madre gestionaban el negocio familiar.
FENÓMENO AL ALZA
El traspaso del bar-cafetería Elich se enmarca dentro de un fenómeno que desde hace tiempo está al alza: empresarios y emprendedores de origen chino cogen el testigo de hosteleros locales que se jubilan o buscan un relevo. Y lo hacen manteniendo la esencia gastronómica propia de estos negocios. En este sentido, la última operación se había producido en un local con una identidad muy singular en la capital navarra. Miguel Ángel Jiménez, fundador y propietario del Qwerty, bar-restaurante ubicado en la calle Mercaderes de la capital navarra, dejó en octubre de 2025 el proyecto hostelero tras dieciséis años detrás de la barra. Y fue Wu Jianrong, quien se puso al frente del proyecto y gestiona el local en régimen de alquiler. Tras este movimiento, una docena de bares y restaurantes del Casco Viejo pamplonés han pasado a manos de empresarios chinos.
En otras ocasiones, ponen en marcha proyectos basados exclusivamente en la gastronomía oriental o combinan ambas tradiciones culinarias. En febrero, Gu Shen inauguró en Lezkairu el Asador Etxea, especializado en carnes y pescados, y Bing Bing y Dong Liang levantaron la persiana de Duo Bistro, una marisquería emplazada en Ripagaina.













